Con el arribo, a principios del pasado mes de diciembre, de los primeros seis cazas F-16 Fighting Falcon a la Argentina, la Fuerza Aérea alcanzó el más importante hito en la incorporación de un nuevo sistema de armas para la Institución. No obstante, como se ha mencionado, el avión de combate no constituye por sí solo una bala de plata para recuperar capacidades del Instrumento Militar de la Nación, sino que su conjugación y empleo junto a otras plataformas aéreas, terrestres y navales, como en nuevos dominios, lo harán.

Previamente mencionamos la necesidad de conformar una especie de tríada de sistemas, la cual tendría como punta de lanza a los cazas F-16, pero debiendo estar conformada por aviones de alerta temprana y control aerotransportado (AEW&C) y una plataforma de reabastecimiento en vuelo. Sobre este último punto se posará la atención, teniendo presente que la Fuerza Aérea Argentina busca plasmar, en un plazo acorde, la incorporación de aeronaves KC-135R Stratotanker, a fin de extender el rango operativo de sus F-16, como así también su permanencia en una zona de operaciones.
No obstante, si bien su función principal es la de apoyar a los aviones de combate, no debe dejarse de señalar que la adquisición de una aeronave de esta clase permitiría a la Fuerza Aérea recuperar capacidades complementarias de transporte estratégico, las cuales, como se aprecia en la práctica, la institución carece, dependiendo de otras aeronaves menos aptas desde la baja, hace aproximadamente veinte años atrás, de los Boeing 707.

Al día de la fecha, como ha sido reportado desde Zona Militar, la Fuerza Aérea Argentina y el Ministerio de Defensa, en el marco brindado por la incorporación de los F-16, plasmada en el Programa Peace Condor, también avanzan en paralelo en la adquisición de plataformas de apoyo complementarias. Más en detalle, en los mencionados KC-135, específicamente en su variante “Romeo”, los cuales se encuentran en servicio activo con la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF).
Esto quedó plasmado en las declaraciones que el actual Jefe de la Fuerza Aérea, Brigadier General Gustavo Javier Valverde, expresó en una pasada entrevista a Zona Militar, en la que señaló que la institución “… inició el proceso de solicitud (LOR – Letter of Request) de hasta 2 aeronaves KC-135R en modalidad Ramp to Ramp (hot transfer). Dicho proceso se encuentra iniciado, a la espera de que las aeronaves estén disponibles y se completen los estudios…”.

Como ha sido señalado previamente, al día de la fecha la Fuerza Aérea cuenta como principales aviones de reabastecimiento a los Hércules KC-130H, cuyo sistema de reabastecimiento no es compatible con las aeronaves adquiridas al Reino de Dinamarca. A su vez, la actualidad de la flota de aviones Hércules K/C-130H dista de ser la ideal en términos de disponibilidad, frente al ingreso de varios ejemplares a las instalaciones de FAdeA para ser sometidos a inspecciones PDM programadas, así como a trabajos de mantenimiento y reparaciones.
La realidad muestra que la flota de Hércules de la Fuerza Aérea Argentina se encuentra sobreexigida, al carecer actualmente de aeronaves de transporte mediano y de transporte estratégico que puedan alivianar la carga de trabajo que posee la flota. Si bien se han incorporado aeronaves a lo largo de los últimos años, como es el caso del Boeing 737 T-99 “Islas Malvinas”, el Embraer ERJ-140 y aviones livianos TC-Beechcraft 12B Hurón, estos no poseen la capacidad para suplir determinadas labores que siguen recayendo indefectiblemente en las “Chanchas”.



Para el caso de la aviación de transporte estratégico, la situación no es menor, la cual quedó plasmada durante la pasada Pandemia COVID-19, cuando se evidenció la necesidad de contar con una plataforma de este tipo, o, más recientemente, en los vuelos de apoyo y logísticos realizados en dirección a Dinamarca en respaldo a la incorporación de los F-16.
Si bien la adquisición del mencionado T-99 “Islas Malvinas” buscó ocupar de forma parcial el hueco dejado atrás por la baja sin reemplazo de los Boeing 707, la aeronave no posee las capacidades ni el alcance necesario para suplir este rol. Inclusive, la Fuerza Aérea Argentina no ha logrado avanzar en la incorporación de más ejemplares, como aquellos de rango extendido, listándose inclusive licitaciones dadas de baja en el pasado que apuntaban a la adquisición de un avión adicional, incluso sopesando opciones para ser empleadas como avión de carga.
Con esta realidad a cuestas, y si bien la incorporación de los KC-135R responde a complementar y expandir las capacidades de los cazas F-16AM/BM, no debe dejarse de mencionar el rol complementario que ocuparían las aeronaves de concretarse su incorporación, traduciéndose en el reemplazo idóneo para los 707 dados de baja décadas atrás.
Gracias a sus capacidades complementarias, tanto de carga para la realización de vuelos logísticos, teniendo presente que aún resta el arribo de 18 cazas F-16 con sus respectivos lotes de repuestos, equipos y herramentales, como también de personal militar abocado a Misiones de Paz en diversos puntos del mundo. También, y como quedó patente durante la Pandemia COVID-19, esta clase de aeronaves constituye una herramienta para el apoyo de la Política Exterior, a fin de repatriar connacionales de otras regiones del mundo aquejadas por conflictos internos o guerras, cuestión cada vez más presente en el actual y convulsionado escenario internacional.
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