Siendo una de las capacidades más relevantes a la hora de brindar apoyo a operaciones anfibias, la artillería de campaña de la Infantería de Marina de la Armada Argentina atraviesa una situación de estancamiento en sus capacidades que se ha extendido durante décadas sin una renovación efectiva. Su poder de fuego depende hoy de piezas con más de medio siglo de servicio, herederas de una época en la que el concepto de movilidad y precisión era muy diferente al actual. Esta realidad no solo limita la capacidad operativa de la artillería y sus efectivos, sino que también compromete una función esencial dentro de las operaciones anfibias y de defensa de los intereses vitales.

En la actualidad, el Batallón de Artillería de Campaña N° 1 Ec., con asiento en la Base Naval Puerto Belgrano, mantiene la responsabilidad principal de proporcionar apoyo de fuego a las fuerzas de desembarco. La unidad está organizada en baterías equipadas con obuses Oto Melara M56 de 105 mm, ampliamente ponderados por su ligereza, facilidad de transporte y rendimiento operativo, y con piezas M114A1 de 155 mm. Si bien estos sistemas han cumplido con eficacia su misión durante décadas, su antigüedad, requerimientos logísticos y limitaciones técnicas los han dejado rezagados frente a los estándares modernos de movilidad y respuesta.
Un legado de valor con medios del pasado
Creado el 27 de diciembre de 1947, el Batallón de Artillería de Campaña N° 1 Ec. constituye el corazón del poder de fuego anfibio de la Armada Argentina. Durante el Conflicto del Atlántico Sur de 1982, su actuación fue determinante: las baterías “Alfa” y “Bravo”, equipadas con obuses de 105 mm, brindaron apoyo artillero sostenido en las posiciones de Felton Stream y Río Grande. Por su desempeño, la unidad recibió la Medalla y Diploma “Honor al Valor en Combate”, un reconocimiento al temple y profesionalismo de su personal bajo condiciones extremas.

No obstante, aquella epopeya, fiel ejemplo del temple del artillero argentino, hoy convive con un panorama que evidencia una brecha cada vez mayor entre la experiencia acumulada y los medios disponibles. Las piezas actuales, diseñadas en la posguerra, requieren vehículos de remolque pesados, extensos tiempos de preparación y sistemas de puntería manuales, lo que reduce su operatividad en escenarios donde la rapidez y la precisión resultan vitales. En un entorno donde los radares de contrabatería pueden detectar y fijar objetivos en minutos, la supervivencia de una batería fija se vuelve un desafío en sí misma.
Tampoco la eventual transferencia de cañones SOFMA-CITER de 155 mm del Ejército Argentino aparece como una alternativa viable. Por su peso, antigüedad y complejidad logística, estas piezas resultan poco compatibles con el perfil operativo de la Infantería de Marina, que requiere sistemas livianos, móviles y de rápida respuesta. Mantener este tipo de material equivaldría a prolongar un esquema técnico superado, alejado de las necesidades actuales de una fuerza que históricamente demostró temple, valor y eficacia en operaciones anfibias —como lo hizo durante la Guerra de Malvinas en 1982— y que aún espera recuperar las capacidades logísticas y de transporte que le permitan proyectar su poder sobre el mar y el litoral.
El salto tecnológico pendiente
En este sentido, el salto hacia sistemas autopropulsados como el CAESAR francés o el ATMOS israelí representaría para la Infantería de Marina argentina una evolución significativa respecto al estado actual de su componente artillero. Montados sobre plataformas 6×6 o 8×8, estos sistemas pueden entrar en posición, ejecutar fuego de precisión y efectuar repliegues en pocos minutos, maximizando su supervivencia y reduciendo la exposición ante sensores enemigos. Su digitalización, autonomía y compatibilidad con munición guiada los convierten en herramientas idóneas para fuerzas que deben operar en entornos costeros o insulares, donde la agilidad y la capacidad de respuesta inmediata son esenciales.

La incorporación de un sistema de este tipo permitiría reforzar no solo la capacidad de fuego, sino también la independencia operativa. Las unidades podrían brindar apoyo a distancia, sostener operaciones de manera prolongada y adaptarse a distintos escenarios sin depender de una infraestructura logística compleja. En términos estratégicos, esto implicaría incorporar una capacidad de disuasión hasta ahora nunca adquirida.
Resulta oportuno destacar en nuestra región que Brasil dotó a sus unidades de artillería con sistemas autopropulsados y con la modernización del lanzacohetes ASTROS, que hoy es compatible con el misil antibuque MANSUP-ER, otorgando a su Infantería de Marina una capacidad de ataque terrestre y costera inédita en la región. Este tipo de desarrollos, combinados con una política sostenida de inversión en defensa, han permitido consolidar un sistema moderno, móvil y con amplio alcance disuasivo, lo que debería complementar a las piezas de artillería de la Infantería.
Una prioridad postergada
Desde la incorporación de los M114A1 en 1974 y los Oto Melara M56 en 1978, la Armada Argentina no ha realizado una modernización sustancial de su artillería de campaña. En cinco décadas, el avance tecnológico ha implicado grandes transformaciones en materia de artillería, pero las piezas de la Infantería de Marina Argentina se mantienen prácticamente inalteradas, exceptuando la incorporación de camiones de remolque. Este rezago no solo afecta la eficacia de sus operaciones, sino también el rol estratégico de la Infantería de Marina como componente de proyección del poder naval.

