Con el correr de los días y a medida que continúan surgiendo novedades en torno a Venezuela, la actividad militar de Estados Unidos en el Caribe se mantiene sostenida. Dejando ya de lado la quirúrgica operación conjunta Absolute Resolve, y el retorno de los cazas F-22 a Estados Unidos, la Casa Blanca mantiene su presencia militar en la isla de Puerto Rico, dando el mensaje de su proximidad a Caracas mientras se resuelven las cuestiones políticas internas. Desde la isla, Zona Militar continúa reportando en un enclave estratégico para el país norteamericano en el Caribe. 

UH-1Y Venom – EEUU -Zona Militar

Desde hace ya varios meses, las Fuerzas Armadas de EE. UU. se encuentran en Puerto Rico desde donde han desplegado un abanico de plataformas aéreas, navales y logísticas e infraestructura. Desde el portaaviones USS Gerald R. Ford, cazas F-35 y F-22, aviones de transporte, y helicópteros, en principio todos ellos fueron destinados a formar parte de lo que Estados Unidos definió como misiones de lucha contra el narcotráfico que Estados Unidos. Bombardeos a lancha acusada de traficar estupefacientes, sumado a navegaciones y vuelos en las cercanías de Venezuela, fueron solo algunas de las demostraciones de poder que más tarde se vería reflejado el pasado 3 de enero con la captura de Nicolas Maduro.

Sin embargo, no puede dejarse de lado el rol que se encuentra cumpliendo la isla de Puerto Rico en la actualidad del contexto regional, que resulta ser clave para que Estados Unidos exponga y sea un apoyo para sus capacidades militares.  Cómo bien mencionamos previamente, las Fuerzas Armadas estadounidenses se encuentran desplegadas en varias zonas de la isla, pero el aeropuerto de José Aponte de la Torre es uno de los puntos más centrales del esquema de las operaciones, el cual ha tomado notoriedad en el mundo especializado por la variedad de medios que se encuentran apostados. 

Solo por mencionar que pudimos observar cazabombarderos de 5ta generación F-35 Lightning II, tanto de la Guardia Aérea Nacional como del Cuerpo de Infantería de Marina de EE. UU. ,  AV-8B Harrier II+ pertenecientes a los Marines, aviones de guerra electrónica EA-18G Growler de la Armada de EE. UU. , cómo así también  helicópteros CSAR/SAR HH-60W Jolly Green II pertenecientes al 33er Escuadrón de Rescate, y helicópteros de ataque AH-1Z Viper y los helicópteros utilitarios UH-1Y Venom.

Siguiendo esto último, durante nuestro segundo día de cobertura se pudo constatar la actividad de medios y unidades militares en Puerto Rico se mantiene de manera sostenida reforzar el rol que ocupa la isla como punto de apoyo operativo dentro del esquema regional y más cercano de Estados Unidos en el Caribe, en un contexto que continúa marcado por la evolución de la situación en Venezuela. 

La permanencia de estos medios, incluso tras la finalización de la Operación Absolute Resolve, sugiere que Washington busca preservar una capacidad operativa flexible en la región. Más allá de las operaciones puntuales, debe entenderse que el despliegue responde también a una lógica sostenida de presencia prolongada, orientada a garantizar control del espacio aéreo y marítimo, pero también cómo una función de señalización estratégica hacia actores extrarregionales.

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