La Armada de Taiwán avanza en la planificación de un ambicioso programa de renovación de su flota de superficie, que contempla la construcción de diez nuevas fragatas ligeras con capacidades antiaéreas y antisubmarinas entre los años 2028 y 2040. Este proyecto presentado, se enmarca en un contexto marcado por el progresivo deterioro de buena parte de sus unidades actuales y por la necesidad de fortalecer las capacidades de defensa marítima frente al creciente poder naval de China en el estrecho de Taiwán y áreas adyacentes.

Siguiendo la información desprendida por el Ministerio de Defensa Nacional, estas nuevas fragatas tendrían un desplazamiento de 2.500 toneladas y estarían concebidas cómo escoltas para operaciones litorales y de alta intensidad, con énfasis en la defensa aérea, y en la guerra antisubmarina, integrándose cómo un componente clave de la Armada taiwanesa.
Sobre esto, el plan prevé una incorporación gradual de al menos 10 nuevas fragatas, lo que permitiría reemplazar de manera escalonada a buques más antiguos y mantener un nivel operativo constante a lo largo de las próximas décadas. Está iniciativa respondería, en gran medida, a la necesidad de modernizar una flota envejecida, compuesta en buena parte por buques de segunda mano adquiridos o transferidos por países aliados en décadas anteriores. Del total de 26 fragatas que la Armada de Taiwán actualmente posee, Entre ellos se encuentran las unidades de origen estadounidense y francés, algunas con más de 40 años de servicio, cómo las clase Cheng Kung y las clase Kand Ding, que si bien han sido modernizadas en distintos momentos, enfrentan crecientes limitaciones en términos de sensores sistemas de combate y sostenimiento logístico.
En este sentido, la Armada de Taiwán busca no solo sustituir plataformas obsoletas, sino también incrementar la supervivencia y letalidad de sus escoltas, incorporando diseños más compactos, con firmas reducidas y preparadas para operar en entornos altamente disputados, sobre todo teniendo en cuenta las capacidades de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China (PLAN).

No obstante, el programa de fragatas ligeras no está exento de desafíos. Los primeros dos prototipos del proyecto, cuya construcción había sido prevista para está década, ya han enfrentado retrasos vinculados a cuestiones presupuestarias, técnicas e industriales, lo que pone de manifiesto la complejidad de desarrollar nuevas plataformas de combate naval en plazos ajustados. No obstante, las autoridades taiwanesas consideran que la experiencia obtenida en está fase inicial será clave para estabilizar el cronograma de producción a largo plazo.
La apuesta por la construcción local de estas fragatas también apunta a fortalecer la base industrial y tecnológica de defensa de Taiwán, reduciendo la dependencia externa en un contexto de fuerte aumento de despliegue militar en la región. De concretarse según lo previsto, el programa de diez nuevas fragatas representará uno de los mayores esfuerzos de modernización naval emprendidos por Taiwán en las últimas décadas, marcando el camino hacia el sostenimiento de una fuerza naval creíble y capaz frente al escenario regional.
*Imágenes empleadas de manera ilustrativa
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