Como parte de las operaciones navales que Estados Unidos sostiene en el Caribe, el portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford (CVN-78) continúa desplegado bajo el área de responsabilidad del Comando Sur de EE. UU. (USSOUTHCOM), consolidándose cómo uno de los principales activos militares desplegados en la región. Su presencia forma parte de un dispositivo naval más amplio orientado a apoyar operaciones de seguridad marítima, interdicción de tráficos ilícitos y respaldo a agencias federales en cumplimiento a las prioridades estratégicas fijadas Washington para con la región desde hace varios meses.

De acuerdo con la información difundida por el propio Comando Sur, el USS Gerald R. Ford ópera junto a un grupo de activos más amplio conformado por los buques de asalto anfibio USS Iwo Jima (LHD-7), USS Fort Lauderdale y el USS San Antonio, y con personal y medios del Cuerpo de Marines (USMC), los cuales se encuentra en estado de alistamiento para cumplir misiones vinculadas a la Operación Southern Spear.
Esta operación, que ya lleva varios meses, y focalizada en Centroamérica y el Caribe se inscribe dentro de un esfuerzo más amplio del Comando Sur de EE. UU. por reforzar las capacidades de interdicción marítima y aérea de actividades ilícitas en el hemisferio occidental, particularmente aquellas vinculadas al narcotráfico, contrabando, redes clandestinas que operan en el Caribe y Pacífico Oriental. En este contexto, el despliegue de activos militares estadounidenses, cómo el portaaviones USS Gerald R. Ford, ha aportado una dimensión adicional a la operación. Sin ir más lejos, la capacidad que aporta su Grupo Aéreo Embarcado le ha permitido sostener tareas con un alcance mayor, cómo así también la realización patrullajes y control de los espacios marítimos junto a medios de la Guardia Costera.
Por otro lado, la presencia del portaaviones más grande y avanzado de los Estados Unidos estuvo reforzado por un gran abanico de destructores y cruceros de superficie, y buques de asalto anfibio tipo LHD y LPD, como es el caso del USS Iwo Jima (LHD-7), USS Fort Lauderdale (LPD-28) y USS San Antonio (LPD-17). En particular, el primero de ellos no solo ha estado desarrollando actividades de adiestramiento con personal y medios del Cuerpo de Marines, sino que también ha tomado relevancia antes, durante y después de operación Absolute Resolve.
Si bien ya de por sí su presencia adquiere un valor disuasorio, desde su llegada en el mes de noviembre el portaaviones ha formado parte de un importante número operaciones y actividades, que van desde misiones de vigilancia marítima y aérea, y ejercitaciones de diverso tipo. Por su parte, las aeronaves del Ala Aérea Embarcada 8 (CVW-8) —entre ellas los cazas F/A-18E/F Super Hornet, aviones de ataque electrónico EA-18G Growler y de alerta temprana E-2D Advanced Hawkeye— han realizado operaciones de apontaje y re-lanzamiento durante su permanencia en el Caribe.
Por último, bien no se ha precisado los plazos oficiales sobre la finalización actual de la misión, se espera que el portaaviones USS Gerald. R Ford continue operando en el área del USSOUTHCOM en apoyo a operaciones interagenciales y de seguridad marítima, antes de iniciar una eventual transición hacia otras áreas de responsabilidad o regresar a su base para tareas de mantenimiento.
*Fotografías: Comando Sur de Estados Unidos.
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