A principios de la corriente semana, el Ministerio de Defensa y el Ejército Británico, junto a las empresas involucradas en el programa, celebraron las primeras pruebas de tiro realizadas en territorio británico con el nuevo tanque Challenger 3. Estas se suman a las realizadas durante 2024 en Alemania, marcando avances en los esfuerzos de actualización del principal tanque de batalla del país. Sin embargo, más allá del hito alcanzado, diversas dudas persisten a la luz de la actualidad del arma blindada y su desempeño en conflictos de alta intensidad, como el número de unidades alcanzadas para su modernización, al igual que las capacidades industriales presentes.

La primera prueba de este tipo realizada en más de 30 años en el Reino Unido
El pasado 20 de enero, desde el consorcio encabezado por Rheinmetall BAE Systems Land (RBSL) fue confirmada la realización de pruebas de tiro y evaluación con el nuevo Challenger 3.
Estas, además de poner a prueba uno de los principales componentes de la modernización del MBT, basada en la instalación del nuevo cañón de ánima lisa Rheinmetall L55A1CR3 de 120 mm, el cual reemplazó al cañón de ánima rayada L30A1 del mismo calibre que equipa al Challenger 2, marcaron la primera ocasión en más de 30 años en que una actividad de este tipo fue realizada en el Reino Unido.
Desde el consorcio, en palabras de Rebecca Richards, directora de RBSL, expresaron que: “Este es un logro de enorme relevancia para el programa Challenger 3 y un testimonio de la capacidad y dedicación de los equipos responsables de su ejecución. El hecho de haber realizado primero el disparo del vehículo de forma remota y luego con una tripulación en la torre refleja la enorme cantidad de trabajo que se ha llevado a cabo para garantizar que el diseño sea seguro, robusto y esté listo. Esto demuestra hasta qué punto ha avanzado el programa y marca un momento de orgullo para el desarrollo de vehículos blindados en el Reino Unido”.
Por su parte, el responsable principal del Ejército Británico para el programa, Mark Colley, afirmó: “Este hito refleja los beneficios de la estrecha colaboración entre el Ministerio de Defensa y la industria. El disparo exitoso del Challenger 3 con tripulación demuestra un progreso tangible en la entrega del carro de combate principal modernizado que necesita el Ejército Británico”.

Un nuevo cañón
La adopción de un cañón del tipo de ánima lisa como el L55A1CR3, desarrollado y producido por Rheinmetall Waffe Munitions, no es un dato menor, ya que, como aclaró el consorcio en su comunicado, permite el empleo de algunas de “… las más modernas municiones antitanque de energía cinética, así como munición multipropósito programable”.
Tampoco debe dejarse de señalar que esta clase de cañones, a diferencia de los de ánima rayada, ofrece una mayor velocidad de salida del proyectil al abandonar el tubo del cañón. El aumento de velocidad de salida imprime al mismo un mayor poder de penetración e, inclusive, dependiendo del tipo de munición, extiende su alcance.

Al respecto, la adopción del nuevo cañón del Challenger 3 habilita al nuevo tanque a emplear toda una serie de nuevas municiones disponibles, homologadas y certificadas bajo estándares de la OTAN, tales como la DM63 y DM73, como la línea de APFSDS de Rheinmetall. Inclusive, se puede especular con la posibilidad del empleo de la munición de uranio empobrecido M829A4 de origen estadounidense, la cual podría ocupar el lugar, para el caso del nuevo MBT británico, de la L27A1 CHARM 3 presente en los Challenger 2 en servicio.
Dudas y certezas de cara al futuro
No cabe duda de que la realización de las primeras pruebas de tiro del Challenger 3 en su propio suelo es una señal alentadora para la renovación de la flota blindada del Ejército Británico, la cual viene de atravesar, en este segmento, años de desinversión. Sin embargo, la actualidad del arma blindada en conflictos de alta intensidad, como da muestra Ucrania, pone un manto de duda y cautela sobre el programa.
En primer lugar, no debe dejarse de señalar el número de tanques englobados en los esfuerzos de modernización. Comprendiendo la actualización de un total de 148 Challenger 2 al nuevo estándar Challenger 3, incluyendo los ocho prototipos desarrollados para pruebas y evaluaciones, parece pequeño, siendo un dato no menor frente a la gran atrición que las flotas de tanques pueden sufrir en un conflicto moderno.



Si bien desde el consorcio RBSL se ha mencionado la posibilidad técnica de reiniciar la producción del Challenger, el número final ordenado por el Ministerio de Defensa británico no deja de ser una cuestión que genera dudas.
Otra cuestión que viene siendo señalada desde diversos ámbitos es el peso que ha ganado el Challenger 3 con respecto a su antecesor. La adopción de nuevos sistemas, con un fuerte énfasis en la protección y supervivencia de la tripulación, entre los que se halla el sistema de protección activa (APS) Trophy de origen israelí, tiene como contraprestación el aumento del peso.
Para esclarecer y poner en comparación, los Challenger 2, con todos sus sistemas de protección equipados, tienen un peso del orden de las 82,7 toneladas, casi diez toneladas más que el principal MBT del Ejército de EE. UU., el M1A2 SEPv3, que presenta 73,6 toneladas de peso. Esto no es un dato menor, ya que el Challenger 3 pesará más que su antecesor y sin presentar una nueva motorización más potente que complemente el aumento de peso general del tanque.
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