Los aviones de ataque A-10C Thunderbolt II de la Fuerza Aérea de EE.UU. vienen participando de diversas operaciones en Medio Oriente, acciones que se están ejecutando en el marco de la Operación Epic Fury. Pese a que los Warthog tienen fecha de retiro anunciada, los bimotores diseñados y fabricados por la Fairchild Republic todavía siguen prestando servicio en primera línea, en lo que pareciera una lucha silenciosa por demostrar su valía y esquivarle a la jubilación.

Foto: CENTCOM

Desde hace algunos días se vienen viralizando videos de los A-10C Thunderbolt II en operaciones de combate sobre Irak, dejando en evidencia que el veterano bimotor es uno de los tantos actores de la ofensiva aérea que EE.UU. e Israel iniciaron hace dos semanas contra Irán. En estos casos de lucha contra fuerzas irregulares pro-iraníes, los Warthog operan a sus anchas ya que es una de las misiones en las que mejor se desempeñan gracias a su potencia de fuego y autonomía.

Sin embargo, la participación de los Thunderbolt II en Epic Fury también podría estar contemplando la lucha contra drones iraníes. Gracias a imágenes publicadas por el Comando Central de EE.UU., se aprecia la configuración de armamento de un A-10C del 476to Grupo de Cazas de la Fuerza Aérea de EE.UU.: esta incluye dos misiles aire-superficie AGM-65 Maverick, dos misiles aire-aire de corto alcance AIM-9M Sidewinder, un lanzador de cohetes LAU-131 armado con cohetes guiados AGR-20F (APKWS II) y un pod AN/AAQ-28(V)4 LITENING. A lo que hay que sumarle el conocido cañón gatling GAU-8/A Avenger de 30mm.

Vale recordar que a inicios de febrero, los A-10C del 476to Grupo de Cazas se estuvieron adiestrando con misiones de apoyo aéreo cercano con buques LCS de la Armada de EE.UU. desplegados en el Golfo Pérsico. Esta maniobras posiblemente se centraron en adiestramiento para combatir drones navales de ataque, lanchas rápidas suicidas o unidades ligeras de superficie iraníes. Misiles como los Maverick o los cohetes guiados AGR-20F resultan ideales para combatir este tipo de amenazas.

Además, en la configuración detallada también destacan los misiles AIM-9M en montados en el clásico lanzador doble. Pese a que usualmente se utilizan para autodefensa, los Sidewinder también pueden emplearse contra drones. Para combatir vehículos aéreos no tripulados, los A-10C Thunderbolt II también pueden recurrir a los cohetes AGR-20F APKWS II y, en última instancia, al cañón GAU-8/A, para el cual se cuenta con un modo aire-aire.

Resistiendo el retiro

El Thunderbolt II sigue siendo un eje de polémicas entre la Fuerza Aérea de EE.UU. y el Congreso, ya que el cuerpo legislativo ha intercedido en contadas ocasiones para evitar un retiro anticipado del avión de ataque. Esta resistencia férrea fue cediendo en los últimos años, a los fines de brindar a la USAF los recursos para absorber diversos programas, entre ellos el caza de 5ta generación F-35A Lightning II.

Foto: CENTCOM

Sin embargo, una de las últimas iniciativas por parte de la Fuerza Aérea para retirar a toda la flota del A-10C Thunderbolt en el 2026 fue bloqueada por en Congreso con la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2026. La “Prohibición de Retiro del Avión A-10” estableció que “…Ninguno de los fondos autorizados para ser asignados por esta Ley o puestos a disposición de otro modo para el año fiscal 2026 para el Departamento de Defensa podrá ser comprometido o gastado para retirar, preparar la retirada o reducir de otro modo el número de aeronaves A-10 a un nivel de inventario inferior a 103…”.

La Fuerza Aérea de EE.UU. esperaba retirar su flota completa de A-10C Thunderbolt, unas 162 aeronaves, en el transcurso del 2026, anticipando la baja del sistema de armas, la cual estaba prevista para fines de la década. El recorte no solo recaería sobre los Warthog, sino que también era extensivo a otras aeronaves, como los F-15E Strike Eagle. En esta caso, el Congreso también intercedería para que la sangría no fuera en las cantidades pretendida por la Fuerza Aérea.

Tal como analizamos hace uno meses, “…La oposición de los legisladores refleja un escepticismo persistente sobre la viabilidad de los reemplazos propuestos para el A-10, dado que los futuros sistemas de combate de próxima generación y plataformas autónomas aún enfrentan retrasos en producción y mayores escrutinios presupuestarios…”.

A-10C Thunderbolt junto a un LCS de la Armada de EE.UU.
Un A-10C Thunderbolt II adiestrándose en el Golfo Pérsico junto a un buque LCS de la Armada de EE.UU Foto: USN

El desafío que enfrenta la Fuerza Aérea para mantener obligadamente la flota de A-10 Thunderbolt II es la disposición de recursos humanos y presupuestarios. Este último resulta clave, ya que la USAF no requirió financiamiento para mantenimiento y sostén en el presupuesto 2026. Además, la desactivación de diversas unidades, tanto de prueba como mantenimiento, dejará sin una estructura necesaria al sistema de armas.

Imagen de portada: CENTCOM

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