La estrategia de saltos entre islas: la respuesta de las Fuerzas Armadas de EE.UU. ante la tensión entre China y Taiwán

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220122-N-LP924-1468 PHILIPPINE SEA (Jan. 22, 2022) Aircraft assigned to Carrier Air Wing (CVW) 2 and CVW 9 fly over the Philippine Sea as Nimitz-class aircraft carrier USS Carl Vinson (CVN 70), Nimitz-class aircraft carrier USS Abraham Lincoln (CVN 72), Japan Maritime Self-Defense Force (JMSDF) Hyuga-class helicopter destroyer JS Hyuga (DDH 181), America-class amphibious assault ship USS America (LHA 6), Wasp-class landing helicopter dock USS Essex (LHD 2), Arleigh Burke-class guided-missile destroyer USS Spruance (DDG 111), Ticonderoga-class guided-missile cruiser USS Mobile Bay (CG 53), Arleigh Burke-class guided-missile destroyer USS Chafee (DDG 90), Arleigh Burke-class guided-missile destroyer USS Gridley (DDG 101) and Ticonderoga-class guided-missile cruiser USS Lake Champlain (CG 57) transit the Philippine Sea Jan. 22, 2022. Operating as part of U.S. Pacific Fleet, units assigned to Carl Vinson and Abraham Lincoln Carrier Strike Groups, Essex and America Amphibious Ready Groups and JMSDF, are conducting training to preserve and protect a free and open Indo-Pacific region. (U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist Seaman Sophia Simons)

En el complejo escenario geopolítico actual, la tensión entre China y Taiwán se ha convertido en una preocupación creciente para la comunidad internacional. Ante este panorama, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han tenido que desarrollar una estrategia militar sólida para hacer frente a este desafío en la región del Pacífico. En este artículo, analizaremos cómo sería la estrategia de “saltos entre islas” y la importancia de la Marine Expeditionary Unit en la respuesta de Estados Unidos a esta situación.

Según el medio Task & Purpose, el primer desafío para las fuerzas armadas estadounidenses sería atravesar el océano Pacífico, y es probable que enfrenten bajas en el camino. Incluso para llegar desde Hawái hasta Guam, las fuerzas estadounidenses tendrían que enfrentar los misiles balísticos intermedios DF-26 de China, misiles de crucero lanzados desde el aire, submarinos y posiblemente barcos mercantes chinos armados con misiles.

Además, se ha planteado la posibilidad de que operadores especiales chinos se infiltren en islas como Saipán antes de que las tropas estadounidenses desembarquen. Su objetivo sería proporcionar reconocimiento, identificar objetivos para ataques con misiles e incluso lanzar sus propios ataques en aeropuertos para eliminar a la mayor cantidad de pilotos y personal de mantenimiento posible.

En este contexto, la estrategia de saltos entre islas se presenta como una opción valiosa para las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Esta estrategia implica el despliegue de fuerzas militares en islas clave del Pacífico para mantener una presencia cercana a China y Taiwán. La Marine Expeditionary Unit (MEU) desempeña un papel fundamental en esta estrategia, ya que es una fuerza de respuesta rápida y altamente móvil capaz de proyectar poder y ejercer control sobre áreas costeras.

Los ASBM chinos estan basados en los IRBM DF-21 y DF-26.

La MEU está compuesta por unidades de infantería de marina, aviación de combate y logística integradas en una sola fuerza de combate. Esta unidad tiene la capacidad de desplegarse desde barcos de asalto anfibio y puede llevar a cabo una amplia gama de misiones, desde operaciones de combate hasta ayuda humanitaria. Su naturaleza versátil y su capacidad para operar en ambientes terrestres y marítimos la convierten en una herramienta estratégica clave en la respuesta de Estados Unidos en el Pacífico.

La estrategia de saltos entre islas permite establecer una red de bases y centros de operaciones distribuidos en el Pacífico, lo que garantiza una presencia constante y aumenta la capacidad de respuesta de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Además, este enfoque estratégico dificulta los esfuerzos de China para prever y neutralizar las acciones militares estadounidenses. Al contar con bases distribuidas en diferentes ubicaciones estratégicas, se reduce la vulnerabilidad de las fuerzas estadounidenses a posibles ataques y se aumenta la capacidad de maniobra y respuesta en caso de una escalada del conflicto.

Además de la presencia de la Marine Expeditionary Unit, otras ramas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos también desempeñarían un papel crucial en esta estrategia. La Marina de los Estados Unidos desplegaría buques de guerra y submarinos para proteger las rutas marítimas y brindar apoyo a las operaciones de desembarco. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos proporcionaría cobertura aérea, tanto defensiva como ofensiva, y llevaría a cabo misiones de reconocimiento y ataque. Por su parte, el Ejército de los Estados Unidos aportaría fuerzas terrestres adicionales para asegurar y fortificar las islas clave en la región.

La coordinación y el intercambio de información entre las diferentes ramas y unidades serían fundamentales para el éxito de la estrategia de saltos entre islas. Esto requeriría una estrecha colaboración entre la Marina, la Fuerza Aérea, el Ejército y la Infantería de Marina, así como una integración efectiva de las capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.

Es importante destacar que la estrategia de saltos entre islas no está exenta de desafíos y riesgos. El enfrentamiento con China en el Pacífico podría llevar a un conflicto de gran envergadura con graves consecuencias. Además, las operaciones de desembarco y el establecimiento de bases en islas remotas presentarían desafíos logísticos y de abastecimiento.

Es así que ante la creciente tensión entre China y Taiwán, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han desarrollado una estrategia de saltos entre islas para hacer frente a este escenario. Esta estrategia, que se apoya en la presencia de la Marine Expeditionary Unit y la distribución de fuerzas en islas clave del Pacífico, busca asegurar la capacidad de respuesta y disuasión de Estados Unidos. Sin embargo, es crucial reconocer que esta estrategia conlleva riesgos y desafíos, y cualquier escalada del conflicto debe ser abordada con cautela y diplomacia para preservar la estabilidad y la paz en la región del Pacífico.

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