El Ministerio de Defensa de España decidió reubicar de forma temporal al Grupo de Operaciones Especiales (SOTG) destacado en Irak ante el deterioro de la seguridad regional. Aunque Madrid insiste en que su compromiso con la coalición internacional se mantiene, la medida refleja hasta qué punto la escalada bélica impacta sobre las misiones europeas en el terreno.

La decisión de Defensa constituye uno de los indicios más claros de que la actual escalada regional en torno a Irán ya está alterando de forma directa las condiciones de seguridad para los contingentes europeos desplegados en el país árabe. La medida, comunicada oficialmente este domingo 15 de marzo, responde al “actual deterioro” de la situación de seguridad y a la “imposibilidad de continuar desarrollando los cometidos asignados”

Aunque no se detalla la nueva ubicación de los militares por cuestiones de seguridad, todos los efectivos se encuentran ya en “lugares seguros” y “a la espera de la evolución de la situación”, según la nota difundida por Defensa. Además, se destacó que este redespliegue se llevó a cabo en estrecha coordinación y colaboración con las autoridades iraquíes, contando además con el apoyo y manteniendo informados a los países aliados.

Pese a la decisión, Madrid remarcó que su compromiso con la Coalición Internacional de lucha contra el Daesh y con la estabilidad de Irak permanece inalterable. No obstante, admitió que la volatilidad y fragilidad de la situación en la zona obligan a priorizar la protección de las fuerzas desplegadas. El objetivo, según el comunicado, es preservar la seguridad del personal ante un escenario cada vez más inestable.

La unidad española había mantenido una intensa actividad operativa en los últimos meses. Durante 2025 participó en diversas operaciones junto al Servicio de Contraterrorismo iraquí (CTS), proporcionando asesoramiento en el planeamiento, asistencia y apoyo a capacitadores durante las misiones. Además, actuaba como enlace directo entre las fuerzas iraquíes y la Coalición Internacional, facilitando acceso a apoyo aéreo, inteligencia, vigilancia, reconocimiento, evacuación médica y otros recursos propios de las operaciones especiales.

La decisión española se produce en un contexto especialmente delicado en Irak, uno de los países más afectados por la escalada bélica. Las bases extranjeras desplegadas en territorio iraquí han quedado expuestas al aumento de la tensión regional, tal y como demostró la reciente muerte del asistente en jefe Arnaud Frion y otros seis militares franceses heridos en un ataque con drones contra una base en Erbil, en el Kurdistán iraquí.

La participación española en Irak se articula actualmente en dos marcos complementarios, aportando alrededor de 300 militares en el país: la Coalición Internacional de lucha contra el Daesh, y la NATO Mission Iraq (NMI), cuyo objetivo es instruir y asesorar a las fuerzas y cuerpos de seguridad iraquíes. El próximo mayo el teniente general Ramón Armada asumirá el mando de la NMI.

*Fotografías empleadas a modo de ilustración.

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Alex Garcia
Corresponsal en España. Especializado en el análisis de información en cuestiones de seguridad internacional. Experiencia académica y profesional en países como Perú, Bolivia, Líbano, Siria e Irak.

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