Mientras la Fuerza Aérea de EE.UU. avanza en el retiro de sus antiguos cazas F-15D Eagle, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) dio a conocer que ha incorporado dos nuevos ejemplares a su flota de investigación que opera desde el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong situado en California, esto con el fin de brindar apoyo a sus pruebas supersónicas. Particularmente, las aeronaves se sumarán a los trabajos realizados en el avión de investigación X-59 de la misión Quest, siendo uno de ellos destinado a misiones que incluyan vuelos y otro con el fin contar con piezas suficientes para brindarle mantenimiento a esta primera unidad.

Citando algunas declaraciones oficiales al respecto, es posible recoger lo expresado Troy Asher, quién se desempeña actualmente como director de operaciones de vuelo en el Centro Armstrong: “Estas dos aeronaves permitirán la recopilación exitosa de datos y la capacidad de seguimiento del X-59 durante la vida del proyecto del Low Boom Flight Demonstrator. También nos permitirán reanudar las operaciones con diversos socios externos, como el Departamento de Guerra y compañías de aviación comercial.“
Por otra parte, la NASA ha apuntado en su comunicación oficial que los cazas F-15D en cuestión fueron recibidas en California durante el pasado 22 de diciembre, esto tras que completaran el trayecto desde su asiento en Kingsley Field; donde operaban bajo la órbita de la 173.º Ala de Caza de la Guardia Nacional Aérea de Oregón. Una vez arribados, la institución destacó que se trata de plataformas con capacidad de desempeñarse en escenarios de gran altitud y velocidad, contando además con espacio suficiente para la instalación externa de hardware experimental bajo sus alas, lo que facilitará los trabajos de investigación realizados.

Agregado a ello, se resaltó que los pilotos de la NASA ya están familiarizados con los aviones de la familia F-15, en tanto los ha operado desde la década del 70′ en sus investigaciones sobre vuelos de alta velocidad, incluso realizando modificaciones sobre el diseño original para adecuarlo a sus requisitos. Entre algunos de los cambios conocidos, se destaca el hecho de que los aviones utilizados para dicha labor pueden volar con seguridad a 60.000 pies de altitud, superando a los 55.000 pies que alcanzaría su avión experimental X-59 y a un amplio abanico de aeronaves en su configuración estándar.
Finalmente, resulta de utilidad recordar que mientras los cazas F-15C/D son retirados, la Fuerza Aérea de EE.UU. ya ha estado avanzando en la incorporación de nuevos modelos F-15EX, como así también en la compra de nuevos cazas F-35 de quinta generación. Además, se ha optado por realizar despliegues temporales de cazas F-16 y F-22 para tomar el lugar de aquellos aviones que dejan de prestar servicio, facilitando así la transición. Acorde a los cronogramas actuales, ello debería continuar hasta inicios de la próxima década, momentos para los cuáles sólo deberían restar unos 21 cazas antes de que la flota de Eagles tenga su despedida final.
*Créditos de las imágenes: NASA
Te puede interesar: EE.UU. formalizó la activación del componente espacial del Comando Sur






