En el marco del ejercicio Cold Response 26, los Royal Marines del Reino Unido utilizaron un submarino Tipo 212A alemán como parte de los preparativos operativos vinculados a la defensa del flanco norte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), más precisamente, en el Ártico. En la operación se desarrollaron las mayores maniobras de la alianza en la región de lo que va del año, que reúnen a más de 25.000 militares de 14 países aliados.

Durante el ejercicio, comandos británicos emergieron desde las profundidades de un fiordo ártico a bordo del submarino de ataque alemán U-35, perteneciente a la Armada de Alemania (Deutsche Marine). La inserción se produjo aproximadamente a 200 millas dentro del Círculo Polar Ártico, desde donde los efectivos abandonaron el submarino utilizando embarcaciones inflables de asalto conocidas como Inflatable Raiding Craft (IRC) para ejecutar una misión de reconocimiento encubierto antes de regresar a la nave y desaparecer nuevamente bajo el agua.
El objetivo de la operación consistía en infiltrarse sin ser detectados en territorio controlado por el “enemigo” durante el ejercicio, permanecer ocultos mientras realizaban tareas de observación y posteriormente coordinar fuego naval proveniente de buques aliados. Tras completar la misión, los comandos ejecutaron una retirada sigilosa para evitar ser localizados, replicando escenarios operativos que podrían presentarse en un conflicto real en regiones árticas.

La misión fue ejecutada por unidades especializadas de la Fuerza de Comandos del Reino Unido (UK Commando Force), entre ellas el Escuadrón de Vigilancia y Reconocimiento (Surveillance and Reconnaissance Squadron, SRS), la Tropa de Reconocimiento Costero (Shore Reconnaissance Troop, SRT) y la Batería de Observación Avanzada 148 Commando (148 Commando Forward Observation Battery). Estas unidades están entrenadas para realizar operaciones de infiltración, reconocimiento y designación de objetivos detrás de las líneas enemigas, actuando como elementos adelantados antes del despliegue de las fuerzas principales.
El segundo comandante del SRS, cuya identidad no fue revelada por razones operativas, explicó que la capacidad de insertar equipos de reconocimiento desde un submarino resulta fundamental en el entorno ártico. Según indicó, “en el duro e implacable dominio del Alto Norte, donde predominan condiciones climáticas extremas y la vigilancia del adversario, la capacidad de insertar de forma encubierta equipos de reconocimiento mediante embarcaciones inflables lanzadas desde un submarino es indispensable”. El oficial añadió que esta capacidad “proporciona la ventaja furtiva necesaria para penetrar áreas denegadas, recopilar inteligencia sobre amenazas submarinas y litorales y moldear el entorno operativo antes de cualquier escalada”.

Durante la operación realizada en la costa noruega, los equipos de reconocimiento observaron una instalación de radar enemiga simulada y transmitieron la información necesaria para coordinar fuego naval desde destructores de la OTAN, que neutralizaron el objetivo durante el ejercicio. Un jefe de equipo de la Batería 148 Commando señaló que este tipo de misiones tiene precedentes históricos dentro de la unidad, afirmando: “Ejercicios como este son similares a nuestras raíces históricas que se remontan a las Islas Malvinas, donde la Batería 148 dirigió fuego naval antes de la recuperación de las islas”.
Las actividades forman parte de un despliegue más amplio del Reino Unido en el norte de Noruega, donde alrededor de 1.500 comandos británicos han operado desde enero para prepararse para Cold Response 26, un ejercicio centrado en la defensa del flanco septentrional de la OTAN. La región ártica ha adquirido creciente relevancia estratégica debido a su importancia para las rutas marítimas, la vigilancia del Atlántico Norte y la competencia militar entre las principales potencias.

Este despliegue también se vincula con la profundización de la cooperación militar entre el Reino Unido y Noruega para reforzar la seguridad regional. A comienzos de este año, ambos países firmaron el acuerdo Lunna House, que permite a la Fuerza de Comandos del Reino Unido (UK Commando Force) mantener una presencia permanente en territorio noruego durante todo el año, ampliando el tradicional esquema de despliegues invernales. Paralelamente, Londres anunció planes para duplicar su contingente militar en Noruega de 1.000 a 2.000 efectivos en los próximos años, como parte de los esfuerzos de la OTAN para fortalecer la defensa del Ártico ante el aumento de las tensiones estratégicas en la región.
*Imágenes obtenidas de la Real Armada Británica.
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