El Gobierno británico descartó por el momento desplegar al portaaviones HMS Prince of Wales en Medio Oriente, a pesar de las críticas provenientes de Estados Unidos en el contexto del conflicto que involucra a Washington, Israel e Irán. Si bien la embarcación fue colocada en un nivel de alistamiento más alto, autoridades británicas indicaron que no existe una decisión formal para enviarla a la región.
En los últimos días surgieron reportes que señalaban que el portaaviones de 65.000 toneladas, considerado uno de los buques insignia de la Real Armada Británica (Royal Navy), podría ser enviado al Mediterráneo Oriental. El Ministerio de Defensa del Reino Unido (MOD) confirmó que el plazo de aviso para su despliegue fue reducido de 14 a 5 días, una medida que incrementa la preparación del buque ante una eventual orden de salida, aunque sin implicar necesariamente su utilización inmediata en el conflicto.

Desde Downing Street minimizaron las versiones sobre un despliegue inminente. El portavoz oficial del primer ministro explicó que “el HMS Prince of Wales siempre ha estado en un estado de muy alta disponibilidad” y añadió que “el Ministerio de Defensa está aumentando la preparación del portaaviones, reduciendo el tiempo que tomaría zarpar para cualquier despliegue, pero no existe una decisión para enviarlo”.
El buque estaba originalmente previsto para liderar un Grupo de Ataque de Portaaviones (Carrier Strike Group) en una operación denominada Firecrest, orientada a actividades en el Alto Norte. Sin embargo, el deterioro de la situación de seguridad en Medio Oriente generó especulaciones sobre un posible cambio de misión hacia el Mediterráneo Oriental o áreas cercanas al Golfo Pérsico.
Expertos militares señalan que el despliegue de un portaaviones no es una decisión que pueda ejecutarse de forma aislada. El vicealmirante retirado Duncan Potts, exoficial de la Real Armada Británica, explicó que estas plataformas requieren operar dentro de un grupo de combate compuesto por escoltas navales, medios aéreos y capacidades logísticas. Según detalló, la composición del grupo depende del entorno de amenazas en el que se prevé operar.

Potts indicó que, en un escenario como el de Medio Oriente, donde la principal amenaza proviene del aire, sería necesario desplegar al portaaviones bajo la cobertura de defensa aérea de un destructor Tipo 45. “Si pensamos en esa parte del mundo, se querría operar bajo el paraguas de defensa aérea de un destructor Tipo 45, como el HMS Dragon”, explicó el exoficial al analizar las condiciones necesarias para un despliegue operativo.
En ese contexto, la Real Armada Británica confirmó finalmente el envío del destructor HMS Dragon al Mediterráneo Oriental, tras varios días de reportes sobre demoras en los preparativos. El buque, basado en Portsmouth, utilizará su sistema de defensa aérea Sea Viper para contribuir a la protección de activos e intereses británicos en la región, apoyado por helicópteros Wildcat del Escuadrón Aéreo Naval 815 (815 Naval Air Squadron) equipados con misiles Martlet diseñados para contrarrestar amenazas como drones.
Paralelamente, el Reino Unido ha reforzado su presencia aérea en la región en los últimos meses. A comienzos de febrero se desplegaron cazas furtivos F-35B de la Real Fuerza Aérea del Reino Unido (RAF) en la Base Aérea de Akrotiri, en Chipre, una instalación clave para las operaciones británicas en el Mediterráneo Oriental. Estas aeronaves de quinta generación buscan garantizar capacidades de respuesta rápida en un escenario regional caracterizado por tensiones crecientes.
El refuerzo militar también incluyó el envío de más cazas Eurofighter Typhoon hacia Qatar. El Ministerio de Defensa del Reino Unido confirmó el despliegue de cuatro aeronaves adicionales para apoyar las operaciones defensivas británicas en el Golfo Pérsico, sumándose al escuadrón conjunto de Typhoon mantenido junto a Qatar para reforzar la seguridad regional y proteger ciudadanos e intereses británicos.
Las decisiones británicas se producen en medio de críticas del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien cuestionó la reticencia de Londres a participar de forma más directa en el conflicto. Trump afirmó que “no los necesitamos más” y agregó que “no necesitamos a gente que se una a las guerras después de que ya hemos ganado”, declaraciones que reflejan las tensiones políticas generadas por el nivel de implicación militar británica.

Hay que tener en consideración que enviar un portaaviones no es simplementa enviar un buque aislado, implica el envío de todo un Grupo de Ataque tal como se ha mencionado anteriormente, y dentro de ese grupo de ataque hay que considerar buques de superficie como los destructores Tipo 45, pero también fuerzas submarinas. Bajo esa premisa, el Reino Unido no es capaz al día de hoy de confeccionar un grupo de ataque al corto plazo.
Esta situación se debe a que su flota de submarinos nucleares está muy limitada. Los submarinos de la clase Astute se encuentran en distintos estados de mantenimiento o baja disponibilidad. El HMS Astute aguarda la finalización del período de mantenimiento del HMS Audacious para ingresar a un reacondicionamiento de media vida, mientras que el HMS Ambush se encuentra en un nivel de alistamiento muy bajo. Por su parte, el HMS Agamemnon, comisionado en septiembre, aún no está operativo. Y finalmente, el HMS Anson ha sido desplegado en Australia para fortalecer el compromiso británico con el programa AUKUS. Por lo que no disponen ningún submarino listo para ser desplegado.
Este es el gran problema del Reino Unido. A pesar de contar con dos portaaviones, el HMS Prince of Wales y el HMS Queen Elizabeth, que ha sido modernizado a mediados del año pasado, no cuenta con capacidades operativas para enviarlos a Medio Oriente. Y la negativa de enviarlos, podría enfriar las relaciones con EE.UU.
*Imágenes a modo ilustrativo.
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