En un contexto regional marcado por las tensiones e incertidumbre, el gobierno Estados Unidos está buscando reforzar la presencia militar en Medio Oriente con el despliegue del Grupo de Ataque del portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln (CVN-72). El movimiento, que viene siendo seguido de cerca por observadores internacionales, se produce después de que el buque abandonara el Indo-Pacífico en dirección al área de responsabilidad del Comando Central (CENTCOM) apuntando a enviar una señal de disuasión y capacidad de respuesta inmediata en una de las regiones más volátiles del escenario global.

De acuerdo con información difundida por medios internacionales, y confirmada por fuente del Departamento de Guerra, el Grupo de Ataque del USS Abraham Lincoln continúa navegando en el océano Índico occidental, sin haber cruzado todavía los límites operativos del Comando Central de EE. UU. (USCENTCOM) en el Mar Arábigo.
El Grupo de Ataque del USS Abraham Lincoln está integrado por el ala aérea embarcada de portaaviones N°9 (CVW-9) conformada por cazas F-35C Lightning II, F/A-18E/F Super Hornets, aviones de alerta temprana y control aerotransportado E-2D Advanced Hawkeye, de guerra electrónica EA-18G Growler y helicópteros MH-60 Seahawk.
También lo conforman los destructores de misiles guiados clase Arleigh Burke USS Spruance (DDG-111), USS Michael Murphy (DDG-112) y USS Frank E. Petersen Jr. (DDG-121), desplegando así una fuerza de tareas con amplias capacidades de defensa aérea, guerra antisubmarina, antisuperficie, guerra electrónica y de ataques de precisión de largo alcance.
Del Indo-Pacífico a Medio Oriente
El actual movimiento del portaaviones hacia Medio Oriente se produce tras abandonar recientemente el Mar del Sur de China, donde el grupo de ataque había operado como parte del despliegue regular de la armada estadounidense en el Indo-Pacífico. Tal como se informó días atrás, la decisión de redirigir al portaaviones al área de responsabilidad del Comando Central respondió a evaluaciones estratégicas de Washington frente al deterioro del entorno de seguridad en Medio Oriente, particularmente en relación con Irán y el riesgo de una escalada regional más amplia.

Este tipo de redespliegues no es inédito. Durante los últimos años, Estados Unidos ha recurrido en varias oportunidades al traslado de otros grupos de ataque originalmente asignados al Indo-Pacífico hacia Medio Oriente, cómo mecanismo para reforzar la disuasión y asegurar una respuesta rápida ante eventuales crisis, aun a costa de reducir temporalmente la presencia en Asia.
Un contexto regional volátil
La inminente llegada del Abraham Lincoln al área del Comando Central de EEUU se enmarca en un escenario regional caracterizado por tensiones políticas, acciones en el Golfo Pérsico y un delicado equilibrio entre actores estatales y no estatales. En este contexto, la presencia de un portaaviones estadounidense busca ser uno de los instrumentos más visibles de disuasión y señal política, tanto para aliados como para potenciales adversarios.

No obstante, fuentes oficiales subrayan que, hasta que el grupo no ingrese formalmente en el área de responsabilidad de USCENTCOM, el despliegue debe ser interpretado como movimiento preparatorio, manteniendo abierta la posibilidad de ajustes en función de la evolución de la situación estratégica.
Finalmente, ha de mencionar que al arribó en los próximos días del USS Abraham Lincoln se sumarán a otros activos aéreos y navales de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, como de otros países, siendo este el caso de Reino Unido, que ya tiene desplegados en la región, reforzando la postura militar de Washington en Medio Oriente en un momento de alta sensibilidad geopolítica.
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