Acorde ha sido deslizado a medios locales por fuentes militares, Corea del Sur ha iniciado el primer despliegue operacional de sus nuevos misiles balísticos “anti-búnker” Hyunmoo-5 de sus Fuerzas Armadas, buscando con ello contrarrestar la amenaza que representan las capacidades nucleares de su vecina Corea del Norte. Según afirman las autoridades, se trata de un elemento clave para las estrategias de respuesta en caso de un ataque a gran escala o en palabras del ministro de Defensa surcoreano Ahn Gyu-back, una forma de “balancear el terror” provocado por Pyongyang.
Ampliando en las declaraciones de dicho funcionario al respecto: “Dado que Corea del Sur no puede poseer armas nucleares al ser signataria del Tratado de No Proliferación Nuclear, creo firmemente que deberíamos poseer una cantidad considerable de misiles monstruosos (NdE: como se ha decidido apodar al armamento en cuestión) Hyunmoo-5 para lograr un equilibrio contra el terror“. Dichas palabras habían sido emitidas ya durante el mes de octubre del 2025, cuando el ministro confirmó que la producción en serie de los Hyunmoo-5 ya estaba en marcha, al igual que medidas adicionales para ampliar las capacidades productivas de la industria local para acelerar el proceso.

Cabe recordar en este punto, repasando algunas de las características conocidas del Hyunmoo-5, que los misiles desplegados por Corea del Sur se constituyen como un arma sumamente eficaz contra bunkers gracias a su poderosa ojiva con potencia similar a la de una bomba GBU-57/B lanzada desde el aire. Se trata, sin embargo, de un misil que presenta menores dimensiones y que como tal presenta una fuerza cinética considerablemente mayor a la de su contraparte estadounidense; lo que se traduce concretamente en una mayor capacidad de penetración de las estructuras enemigas.
Presentado ante el público en una ceremonia conmemorativa del Día de las Fuerzas Armadas en 2023, el sistema aún mantiene en secreto los detalles precisos de sus prestaciones, al igual que la cantidad de ejemplares ya disponibles para las tropas surcoreanas; únicamente deslizándose que su despliegue debería estar completado antes del 2030. Si nos remitimos a las especulaciones de los analistas en base a imágenes y documentos disponibles, el Hyunmoo-5 tendría un peso estimado de unas 35 toneladas, de las cuáles unas 7.7 corresponderían a la potente ojiva antes mencionada, ampliamente superior a las 2.2 del Hyunmoo-4 y de otros misiles similares. Este elevado valor, según se describe, se puede desglosar en un 80% de metal pesado y solo un 20% de explosivos.

Considerando estas variables, resulta claro que el misil sacrificaría capacidades en términos de alcance, aunque tampoco resulta del todo claro donde se situaría este. Entre los diversos reportes locales, es posible encontrar un amplio margen que va desde los 600 hasta los 3.000 kilómetros en caso de reducirse el peso de su ojiva, lo que podría ser una posibilidad estudiada en nuevas variantes desarrolladas por Seúl. Sin embargo, teniendo en cuenta que su despliegue estratégico pone la mira en Corea del Norte, esto no sería una cuestión que provoque grandes preocupaciones para los estrategas surcoreanos.
Por lo pronto, resulta de utilidad mencionar que Corea del Sur mantiene una estrategia de tres ejes para disuadir y en su defecto responder a los ataques norcoreanos. Puesto en términos breves, existe un primer pilar consistente en capacidades de llevar a cabo ataques preventivos sobre las instalaciones de misiles norcoreanos, un segundo que apunta a la intercepción de misiles una vez que ya hayan sido lanzados y un tercero que derive en un contraataque masivo contra posiciones estratégicas junto a las cúpulas políticas y militares del enemigo. El nuevo misil se podría integrar sin mayores problemas al primer, y especialmente, al último de estos pilares.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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