La Operación Epic Fury, lanzada el 28 de febrero de 2026 por el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) en coordinación con Israel, no solo supuso la mayor ofensiva aérea-naval estadounidense en Medio Oriente desde 2003, también funcionó como un banco de pruebas real para sistemas que nunca habían sido empleados en combate y como demostración de una arquitectura industrial de defensa sin precedentes en escala. Más de 1.000 blancos fueron alcanzados en las primeras 24 horas, según confirmó el CENTCOM el 1° de marzo. El comando listó públicamente las plataformas involucradas, aunque aclaró que la lista incluye “capacidades especiales que no podemos enumerar aquí”, sugiriendo que el despliegue real supera lo oficialmente reconocido.

El componente de aviación estratégica estuvo encabezado por los bombarderos furtivos B-2 Spirit de Northrop Grumman, que realizaron misiones de ida y vuelta desde territorio continental de EE.UU. para atacar sitios de misiles balísticos iraníes con bombas guiadas de 2.000 libras. Según información de fuentes abiertas, al menos cuatro B-2 participaron en la primera oleada. En paralelo, alrededor de una docena de B-1B Lancer de Boeing fueron concentrados en la base RAF Fairford, en el Reino Unido —lo que representaría más de la mitad de la flota operativa del tipo—, constituyendo la mayor concentración de aeronaves Lancer en una base extranjera en la historia reciente. Los B-52 Stratofortress, según confirmó el CENTCOM, atacaron instalaciones de misiles balísticos y puestos de mando y control durante las primeras 100 horas de la operación.
La superioridad aérea y la supresión de defensas iraníes recayeron sobre una combinación de cazas de quinta generación y guerra electrónica. Alrededor de 30 F-35 Lightning II de Lockheed Martin —provenientes del 48th Fighter Wing en RAF Lakenheath y del 158th Fighter Wing de la Guardia Aérea Nacional de Vermont— operaron junto a escuadrones de F-35C de la Marina de los Marines (VMFA-314), desplegados desde el USS Abraham Lincoln. Unos doce F-22 Raptor de Joint Base Langley-Eustis fueron enviados a Israel en vísperas del inicio de la operación, marcando el primer despliegue en combate del caza de superioridad aérea en ese país. La función del EA-18G Growler de Boeing, que opera desde ambos portaaviones y desde al menos una base terrestre en la región, fue la supresión electrónica de las defensas aéreas iraníes antes y durante los ataques.
El debut del PrSM y los drones LUCAS: las novedades técnicas de Epic Fury
Uno de los datos más significativos confirmados por el CENTCOM fue el empleo en combate por primera vez del misil balístico de corto alcance PrSM (Precision Strike Missile) de Lockheed Martin, disparado desde los M-142 HIMARS. Este punto merece una aclaración técnica: los materiales audiovisuales difundidos por el CENTCOM muestran inequívocamente el lanzamiento de PrSM —no de ATACMS—. La distinción es relevante: el PrSM tiene mayor alcance que el ATACMS (supera los 480 km), menor sección radar y es la plataforma de artillería de precisión de nueva generación del Ejército de EE.UU. Su debut en Irán marca un hito doctrinal.

