La navegación del Remolcador de Flota ATF-65 “Janequeo” hacia la Antártica no fue una comisión más dentro del calendario operativo de la Armada de Chile. Se trató de una misión estratégica que combina logística, soberanía y proyección de Estado en uno de los territorios más exigentes y sensibles del planeta: el continente blanco.

El buque zarpó desde Punta Arenas con más de 500 toneladas de material de construcción, destinadas a dos proyectos críticos en Bahía Fildes: la edificación de un nuevo muelle y la recuperación de la pista del Aeródromo Teniente Marsh, infraestructura esencial para la conectividad aérea, el abastecimiento y la presencia científica y militar chilena en la zona.

La operación se enmarca en un esfuerzo sostenido del Estado de Chile por mantener y fortalecer su presencia permanente en la Antártica, no solo desde una perspectiva geopolítica, sino también logística y científica. En un escenario donde las condiciones climáticas extremas, la distancia y las restricciones ambientales elevan los costos y riesgos de cualquier intervención, cada traslado adquiere un valor estratégico.

El comandante del “Janequeo”, Capitán de Fragata Carlos Pino, subrayó que la misión trasciende el simple transporte de carga. En sus palabras, el despliegue representa “llevar a la Antártica los cimientos de la infraestructura que permitirá a Chile seguir presente, conectado y operativo”. La afirmación no es retórica: sin un muelle funcional y una pista operativa, la continuidad de las operaciones antárticas se ve seriamente comprometida.

Uno de los puntos más complejos de la comisión fue la navegación por el Paso Drake, conocido por sus condiciones meteorológicas severas y mares impredecibles. Superarlo de manera segura es una prueba tanto técnica como humana. La Armada destaca que estas travesías se realizan bajo estrictos protocolos de seguridad y protección ambiental, conscientes de que cualquier error puede tener consecuencias irreversibles en un ecosistema frágil.

Desde la institución enfatizan que cada maniobra en aguas antárticas es también un ejercicio de soberanía efectiva, alineado con los compromisos internacionales de preservación ambiental que Chile ha suscrito en el marco del Tratado Antártico.

Un aspecto distintivo de esta misión fue la composición de la dotación. Junto a personal con amplia experiencia en navegación austral, el “Janequeo” incorporó a marineros recientemente egresados de la Escuela de Grumetes y la Academia Politécnica Naval. La combinación de juventud y trayectoria permitió no solo cumplir la tarea, sino también transmitir conocimientos operativos en un entorno real de alta exigencia.

El Cabo Segundo Nicolás Muñoz, operador y mantenedor de la grúa del buque, explicó que su labor fue central para garantizar una descarga continua y segura del material. La grúa operó bajo condiciones climáticas cambiantes, donde la precisión y la coordinación resultan vitales para evitar accidentes o daños a la carga.

Para los más jóvenes, la experiencia tuvo un fuerte componente simbólico. El Marinero Primero Nelson Suárez, en su primera gran comisión tras egresar, describió la misión como un orgullo personal y profesional. En la misma línea, la Marinero Primero Fernanda Tillería destacó el impacto de enfrentar por primera vez el Paso Drake y arribar al continente antártico, confirmando su vocación de servicio “donde más se necesita”.

Más allá del traslado de carga

La travesía del ATF “Janequeo” evidencia que la presencia chilena en la Antártica no se sostiene únicamente en declaraciones, sino en operaciones concretas, planificación logística y capital humano preparado para escenarios extremos. La construcción de infraestructura no solo facilita futuras misiones científicas y militares, sino que proyecta a Chile como un actor responsable y activo en la gobernanza antártica.

En un contexto internacional donde el interés por la Antártica sigue creciendo, misiones como esta refuerzan la idea de que la soberanía y la cooperación se ejercen día a día, a través de buques que cruzan mares difíciles, dotaciones que enfrentan condiciones límite y decisiones de Estado que miran al largo plazo.

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Rodolfo Neira Gachelin
Periodista bilingüe, Magíster en Comunicación y Diplomado en Seguridad y Defensa de las academias de Guerra del Ejército y de la Fuerza Aérea de Chile.

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