Ante la sorpresiva operación militar de la Delta Force de Estados Unidos, que llevó a la captura del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, el gobierno de Colombia tomó medidas que incluyen la militarización de la frontera común.

En cuanto al despliegue específico, se han podido conocer declaraciones oficiales con información superficial sobre el asunto, como la de Angie Rodríguez, directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, quien informó que: “El Gobierno nacional ha dispuesto un despliegue de 30.000 soldados en la frontera con Venezuela, priorizando las zonas fronterizas críticas bajo un esquema de respuesta integral y articulada entre todas las entidades del Estado colombiano”.
Al respecto, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, comentó que se busca controlar con este despliegue el posible ingreso al país de elementos terroristas y delictivos, principalmente el Tren de Aragua, Segunda Marquetalia y el ELN, y que se desplegarán capacidades fluviales, terrestres y aéreas, añadiendo que: “Respecto a la militarización, obedece a las amenazas persistentes que hay contra el Estado colombiano, que corresponden al crimen organizado transnacional. La amenaza de Colombia no son las naciones, es el crimen transnacional que intenta llevar ese veneno (de la droga) a los países consumidores y desestabilizar la región”.

Ahora bien, para analizar la frontera de Colombia y Venezuela, sus diferencias y posibles despliegues, se debe tomar en cuenta que en un límite terrestre de 2.219 kilómetros existen factores diferenciales que implican zonas geográficas de distinta naturaleza y con accidentes físicos que requieren la inserción de distintas fuerzas y apoyos por cada región. En la frontera se pueden diferenciar cuatro zonas: la Norte, Central o Andina, los Llanos de Arauca y la cuenca de la Orinoquía.
La primera es la zona norte, que abarca los departamentos de La Guajira y Cesar del lado colombiano y el estado de Zulia en Venezuela. Se caracteriza por una zona desértica llana que limita al sur con la serranía del Perijá, accidente geográfico muy importante y de difícil acceso. Dentro de esta región, la unidad encargada de su seguridad es la Primera División y, en especial, la Décima Brigada, que es la mejor equipada del Ejército, contando con unidades como el Batallón de Artillería N.° 2 La Popa, en Valledupar; el Batallón de Alta Montaña N.° 7 MY Raúl Guillermo Mahecha Martínez, en Manaure; el Batallón de Infantería Mecanizado N.° 6 Cartagena, en Riohacha; el Grupo de Caballería Mecanizado N.° 2 CR Juan José Rondón, en Buenavista; el Grupo de Caballería Blindado Mediano GR Gustavo Matamoros D’Costa, en Albania; el Batallón de Artillería de Defensa Antiaérea N.º 1 BG Fernando Joya Duarte, en Albania; y el Batallón de Artillería de Campaña N.° 10 Santa Bárbara, en Buenavista.

Ahora bien, las capacidades reales de estas unidades en la región son básicamente alrededor de 50 blindados M1117, alrededor de 10 blindados de reconocimiento EE-9 Cascavel, remanentes de la pésima decisión de su retiro, en los grupos de caballería y mecanizados, y 40 M113 y 30 LAV III pertenecientes a los batallones de Infantería Mecanizada. En cuanto a la artillería, en la zona se encuentran ubicados 10 obuses Santa Bárbara de 155 mm y una veintena de cañones de 105 mm, entre Nexter y antiguos M101. El sistema antiaéreo es básicamente inexistente, solo contando con el sistema Eagle Eye y algunos MANPADS. Tal vez la única capacidad disuasiva real es la existencia de un número racional de misiles antitanque tipo Spike, Nimrod y TOW.
La segunda zona de importancia es la Central o Andina, con el departamento de Norte de Santander y el sur del estado de Zulia y el estado de Táchira, que se caracteriza por contar con una geografía montañosa, con algunas zonas planas como la del Catatumbo, una de las más peligrosas del país, donde se encuentran los municipios de Tibú y La Gabarra. La unidad encargada de la seguridad es la Segunda División, en especial la Trigésima Brigada, con sede en Cúcuta, y cuyas principales unidades son el Grupo de Caballería Mecanizado N.° 5 GR Hermógenes Maza, en San José de Cúcuta; el Batallón de Infantería N.° 13 GR Custodio García Rovira, en Pamplona; el Batallón de Infantería N.° 15 GR Francisco de Paula Santander, en Ocaña; y el Batallón de Artillería N.° 30 Batalla de Cúcuta, en Tibú.

