Hace un par de semanas abordamos uno de los tantos temas que se desprenden del 40° Aniversario de la Guerra de Malvinas. En esa ocasión tratamos las propuestas preliminares de la Fuerza Aérea Argentina para recuperar su aviación de caza y ataque, nota que se basó en los apuntes generados por un grupo de estudio integrado por parte de los oficiales superiores y jefes que tuvieron intervención directa en el conflicto de Malvinas. Esas experiencias y lecciones se condensarían en un memorándum secreto dirigido al Jefe de Estado Mayor de la FAA, siendo producido por quien fue el Comandante de la FAS, Brigadier Ernesto H Crespo.

El informe generado en julio de 1982 formularía una serie de proposiciones iniciales a los fines de encarar diversas iniciativas tendientes a recuperar medios perdidos durante el conflicto del Atlántico Sur, requerimientos para los cuales se aplicaron las diversas lecciones y experiencias obtenidas en el fragor del combate. En esta ocasión nos ocuparemos de los planes primigenios referidos a la aviación de transporte

Aviación de Transporte

Uno de los tantos elementos clave durante el conflicto, ya que no solo sirvió para establecer la presencia en las Islas Malvinas desde el primer día de la recuperación sino que fue el cordón umbilical entre las islas Malvinas y el continente a lo largo de todo el conflicto, labor que se tornó esencial una vez establecido el bloqueo naval británico.

Los transporteros no solo tuvieron como misión el traslado de personal y material a Malvinas, sino que también cumplieron roles como reabastecimiento en vuelo, exploración y reconocimiento lejano, bombardeo, entre otros. Durante la Gesta Malvinense formaron parte del esfuerzo general de la FAA, aportando también su cuota de sacrificio con la pérdida de personal y medios.

Lockheed C/KC-130 Hércules

El informe plantea una serie de iniciativas a los fines de alcanzar el completamiento del material de dotación, entre ellas la incorporación de tres aeronaves con el objeto de llevar la flota mínima a nueve aviones “… (reemplazo dos aviones perdidos y 1 avión accidentado en reparación)…”

La propuesta también avanza con una solución superadora, sugiriendo llevar “…la dotación a 24 aviones para lanzamiento de una fuerza de tareas (700 hombres y 75tn, mínimo elemento de combate autosuficiente. Requiere 10 aviones para paracaidistas y otros 10 para carga de acompañamiento. 4 como reemplazo por F/S)…”. Sin embargo, también aclara que pese a que esa cantidad no resultaba acorde con las capacidades del país y de la Fuerza, la misma debería ser analizada a la luz de los requerimientos que surgen de la existencia de una Unidad Aerotransportada que debe ser empleada en forma simultánea.  

En relación a esta capacidad, también se elevó la solicitud por equipos lanzables, a los fines de “…preparar medios aptos para lanzamiento de carga pesada y contenedores según las necesidades de la Fuerza, considerando que parte de ellos son necesario para adiestramiento operativo…”. Por aquel entonces, la existencia de la propia Fuerza era para un total de 70tn (contenedores A-21) mientras que las del Ejército Argentino permitían contar con elementos para lanzamiento de hasta dos Fuerzas de Tareas, por lo que la propuesta fue para adquirir 12 contenedores A-22, 15 plataformas 12’ y 15 LAPES completos. Vale recordar que la FAA ejecutó dos operaciones de abastecimiento aéreo por lanzamiento en zona de combate, una en Darwin y otro en Bahía Zorro.

En cuanto a las modificaciones, para los C-130 se proponía la incorporación de IFM para azimut, distancia e identificación de radar enemigo, doble rieles y aviónica. En el caso de los KC-130 se dispuso mantener la flota existente, propuesta cuando menos llamativa en primera instancia dado el alto valor que tuvieron durante el conflicto. Sin embargo, la decisión tiene su explicación. Las modificaciones sugeridas para los reabastecedores incluía IFM para azimut, distancia e identificación de radar enemigo, codificadores de voz HF/VHF, sistema que asegure encuentro entre reabastecedor y cazabombardero. (TACAN aire aire, beacon para CB, etc).

