En un contexto marcado por el aumento de las amenazas balísticas, Lockheed Martin anunció un ambicioso objetivo industrial: elevar la producción anual de misiles interceptores del sistemas de defensa antibalístico THAAD hasta las 400 unidades. La meta surge tras la firma de un nuevo acuerdo marco con el Departamento de Guerra, orientando a cuadruplicar la capacidad productiva de uno de los pilares de la defensa antimisiles del Ejército de Estados Unidos (US Army).

Según lo informado oficialmente el 29 de enero, el acuerdo establece las bases para expandir de manera sostenida la fabricación de interceptores THAAD, respondiendo tanto a las necesidades actuales del Ejército estadounidense, cómo a los compromisos de despliegue permanente y rotativo en distintos teatros de operaciones. La decisión refleja la creciente demanda de este sistema frente a la proliferación de misiles balísticos de corto y mediano alcance, así cómo al empleo cada vez más intensivo de estas capacidades en escenarios reales. 

Un refuerzo clave para la defensa antimisiles 

El sistema THAAD (Terminal High Altitude Area Defense) está diseñado para interceptar misiles balísticos en su fase terminal, tanto dentro cómo fuera de la atmósfera. Actualmente, el Ejército de EEUU opera siete baterías plenamente activas, cada una con seis lanzadores, mientras que una octava batería se encuentra en producción. Estas unidades sostienen despliegues permanentes en Guam y Corea del Sur, además de despliegues rotativos en Medio Oriente, incluyendo Emiratos Árabes Unidos e Israel. 

THAAD – Ejército de EEUU – Lockheed Martin

La ampliación de la producción de interceptores resulta especialmente relevante si se considera el elevado costo unitario de estos misiles y el desgaste sufrido por las reservas estadounidenses tras años de operación, ejercicios y apoyo a aliados. Sobre esto último, el uso intensivo de los sistemas antimisiles para reforzar la defensa aérea de Israel ha puesto en primer plano la necesidad de recomponer inventarios con rapidez.

Enlace con la modernización del sistema THAAD

El incremento en la producción de interceptores se inscribe, además, en un proceso más amplio de modernización del sistema. En tal sentido, el Ejército de EEUU planea integrar plenamente al THAAD dentro del Integrated Air and Missile Defense Battle Command System (IBCS), lo que permitirá mejorar la interoperabilidad con otros sensores y sistemas de defensa aérea y antimisiles, cómo Patriot y futuros interceptores. 

Imagen cortesía de UPI News

Más baterías y mayor demanda a futuro

El anuncio de Lockheed Martin también se vincula con los planes del Ejército de Estados Unidos de avanzar en la adquisición de hasta nuevos 25 sistemas THAAD, una expansión que, de concretarse, incrementa de forma sustancial la demanda de interceptores en los próximos años. Está proyección refuerza la necesidad de contar con una base industrial capaz de sostener altos volúmenes de producción sin afectar los plazos de entrega. 

En este sentido, la meta de 400 interceptores anual busca no solo cubrir la necesidades inmediatas, sino también anticiparse a un escenario de mayor competencia estratégica, donde la defensa antimisiles vuelve a ocupar un rol central dentro de la planificación militar estadounidense.

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