En lo que fue denominado un «incidente aislado», el Ministro de Defensa de Israel, Benny Gantz, confirmó durante una conferencia de prensa que sistemas de defensa antiaérea S-300 operados por personal ruso lanzaron al menos un misil contra aeronaves de la Fuerza Aérea Israelí. Los sucesos tuvieron lugar en Siria durante el mes de mayo, cuando cazabombarderos F-16 se encontraban operando en la zona de Masyaf, ciudad localizada al oeste del territorio sirio.

De acuerdo con lo informado por el medio Haaretz, las palabras del ministro Gantz obedecen a lo consultado por el Canal 13 durante una entrevista al titular de la cartera de defensa, el cual también confirmó que el lanzamiento de los misiles rusos desde sistemas S-300 se produjo cuando los aviones «ya no estaban cerca».

Tal como resulta sabido Israel y Rusia mantienen contacto directo a los fines de coordinar las acciones de las fuerzas armadas de ambas naciones en una zona tan conflictiva como resulta Siria. En relación a lo acontecido y a la interacción con Rusia, Gantz expresó que pese a que es «una situación que es estable ahora mismo» también agregó que «…pero siempre estamos revisando esta historia como si acabáramos de empezarla ahora…».

Estas últimas palabras son en directa alusión a ciertos roces recientes entre Israel y Rusia. Por ejemplo, el primer ministro Yair Lapid advirtió en los últimas días que la intención de Rusia de disolver el organismo promotor de la emigración conocido como Agencia Judía «…sería un acontecimiento grave con repercusiones en los lazos…» de ambos países. También entró en juego el conflicto ucraniano, ya que Moscú acusó a dirigentes de Israel de adoptar un enfoque «poco constructivo» desde que comenzó la invasión de Ucrania.

Volviendo al incidente entre los F-16 de la IAF y las baterías de S-300, desde que se estableció la línea de contacto entre Israel y Rusia no se habían registrado antecedentes en que los diversos sistemas de defensa aérea que defienden las bases y posiciones rusas en Siria tomaran acciones ofensivas contra medios aéreos israelí, los cuales suelen operar cada tanto en los cielos sirios y zonas adyacentes, usualmente atacando objetivos relacionados con la presencia de Irán y fuerzas irregulares aliadas.

Rusia mantiene desplegada en Siria su amplia panoplia de sistemas antiaéreos: desde los de defensa de punto Pantsir S pasando por lo de largo alcance S-400. Estas paraguas de defensa, complementados por medios de guerra electrónica, le ha permitido a las fuerzas rusas eliminar en varias ocasiones diversas amenazas que impone los vehículos aéreos no tripulados, tal como el ataque perpetrado en enero de 2018 contra la base aérea de Jmeimim.

Sin embargo, este despliegue de medios no ha resultado sin incidentes. Un ejemplo ha sido el derribo de un Il-20M ELINT, el cual resultó derribado por una batería siria. Luego de esta pérdida, en la cual estuvo involucrada la IAF de manera indirecta, Rusia consiguió establecer nuevos mecanismos de control y coordinación a los fines de evitar un choque entre sus fuerzas y las de Israel.

Esta interacción continua, así como los antecedentes mencionados también le han permitido a Rusia mantener el control sobre las baterías S-300 provistas a Siria, por lo que no deja de resultar llamativo las declaraciones del ministro Gantz, al identificar directamente a Rusia como responsable del lanzamiento contra los F-16. Pese a ellos, es muy probable que ambos países ya hayan discutido respecto al incidente, minimizando sus consecuencias como ha sido en el caso de Gantz. Ambas naciones tienen fuertes intereses en Siria, por lo que un enfrentamiento directo solo serviría para minar los esfuerzos que actualmente vienen sosteniendo: el apoyo al régimen de Assad por parte de Rusia, y la lucha contra Irán y sus proxies, por parte de Israel.

Imagen de portada: IAF

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