Tras concluir su participación en la Operación Absolute Resolve, los cazas furtivos F-22 Raptor de la Fuerza Aérea de los EE.UU. (USAF) abandonaron Puerto Rico y regresaron a su base de origen en Joint Base Langley–Eustis, Virginia. Las aeronaves habían sido desplegadas temporalmente en la isla como parte de un amplio dispositivo aéreo que apoyó la operación de extracción de Nicolás Maduro en Caracas, desarrollada el pasado 3 de enero, en el marco de las recientes acciones militares de Estados Unidos sobre territorio venezolano.

Al menos una docena de F-22 Raptor pertenecientes al 1st Fighter Wing partieron el 4 de enero desde la Base Naval Roosevelt Roads, en el este de Puerto Rico, hacia territorio continental estadounidense. Las imágenes obtenidas por Zona Militar en su cobertura permitieron corroborar la partida de los F-22, mientras en la ciudad de Ceiba permanece un amplio dispositivo militar conjunto de la Fuerza Aérea, la Armada y el Cuerpo de Marines de EE.UU. en el Caribe, junto a una variada presencia de medios aéreos norteamericanos en el marco del despliegue regional.
Entre los medios observados en Roosevelt Roads se encontraban también cazas furtivos F-35A Lightning II, aviones F-35B operados por el Cuerpo de Marines, así como cazas F/A-18 Super Hornet y EA-18G Growler, especializados en guerra electrónica. En tierra se pudo apreciar la presencia de aeronaves de transporte táctico C-130J Super Hercules y helicópteros UH-60 Black Hawk, junto a helicópteros de ataque AH-1Z Viper, reforzando la magnitud del despliegue previo a la operación.
La presencia simultánea de estas aeronaves en el Caribe evidenció el alto nivel de coordinación conjunta que implicó la operación y la capacidad de proyección inmediata de las fuerzas estadounidenses. Los F-22, en particular, representaron la punta de lanza del componente aéreo, aportando su tecnología furtiva y superioridad aérea en las primeras fases de la incursión sobre territorio venezolano, previo al ingreso del dispositivo de extracción.

Con el repliegue de los Raptor, Estados Unidos habría optado por reducir temporalmente su huella militar directa en la región, mientras la administración del presidente Donald Trump define los próximos pasos de su estrategia hacia Venezuela. No obstante, no se descarta la posibilidad de nuevas operaciones sobre territorio continental o la continuidad de los operativos antidrogas en el Mar Caribe.
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