Marcando las primeras pruebas de las que se tiene registro desde septiembre del año pasado, un submarino nuclear Kazan perteneciente a la Armada Rusa realizó un nuevo lanzamiento de un misil antibuque Oniks, esto en un ejercicio que involucró el uso de un blanco flotante dispuesto a unos 300 kilómetros de distancia en el Mar de Barents. Según ha informado el servicio de prensa de la llamada Flota del Norte, el testeo sirvió como oportunidad para demostrar las capacidades del misil y obtener datos reales de su trayectoria a través de diferentes sensores desplegados en las cercanías del objetivo, al cuál habría alcanzado con precisión.

Recogiendo palabras textuales del comunicado emitido por la Armada Rusa al respecto del hecho: “En el marco de las actividades programadas de entrenamiento de combate, el submarino nuclear Kazan de la Flota del Norte lanzó un misil de crucero Oniks desde una posición sumergida contra un objetivo marítimo, designado como un barco enemigo simulado y ubicado a una distancia de hasta 300 kilómetros.”
La institución indicó además que desplegó diferentes buques de superficie y aeronaves, sin especificar cuáles, para brindar apoyo al lanzamiento y para garantizar el cierre del espacio geográfico donde transcurrieron las operaciones para evitar el paso de tráfico civil; al cuál se le informó previamente a través de avisos con el fin de evitar potenciales accidentes. Acorde a la información publicada de manera oficial, la prueba transcurrió sin mayores problemas, lo que permite denotar que dicho operativo de cercado fue exitoso.
Por otra parte, recordando el mencionado antecedente previo que tuvo lugar en el mes de septiembre, cabe recordar que este involucró a los submarinos de propulsión nuclear Krasnoyarsk (clase Yasen-M) y Omsk (clase Oscar); mientras que además de los misiles Oniks también se dispararon misiles Granit. Tal y como reportamos en aquella ocasión, la actividad se desarrolló en el Mar de Okhotsk, observándose tres lanzamientos en total contra objetivos situados a unos 250 kilómetros; todos ellos destruyeron con éxito a sus objetivos.
En aquel entonces, la fuerza también indicó que estos lanzamientos se producían como parte de un período de entrenamiento programado a lo largo del verano del hemisferio norte, en principio con una escala mayor al recientemente realizado. Tal es así que este contaba con la participación de hasta 10 buques, complementados también por aviones y helicópteros de la Aviación Naval rusa, siendo un grupo que trabajó bajo la órbita del mando de la Flota del Pacífico. Además, también se incluyó en las actividades a las baterías costeras Bastión, en tanto se buscaba mejorar la interoperabilidad de las unidades navales con las posiciones terrestres para responder a potenciales ataques.
*Créditos de las imágenes: Armada Rusa
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