El Ministerio de Defensa de Japón informó que unidades de la Fuerza Marítima de Autodefensa desplegaron aeronaves de patrulla marítima P-3C Orion para monitorear el tránsito de buques de la Armada Rusa, que incluyó un submarino de ataque de la clase Kilo II, que fue detectado navegando en las proximidades de las islas del extremo suroeste del archipiélago japonés.

De acuerdo con el comunicado oficial difundido el 9 de marzo del 2026, Japón identificó a tres unidades de la Armada de Rusia transitando por el área marítima situada entre las islas Yonaguni e Iriomote, en el extremo occidental de la cadena de islas Ryukyu, en dirección al océano Pacífico. En detalle, esta flotilla estaba compuesta por la fragata RFS Gromkiy (335) de la clase Steregushchiy, el submarino SSK B-274 “Petropavlovsk-Kamchatskiy”de la clase Kilo mejorada y un remolcador clase Baklan, de la Flota del Pacífico de Rusia.
Tras detectar el movimiento de estas unidades, las autoridades japonesas desplegaron aeronaves P-3C Orion pertenecientes al 5° Grupo Aéreo de la Fuerza Marítima de Autodefensa, con base en Naha (Okinawa), las cuales realizaron las pertinentes misiones de vigilancia, patrulla e inteligencia para seguir el desplazamiento del grupo naval ruso durante su tránsito hacia el Pacífico.
Por su parte, la navegación de las unidades de la Armada de Rusia correspondería, según fuentes abiertas, a un despliegue de rutina para cumplir con sus misiones asignadas en la región Asia-Pacífico. Las mismas fueron vistas partiendo el pasado 3 de marzo de Vladivostok, y seguidamente el 6 de marzo fueron vigiladas de cerca por Japón mientras transitaban hacia el suroeste por el estrecho de Tsushima hacia el Mar de China Oriental.
Un paso estratégico
El paso entre Yonaguni e Iriomote constituye uno de los corredores marítimos utilizados por buques y submarinos que buscan acceder desde el Mar de China Oriental hacia el océano Pacífico, lo que lo convierte en una zona de especial interés para las fuerzas japonesas. Yonaguni, situada a unos 110 kilómetros de Taiwán, es además la isla habitada más occidental de Japón y alberga instalaciones militares destinadas a reforzar la vigilancia del tráfico marítimo en la región. Debido a su posición geográfica, cualquier tránsito naval extranjero por esta área es monitoreado de cerca por Tokio.
Este hecho se suma a varios eventos previos y similares que reflejan como Japón fue intensificando el seguimiento de los movimientos navales tanto de China como de Rusia en los estrechos que conectan al Mar de China Oriental con el Pacífico, desplegando regularmente destructores, patrulleros y aeronaves de patrulla marítima.

Sobre esto último, en el año 2025 China y Japón tuvieron uno de los encuentros más peligrosos en lo que va de los últimos años cuando un caza chino J-15 desplegado desde el portaaviones Shandong interceptó un P-3C Orión que se encontraba realizando tareas de vigilancia sobre los movimientos del buque en el Pacífico. Previo a esto también se le sumó otro evento donde otros cazas J-15 realizaron un seguimiento de 40 minutos sobre uno de los P-3C Orión japoneses
En ese sentido, las aeronaves P-3C Orion constituyen uno de los principales medios de patrulla marítima de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón. Diseñadas para misiones de guerra antisubmarina, vigilancia marítima y recopilación de inteligencia, estas plataformas están equipadas con radar de superficie, sensores acústicos y sistemas capaces de detectar submarinos mediante el uso de sonoboyas.

Aunque Japón ha comenzado a reemplazar progresivamente estos aviones por el más moderno Kawasaki P-1, que hasta el año 2023 el país había incorporado un total de 35 P-1, los P-3C Orion continúan desempeñando un papel relevante en operaciones de patrulla en el Mar de China Oriental y el Pacífico occidental.
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