La otra novedad fue el primer empleo en combate de los drones de ataque unidireccionales LUCAS (Low-Cost Uncrewed Combat Attack System) de Spektreworks, operados por la Task Force Scorpion Strike, una unidad que el propio Ejército reconoció que había sido activada en diciembre de 2025. El CENTCOM fue explícito al respecto: “Por primera vez en la historia, se están usando drones de ataque de bajo costo en combate durante la Operación Epic Fury”. Diseñados tomando como referencia los drones iraníes Shahed-136 —la misma plataforma que Rusia empleó masivamente en Ucrania con la denominación Geran—, los LUCAS representan la respuesta conceptual de EE.UU. a la proliferación de sistemas de ataque desechables de bajo costo: fabricar su propio equivalente y usarlo contra el país que los desarrolló.
El componente naval desplegó dos grupos de ataque de portaaviones simultáneamente en el teatro de operaciones, algo inusual en términos de concentración. El USS Gerald R. Ford (CVN-78) operó en el Mediterráneo oriental frente a Israel, mientras que el USS Abraham Lincoln (CVN-72) se posicionó en el Mar Arábigo, al sur de Irán. Desde ambas cubiertas de vuelo operaron cazas F/A-18, F-35C y EA-18G Growler. Los destructores de la clase Arleigh Burke de ambos grupos dispararon misiles de crucero RGM-109 Tomahawk de la firma RTX contra objetivos en territorio iraní. Cada destructor de esa clase puede alojar hasta 96 Tomahawk en sus sistemas de lanzamiento vertical, dotando al componente naval de una capacidad de strike masivo y sostenido.
En el plano defensivo, la operación activó la totalidad de los sistemas de intercepción desplegados en la región para hacer frente a la respuesta iraní de misiles balísticos y drones. Según estimaciones del Payne Institute recogidas por el portal hermano Escenario Mundial, EE.UU. disparó al principio de la operación aproximadamente 180 interceptores navales SM-2, SM-3 y SM-6, junto a unos 90 misiles MIM-104 Patriot (RTX) y alrededor de 40 interceptores THAAD (Lockheed Martin).

El soporte de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) es provisto por tres plataformas complementarias. Los RC-135 Rivet Joint (Boeing/L3Harris) operaron desde la isla griega de Creta para recolección de inteligencia de señales (SIGINT). Los P-8A Poseidon (Boeing) patrullan el Estrecho de Ormuz y el Mar Arábigo, monitoreando los activos navales iraníes y la cadena logística del adversario. Los MQ-9 Reaper (General Atomics), desplegados en múltiples órbitas sobre Irán, cumplen funciones duales: ISR en tiempo real y ataques contra lanzaderas de misiles móviles, una de las prioridades declaradas por el general Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, quien señaló el 4 de marzo que el esfuerzo para “eliminar las capacidades de lanzamiento de misiles móviles del régimen” estaba en pleno curso. El E-3 Sentry AWACS —del que seis unidades estaban presentes en la región— provee gestión de la batalla y control del espacio aéreo.
La red logística que sostuvo esta estructura implicó decenas de vuelos de KC-46 Pegasus y KC-135 Stratotanker para reabastecimiento en vuelo, operados desde Israel y otras bases en la región según datos de flight tracking. El puente aéreo estratégico fue ejecutado por C-17 Globemaster III y variantes de C-130, que trasladaron municiones, personal y equipos hacia Medio Oriente durante las semanas previas al inicio de la ofensiva.

Desde la perspectiva industrial, el dato más llamativo es la concentración de producción: Lockheed Martin aportó cinco sistemas —F-22, F-35, HIMARS/PrSM, THAAD y los misiles Patriot PAC-3—, lo que convierte a la empresa en el mayor proveedor individual de la operación. RTX (Raytheon Technologies) estuvo presente con el Tomahawk y el sistema Patriot; Boeing aportó los B-1, B-52, EA-18G, RC-135 y P-8A; Northrop Grumman con el B-2 y el E-3 Sentry. La totalidad de los grandes contratistas del complejo industrial-militar de defensa estadounidense tuvieron representación activa en Epic Fury.
El CENTCOM publicó el 1° de marzo un documento detallando las plataformas empleadas pero aclarando explícitamente que la lista es incompleta. Zona Militar informó el 1° de marzo sobre el primer empleo en combate del misil PrSM disparado desde HIMARS, y registró el hundimiento de una fragata clase Jamaran de la Armada iraní en el puerto de Chah Bahar en el Golfo de Omán. A medida que avanza la operación, el inventario de sistemas empleados —y los datos de efectividad de cada uno frente a las contramedidas iraníes— proporcionará material de análisis doctrinal de primera magnitud para los ejércitos del mundo que observan el conflicto.
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