Los activos de esta brigada son alrededor de ocho blindados M1117 y algunos MRAP de distintos tipos. La artillería básicamente cuenta con cuatro obuses M101 y morteros de 120 mm. Cabe destacar que en la zona del Catatumbo, antes de esta crisis, ya se encontraban 11.000 soldados, incluidas fuerzas especiales y de despliegue rápido, junto a algunos blindados M1117 y MRAP.
La tercera zona de importancia son los llanos entre el departamento de Arauca y el estado de Apure, cuyo límite natural es el río Arauca, que es jurisdicción de la Fuerza Naval de la Orinoquía y de la Octava División, a través de la Décima Octava Brigada, cuyos principales elementos son el Grupo de Caballería Aerotransportado N.° 18 GR Gabriel Rebéiz Pizarro, en Saravena; el Batallón de Fuerzas Especiales Urbanas N.º 8, en Saravena; el Batallón de Artillería de Campaña N.º 18 GR José María Mantilla, en Puerto Jordán; y el Batallón Especial Energético y Vial N.° 1 GR Juan José Neira. Su material básicamente consiste en unos 12 blindados de distinto tipo y morteros de 120 mm.

La cuarta zona corresponde a la frontera del río Orinoco y el río Meta, en los departamentos de Vichada y Guainía en Colombia, y los estados de Apure y Amazonas en Venezuela, caracterizada por una zona selvática de llanura y que también es responsabilidad de la Octava División del Ejército, con la Vigésima Octava Brigada, cuyas unidades principales son el Batallón de Infantería N.° 43 General Efraín Rojas Acevedo y el Batallón de Infantería N.° 45 General Próspero Pinzón. Se trata de unidades de selva sin equipo pesado, con gran movilidad helicotransportada.
En cuanto a la presencia de la Armada, en estas dos últimas zonas destacan patrulleras fluviales medianas y grupos de combate en lanchas rápidas, a través de una Brigada Fluvial de Infantería de Marina y los batallones 50 Arauca, 51 Puerto Carreño y 52 Puerto Inírida. Como apoyo cuentan, entre otras, con las nodrizas fluviales ARC SSIM Manuel Antonio Moyar, ARC SSIM Julio Correa Hernández, ARC Manacacías, ARC Rigoberto Giraldo y los patrulleros medios blindados ARC Diligente y ARC Vengadora, que hacen parte de la Fuerza Naval de la Orinoquía.


La Fuerza Aeroespacial Colombiana, para finalizar, puso a disposición toda su flota, con alrededor de siete Kfir en servicio, 24 AT-29 Super Tucano y 12 T-27 Tucano (los más cercanos a la frontera), además de las capacidades de transporte de los C-130 Hércules y los CASA, pudiendo desplazar activos al Grupo Aéreo del Oriente (GAORI), al Grupo Aéreo del Casanare (GACAS) o al Comando Aéreo de Combate N.° 2, bases más cercanas. También se pueden realizar despliegues en los aeropuertos de Puerto Inírida, Arauca, Cúcuta, Valledupar o Riohacha. Es destacable la capacidad de la FAC para el transporte de personal mediante la flota de helicópteros, que, aunque menguada en el presente gobierno, todavía es un importante recurso.
El Ejército, además, cuenta con la posibilidad de movilizar fuerzas especiales y grupos élite desde otras zonas del país, recurriendo del mismo modo a la capacidad de transporte de helicópteros como el UH-1 y el UH-60 (ante la falta de mayores capacidades como las de los Mi-17).
Este sería, a grandes rasgos y sin ahondar demasiado en el tema, los recursos y el ORBAT que puede desplegar el gobierno de Colombia en la frontera, destacándose la falta de recursos terrestres por parte del EJC, la capacidad de la Armada en los ríos y la disponibilidad real de la flota de la FAC.






