Tras meses de tensiones acumuladas con Francia, marca por la disputa entre Airbus y Dassault Aviation por la primacía dentro del Porgrama FCAS, el gobierno de Alemania estaría cada vez más cerca y propicia para explorar una eventual participación en el Programa Global de Combate Aéreo (GCAP), esfuerzo conjunto que llevan adelante el Reino Unido, Italia y Japón para el desarrollo de un nuevo caza de sexta generación. Aunque este aún se encuentra en fase de desarrollo e investigación, sus socios prevén una fecha de entrada en servicio para el año 2035.

Durante una reciente visita del canciller alemán Friedrich Merz a Italia, medios europeos señalaron que Roma habría transmitido su disposición a analizar la posible incorporación de Berlín al programa. El GCAP, está siendo liderado por Mitsubishi Heavy Industries en Japón, BAE Systems en el Reino Unido y Leonardo en Italia, y contempla el desarrollo de un caza furtivo que opere en conjunto con drones y sistemas de combate colaborativo y , además de concebirse como el futuro reemplazo del Rafale y del Eurofighter Typhoon.
La eventual aproximación alemana al GCAP se produce en un contexto marcado por las persistentes tensiones dentro del programa FCAS (Future Combat Air System), el proyecto impulsado por Francia, Alemania y España para llevar adelante un sistema de combate aéreo de sexta generación con horizonte operativo hacia 2040. Lanzado hace más de ocho años, el FCAS enfrenta dificultades en la definición del reparto industrial y el liderazgo tecnológico entre Dassault Aviation y Airbus Defence and Space.
Hacia diciembre del 2025, fuentes señalaron que Dassault buscaría controlar el 80% del programa, algo que la firma francesa rechaza. A su vez, fuentes francesas acusan a Airbus de intentar ampliar su poder de decisión, aprovechando su rol como representante industrial de Alemania y España. Todas estas diferencias han retrasado la transición hacia la fase de demostrador tecnológico, generando incertidumbre sobre los plazos del programa.

Ante este escenario, el Alemania mostró un interés más marcado por el programa GCAP. No obstante, si bien no ha quedado del todo claro la razón detrás de esta decisión, hay quienes afirman que puede interpretarse tanto cómo una alternativa estratégica cómo una herramienta de presión en la negociación con Francia. Siguiendo este último punto, la fragmentación europea en dos grandes programas de sexta generación – FCAS y GCAP – plantea interrogantes sobre la viabilidad financiera e industrial de sostener desarrollos paralelos en un contexto de recursos limitados y creciente competencia global.
Más allá de su desenlace, el movimiento alemán refleja una reconfiguración en curso dentro de la arquitectura industrial de defensa europea, donde las alianzas tradicionales comienzan a tensionarse ante la magnitud tecnológica y económica que implica el desarrollo del futuro poder aéreo del continente. Por lo pronto en los próximos días funcionarios de la cartera de Asuntos Exteriores y Defensa de Japón se reunirán en Alemania para asistir a la Conferencia de Seguridad Munich donde analistas señalan que podría llegar a tratarse la cuestión de la posible participación alemana en el programa GCAP.
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