La renovación de la artillería de campaña no es una aspiración técnica ni un anhelo institucional: es una necesidad operacional, sustentada en el esfuerzo de generaciones que, al pie del cañón (y pocas veces la expresión fue tan exacta), supieron mantener viva una capacidad esencial. Modernizar el componente artillero con sistemas precisos, móviles y seguros significaría devolverle a la Infantería de Marina la herramienta que históricamente la distinguió: su poder de fuego eficaz y su capacidad para sostener el combate en el entorno anfibio.
*Imágenes empleadas en carácter ilustrativo.-
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Con el mas debido respeto: Que lástima por lo que veo, a nuestra Gloriosa Armada le falta de todo. ahora nos enteramos de este tema. Vamos para 9 años del hundimiento del ARA San Juan (noviembre próximo) y temas Submarinos hay Cartas de Intención Únicamente, si hablamos de la Flota de Mar, sabemos que le faltan Fragatas, y modernización de Unidades Meko 140 y 360 respectivamente. La Aviación Naval esperando respuestas si van a volar o no, los Aviones Superentender o sea los 11 que había y los 5 que se adquieren en la Gestión del Gob. del Pro. Gracias a este maravilloso medio por permitir expresar temas tan importante como el de Nuestras tres FFAA. Saludos. Enrique
Fui y llevo en mi corazón ser Artillero estuve en el batallón de Campaña N1 en Batería es una lastima q aún estemos con armas viejas xq el personal es exelente xq tienen espíritu y corazón para al servicio de la Patria. VIVA LA PATRIA !!!
Artillería de campaña para dar cobertura a una fuerza de desembarco… Primero deberíamos tener buques para proyectarla… Sus blindados LVTP-7, Panhard VCR-TT y Mowag Grenadier. Todos ellos obsoletos, la otrora poderosa IMARA carece de todo como el resto de la Armada.
¿No han pensado e montar los M56 en vehículos todo terreno para hacer una versión del hawkeye del USMC? Eso se podría hacer localmente y adaptarles una tableta con cartografía y GPS para hacer los levantamientis cartografía os, cálculos de tiro y coordinar con la dirección de tiro de la batería.
Además sería exportable.
De acuerdo a los informes de como están equipadas nuestras FF.AA, Y LA SITUACIÓN Crónica DE QUE NUNCA Hay FONDOS O PRESUPUESTOS , EQUIPAR la armada es costosa por los valores de una fragata un buque logístico , un submarino o cualquier buque , adquirir es imposible por la situación económica y fabricar como se hacía hace 40 o 50 años atrás tampoco, astilleros que ya no existen como astilleros Alianza y Principe Mengui en dock sud Avellaneda dónde por los 70 fabricaban mercantes y se exportaban, y un buque polar. El astillero Rio Santiago otrora el más grande de América Latina. Hoy fábrican paros, huelgas , asambleas y no fabrican nada de nada. El astillero de submarinos abandonado con submarinos oxidados chatarra. Chile fabrica todo buques logísticos rompehielos y pronto fragatas con intenciones de exportar , lo mismo Peru un ind. Naval pujante , y no hablemos de Brasil fábrica de todo se perfila a ser potencia Fadea se creo en 1927 , Embraer 1969 con 42 años de atraso hoy es el tercer fabricante y exportador del mundo .Las fábricas militares las mayoría cerradas, FADEA SOLO ALGUN PAMPA QUE NO PUEDE EXPORTAR , TAMSE NO FABRICA , HOY ESTAMOS INDEFENSOS SIN INDUSTRIA Y SIN PRESUPUESTO , COMO SE PUEDE VOLVER A TENER UNA IND.Y UNA FF.AA . ?
Con su mas debido respeto: Sobre éste tema Ud., comenta. La Armada es costosa, por el valor de Fragatas, Submarinos, Logísticos Aviones etc. Pero somos una Nación, con mas de 5000 Km. de Costas Marítimas, sin contar los grandes Ríos ¡¡ tenemos 200 Millas de ZEE, mas la ampliación, que nos lleva a 350 Millas, invertir en las FFAA no es gasto, es inversión y en este caso en la Armada en particular tampoco. Hay Créditos Internaciones¡¡¡ a mi entender no hay conciencia Marítima, no miramos el Mar Argentino, Y la dirigencia política muy ausente de lo que es la Soberanía Nacional en el Mar. Saludos. Enrique.