Con la publicación de una nueva imagen satelital de la llamada Base 1 que data del 16 de febrero, las fuentes de inteligencia abierta (OSINT) han notado que la Armada de Irán habría completado la modernización de uno de sus submarinos clase Kilo de origen ruso, mismo que llevaba meses en dique y ahora ha sido observado en su atracadero. La novedad en cuestión se produce en medio de momentos de elevadas tensiones entre el el régimen teocrático y los EE.UU., con este último realizando un importante despliegue de medios militares en Medio Oriente y un presidente Trump presionando por un nuevo acuerdo nuclear “significativo” que aleje a Irán definitivamente del desarrollo de este tipo de armamentos, esto ante la latente posibilidad de un accionar militar en caso de que las negociaciones se frustren.
Ampliando en algunos detalles de relevancia, los analistas apuntan a que el submarino iraní clase Kilo (conocida como clase Tareq en Irán) habría comenzado su período de modernización durante el pasado mes de mayo, momentos en los que la Armada iraní también tenía a los otros dos ejemplares del mismo tipo fuera del servicio en dique. Se trata de submarinos adquiridos por Teherán durante la década del 90′, mismos que requirieron una inversión cercana a los 600 millones de dólares por unidad según estimaciones occidentales y que fueron desplegados principalmente desde Bandar Abbas, un punto desde donde podían vigilar con relativa facilidad el Estrecho de Ormuz.

No obstante, hablamos de plataformas que se han visto limitadas en sus despliegues por las condiciones geográficas de la región donde operan, lo que se traduce en la posibilidad de operar en un reducido entorno del Golfo. En particular, nos referimos a la falta de aguas mas profundas que permitan al submarino sumergirse y operar con comodidad en sus misiones, mientras que los niveles de salinidad y factores como las fuertes corrientes que caracterizan dichas aguas también han impactado en su historial de mantenimiento; aún con las tareas de reacondicionamiento sobre los mismos que tuvieron lugar en el año 2012.
Por esta razón, la institución avanzó en la incorporación de nuevos submarinos de menor tamaño que podrían clasificarse bajo la categoría SSM, lo que también es posible observar en la propia imagen utilizada para denotar el regreso de uno de los submarinos clase Kilo iraníes. Específicamente, los reportes indican que hasta 11 submarinos de la clase Ghadir han atracado en tres atracaderos separados dentro de la propia Base 1, complementando así la presencia de buques de guerra tales como lo son los Alvand, Sabalan y Jamaran.
La cuestión no es menor, considerando que Irán dispondría de una flota de SSM que superaría las 20 unidades acorde a los informes disponibles, mientras que a la par continúa trabajando en el desarrollo de nuevos modelos. El hecho de que se nuclee a dicho número de submarinos resulta relevante para los estrategas estadounidenses, en tanto ahora la US Navy prevé sostener la presencia de dos Grupos de Portaaviones en Medio Oriente como parte de su presión al régimen mientras se negocia el acuerdo nuclear anteriormente mencionado, esto con la confirmación del despliegue del USS Gerald R. Ford en la región tras pasar mas de 200 días en el Caribe haciendo lo propio contra la dictadura venezolana.
Si bien resulta clara la diferencia de poderío entre ambas Armadas, la presencia de submarinos clase Ghadir podría resultar toda una complicación estratégica en caso de conflicto, especialmente considerando el entorno descrito en líneas anteriores. Hablamos de submarinos con un bajo desplazamiento (de unas 125 toneladas sumergidos) y con un casco de pequeñas dimensiones sumamente adecuado para las condiciones litorales, que gracias a su propulsión eléctrica y factores tales como el alto nivel de tránsito naval en la zona, podrían llegar ser difíciles de detectar y neutralizar; aún cuando estos carecen de un gran armamento y autonomía.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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