En lo que se configuraría como un golpe para la plataforma F-16 Block 70/72 de los EE.UU., Filipinas estaría evaluando descartar su participación en la competencia para equipar a su Fuerza Aérea con 40 nuevos cazas, argumentando que las restricciones presupuestarías limitan la capacidad del país para llevar a cabo la adquisición. La novedad en cuestión fue planteada por el embajador del país asiático en Washington, José Manuel G. Romualdez, quién afirmó que el proceso de compra se encuentra actualmente suspendido por dichos motivos.

Cabe recordar en ese sentido, que EE.UU. ya había autorizado la potencial venta de las aeronaves durante el pasado mes de abril, en una operación que superaría los 5.000 millones de dólares en caso de concretarse a través del programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS). Sin embargo, tal y como lo expresa el embajador Romualdez: “En este momento, creo que está en suspenso, principalmente porque la financiación es el elemento clave de toda esta compra.” Agregó además que la cartera de defensa de su país, conducida por el secretario Gilberto Teodoro, podría estar reorientando las prioridades de adquisiciones para las Fuerzas Armadas Filipinas.

En función de esto último, es factible suponer que una de las adquisiciones que han influido en dicha dirección ha sido la compra de una docena de cazas ligeros KAI FA-50 a Corea del Sur, por los cuáles Manila abonó mas de 703 millones de dólares. Acorde es planteado por analistas locales, se trata de una compra que se condice en mayor medida con las verdaderas capacidades del país para financiar la llegada de aeronaves de combate, aún cuando esta es una de las principales aristas de la modernización emprendida por las Fuerzas Armadas de Filipinas; especialmente con el foco colocado sobre la disputa con China por las aguas que ambas naciones se disputan.

Por otra parte, en caso de que el país decida proceder igualmente con la competencia por un contrato de 40 cazas, es importante destacar que el F-16 Block 70/72 estadounidense aún debería vencer a las candidaturas de los cazas KF-21 y Gripen; surcoreanos y suecos respectivamente. Particularmente, reportábamos en octubre del 2024 que la adquisición requeriría al menos una inversión por 1.000 millones de dólares para concretar la primera etapa de la misma, en la que se incluirían unas 10 aeronaves.

En aquel entonces, se especulaba con las dudas existentes respecto de las capacidades de combate aire-aire de la primera plataforma, como así también con la capacidad de KAI para concretar entregas en el futuro cercano. En dichos aspectos, la candidatura del Gripen fabricado por Saab parecía tener una ventaja adicional al contar con probadas capacidades de combate aéreo, especialmente considerando la capacidad de integrar los misiles Meteor de largo alcance; como así también en términos de asequibilidad y complementariedad con otros aviones de vigilancia y alerta temprana de la compañía (los Erieye y Global Eye).

Finalmente, no puede dejar de considerarse una potencial alternativa constituida por los cazas Mitshubishi F-2 de la Fuerza Aérea de Autodefensa japonesa, cuyo diseño tomó inspiración del propio F-16 ofrecido desde los EE.UU. Tal y como reportábamos durante el mes de junio, Tokio prevé su sustitución por los futuros cazas F-3 Reppu (la denominación nipona del caza GCAP) en el futuro, complementados por una flota de cazas furtivos F-35 que está en proceso de incorporar, lo que liberaría la flota de F-2 para una potencial venta a medida que sean reemplazados.

Mas aún, la posibilidad de una compra de cazas japoneses ganó fuerza con las declaraciones del teniente general Arthur Cordura, quién se desempeña como jefe de la Fuerza Aérea filipina: “Los cazas Mitsubishi y los cazas multifunción de fabricación japonesa también son plataformas con gran potencial (…) Estamos analizando todas las opciones que se ajusten a nuestra doctrina operativa, y el avión F-2 de fabricación japonesa se está considerando seriamente en ese proceso.” Ello no deja de conllevar desafíos, teniendo en cuenta que la aeronave ya no se fabrica más, además de no conocerse la fecha específica en la que se logrará conformar la flota de F-3 Reppu y sumado a una rígida legislación nipona sobre la exportación de armas.

*Imágenes empleadas a modo ilustrativo

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