La empresa española Navantia y la italiana Fincantieri avanzan en el desarrollo de la Corbeta de Patrulla Europea (EPC) para las Armadas de los países europeos tras la firma de un Memorando de Entendimiento (MoU) que establece un marco de cooperación industrial para coordinar y ejecutar conjuntamente el programa. La iniciativa se inscribe en los esfuerzos de integración de la defensa europea y busca avanzar en el diseño y construcción de una nueva generación de corbetas multipropósito destinadas a varias marinas del continente.
La Corbeta de Patrulla Europea forma parte de la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) y cuenta con el respaldo del Fondo Europeo de Defensa (EDF) a través del programa Corbeta de Patrulla Multimisión (MMPC, por sus siglas en inglés). El proyecto, liderado por Italia, España, Francia y Grecia, involucra a 46 empresas de 12 países y tiene como objetivo el desarrollo de un buque modular, polivalente e interoperable que responda a requerimientos operativos comunes.

En la actualidad, el programa transita su primera fase (Call 1), aprobada por el EDF en la convocatoria de 2021, cuyo propósito es alcanzar un diseño certificado y construir una plataforma prototipo para dos versiones: una de combate (Full Combat Multipurpose) y otra de patrulla de largo alcance (Long Range Multipurpose). Posteriormente, en la convocatoria de 2023, el EDF asignó 154 millones de euros para la segunda fase (Call 2), orientada al desarrollo del diseño definitivo y al inicio del prototipado.
El acuerdo entre la empresa española Navantia y el grupo italiano Fincantieri contempla la creación de una empresa conjunta (joint venture) abierta a la incorporación de otros socios del programa, con el objetivo de gestionar y ejecutar de forma coordinada las siguientes etapas. Ambas compañías colaborarán en el diseño de la versión Full Combat Multipurpose y trabajarán en su promoción entre potenciales clientes europeos, mientras que la constitución formal de la nueva sociedad quedará sujeta al cierre de la documentación y al cumplimiento de las condiciones habituales en este tipo de operaciones.

El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, señaló que “la industria desempeña un papel fundamental en la construcción de la defensa europea. Con nuestra colaboración, Navantia y Fincantieri damos un impulso significativo a las capacidades de defensa de Europa. Trabajaremos juntos para definir una nueva clase de corbetas multipropósito, innovadoras, interoperables y ciberseguras que respondan a los requisitos no solo de la Armada Española y de la Marina Militare, sino también de otras marinas europeas”. Por su parte, el consejero delegado y director general de Fincantieri, Pierroberto Folgiero, afirmó que “este acuerdo supone un paso decisivo en el programa EPC, un proyecto que encarna el espíritu de cooperación europea y la excelencia tecnológica”.
El programa EPC se desarrolla en un contexto de revisión de capacidades navales en varios países participantes. En Francia, por ejemplo, el jefe de Estado Mayor de la Marina Militar francesa, almirante Nicolas Vaujour, indicó ante el Parlamento que se prevé prorrogar la vida útil de las fragatas ligeras de vigilancia clase Floréal, mientras persisten dudas sobre la adecuación de las nuevas MMPC para reemplazarlas. Según declaraciones recogidas por un medio francés, Vaujour sostuvo que estos buques, “ligeramente armados y sin sonar, deben ser reemplazados por buques mejor armados”, y añadió que las audiencias celebradas no han disipado las dudas sobre la participación francesa en la segunda fase del programa.

Esta no sería la primera vez que Francia cuestiona proyectos europeos en conjunto con otros países del viejo continente. Otro punto de conflicto ha estallado principlamente el año pasado con el Future Combat Air System o FCAS, cuando en julio del 2025 Francia comunicó a Alemania su intención de asumir el 80% del proyecto, dejando al margen a los otros dos socios principales: a la propia Alemania y a España.
Pero dejando de lado el caso del FCAS y retomando con el proyecto de la Corbeta de Patrulla Europea, éste fue lanzado inicialmente por Italia, Francia y Grecia, y posteriormente se sumaron España y Rumania. La Organización para la Cooperación Conjunta en Materia de Armamento (Occar) adjudicó un primer contrato a Naviris —empresa conjunta de Naval Group y Fincantieri— junto con Navantia, en el marco de un esquema que prevé la adquisición de distintas unidades por parte de los países participantes, consolidando así una iniciativa destinada a reforzar la cooperación industrial y operativa en el ámbito naval europeo.
*Imágenes a modo ilustrativo.
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