Boeing B-707

Utilizados inicialmente como transportes, los Boeing 707 también pasarían a formar el núcleo de la aviación de exploración y reconocimiento de largo alcance, cumpliendo algunas misiones notorias y, en el transcurso, teniendo encuentros muy próximos con cazas y misiles británicos.

El memorando propone una cantidad requerida de seis B-707, de los cuales cuatro deberían contar con la capacidad de reabastecimiento mientras que la pareja restante debería convertirse en plataformas COMINT-SIGINT. En relación a estos último se expresó que “…es conveniente que tenga kit de reabastecimiento en vuelo a los efectos de su posible empleo como reabastecedor y también para incrementar su autonomía…”

Para los B-707 reabastecedores se requirió IFM para azimut, distancia e identificación de radar enemigo, radar beacon, codificadores de voz HF/VHF, navegador inercial duplicado y radar táctico tipo AN/APQ-122 o mejor. En el caso de los SIGINT-COMINT, el informe aclara que “…ya está en proceso su compra…” en alusión al proyecto que probablemente derivó en el VR-21.

Fokker F-27 y F-28

Para ambos modelos de la Fokker se elevaron algunas consideraciones, principalmente tendientes a mejorar capacidades. En el caso de los F-28 Fellowship, se dispuso mantener la dotación existente, la cual debería recibir mejoras “…de acuerdo con expediente generado por I Brigada Aérea…”. También se dispuso equipar dos aviones para carga y sanitario respectivamente.

Para los F-27 Friendship la iniciativa era similar a la de los F-28 en cuanto a las mejoras, sin embargo también se elevó la proposición de completar cuatro aviones “T” con tanques pilones, completar cuatro aviones para lanzamiento de paracaidistas y realizar un estudio para adaptar el avión a tareas de exploración. Esto último sin duda relacionado con las experiencia de este modelo en este tipo de tareas durante el conflicto.

Alejándonos un poco de ambos modelos, pero en referencia a las misiones de exploración y reconocimiento, el informe proponía una serie de iniciativas tendientes a incrementar notablemente esta capacidad: Completar el Grupo específico de Exploración y Reconocimiento (EyR), desarrollar y obtener un drone aéreo para el campo táctico, adquirir cámaras oblicuas de largo alcance (proyecto que se intentó con la conversión de un B-707) y estar equipar a las aeronaves destinadas a EyR “…con capacidad de lucha antisubmarina y consecuentemente, desarrollar doctrina y adiestrar al personal…” lo que sin duda reflejaba las lecciones de la guerra.

Gates Learjet 35: Reposición del material perdido e introducir diversas mejoras en el material tales como codificadores de voz HF/VHF, contramedidas electrónicas y radar apto para exploración

Sistema DINFIA GII: Mantenerlos los GIIF hasta desactivación y avanzar con los estudios de reemplazo de los GII por un avión de tipo B-200

de Havilland Canada DHC-6 Twin Otter: Estudiar la actualización de la dotación existente en cuanto a equipamiento

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4 COMENTARIOS

  1. Nunca se hubiera podido sostener una guerra con los británicos sin la heroica tarea del transporte de la FAA; no solo logístico, como repostaje en vuelo, como exploración y hasta en ataque en algunos casos.
    Increible.

  2. El plan era bueno pero se enfrentaban años de crisis económica intensa, los militares estaban desacreditados por todo lo ocurrido en los 70 y en el 82 hechando por tierra todos estos planes.

  3. Orgulloso de todos los cuerpos del ejercito, marina , y aeronautica , gracias por siempre a nuestros heroes , vivos y a los caidos en defensa de nuestra soberanía .🇦🇷

  4. Como lo fue la batalla de la Vuelta de Oblugado, esta geata heroica por rexupeear nueatra soberanua por las Ialas Malvinas, es uno de loa hechoa hisroricos mas representativos de nuestra naxiin.

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