Diciembre de 1970 resultaría un mes particular, en especial para la Armada Argentina, ya que por aquel entonces la fuerza lograba concretar una importante adquisición a los fines de reforzar las capacidades de transporte anfibio de la Infantería de Marina: nos referimos a la compra de los Vehículos Anfibios a Oruga (VAO) LVTP-7 y de los Vehículos Anfibios a Rueda (VAR) LARC V.

El 14 y el 23 de diciembre de ese año, la Armada rubricaba los contratos con las compañías norteamericanas FMC Corporation y Condec Corporation para la compra de 20 VAO LVTP-7 y 15 LARC V, respectivamente. Los montos invertidos por aquel entonces ascendieron a la sumas de cuatro millones doscientos ochenta y un mil dólares (USD 4.281.000) para los VAO y de un millón novecientos diez mil ochocientos noventa y ocho dólares (USD 1.910.898) para los VAR. En ambos casos, la compra de los vehículos anfibios era complementada por paquetes logísticos y cursos de capacitación/entrenamiento.

Para los LVTP-7, la adquisición comprendía un programa técnico de entrenamiento dictado por FMC, el cual abarcaba distintos aspectos tales como conducción, mantenimiento y prácticas de soldado de aluminio. De los contratos se desprende que el costo unitario de cada VAO era de USD 178.375 dólares, a lo cual se le sumaría un paquete logístico valuado en USD 713.500 dólares. De acuerdo con lo mencionado en el acuerdo, los LVTP-7 no sería entregados con equipo de comunicación e intercomunicación, aunque si dispondría de las instalaciones eléctricas a los fines de que se pudiera instalar. La compra tampoco incluyó la ametralladora calibre 12,7, municiones y mira de visión nocturna.

En el plan de entrega de los VAO se estableció que los vehículos fueran librados por el fabricante entre septiembre de 1972 y fines de diciembre de 1973, debiendo disponer de 8 LVTP-7 para inicios de 1973. Las fechas no son un detalle menor, ya que nos da una idea de la magnitud e importancia de la compra ya que los LVTP-7 recién se estaban incorporando al United States Marine Corps en 1971, entrando oficialmente en servicio en sus unidades al año siguiente.

El familia de vehículos anfibios LVTP-7 comenzó a diseñarse en la década de los 60, gracias a la experiencia en combate de los LVTP-5. El primer prototipo, denominado LVTPX12 vería la luz en 1967, habiendo sido construido en aluminio 5083. Contaba con una motorización diésel General Motors 8V53T capaz de desarrollar 400HP a 2800rpm, estando asociada a una transmisión HS-400. Capaz de alojar 24 tripulantes, la versión inicial tenía una velocidad máxima de entre 64 y 72km/h y de unos 15km/h en navegación. Su peso de combate era de 22838 kilogramos. FMC construiría unas 971 del LVTP-7, a la cuales deberían sumarse las dos únicas variantes producidas en serie: el LVTC-7 (Comando, 85 construidas) y el LVTR-7 (Recuperación, 58 unidades construidas).

Los LVTP-7 del Batallón de Vehículos Anfibios N° 1 tendrían una notoria participación durante la Operación Rosario, quedando como un ícono junto a los LARC V de la recuperación de las islas Malvinas.

En lo que refiere a los VAR LARC V, se adquirieron 15 unidades (14 de transporte y 1 equipada con grúa) a un costo unitario de USD 120.315 dólares (USD 135.495 la con grúa) junto a un paquete logístico por dos años valuado en USD 90.933 dólares. Las entregas de los VAR deberían completarse 24 meses luego de que el fabricante recibiera el pago inicial.

Por aquel entonces, los LARC V ya contaban con varios años en servicio, habiendo sido puestos a prueba durante el conflicto en Vietnam. Las unidades adquiridas por la Armada contaban con un motor diésel Cummins V8-300 de 8 cilindros capaz de proporcionar una potencia máxima de 300hp+5hp a 3000rpm. Su alcance en tierra (con carga) estaba estipulado en poco más de 320 kilómetros, mientras que navegando, la misma se reducía a 56km. Construido en aluminio No 5086 R32, los LARC V tenían un peso de 8.6 toneladas, siendo capaces de transportar 4.536kg.

Tal como mencionamos, esta adquisición permitiría a la Infantería de Marina argentina contar con una capacidad envidiable para la región, ni hablar si tenemos en consideración lo moderno y avanzado que resultaban los VAO y VAR para la época. 51 años después, los sobrevivientes de esta compra aún siguen prestando servicio en el Batallón de Vehículos Anfibios N° 1

Bibliografía consultada

«Bradley, A History of American Fighting and Support Vehicles» – R.P. Hunnicutt – Presidio – 1999

Contrato Armada Argentina / FMC Corporation – 14 diciembre 1970

Contrato Armada Argentina / Condec Corporation – 23 diciembre 1970

Imagen de portada: Gaceta Marinera

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6 COMENTARIOS

  1. Que sigan funcionando luego de más de medio siglo habla de la calidad del material, pero en algún momento deberán ser reemplazados. Esperemos que no se de lo que dice Javier, que salgan de servicio sin un reemplazo adecuado.

  2. Los LVPT son vehículos anfibios únicos en latinoamérica, la Armada Argentina fué la primera en tenerlos en esta región, el gobierno no debería dejar que la infantería de marina se quede sin estos anfibios.

  3. Me gustaría aclarar que los pocos vehículos anfibios LVTP7 y LARC5 que quedan en la Infantería de Marina están en funcionamiento porque fueron repotenciados. Ambos tipos, a fin de los años 90, estaban prácticamente fuera de servicio y sin ninguna expectativa de ser recuperados. Un plan de recuperación ambicioso pero factible fue planteado por el Batallón de Vehículos Anfibios en 1998 y actualizado por esa Unidad en el 2002 para los LVTP7, permitió que se desarrollara un proceso de repotenciación inédito en nuestro país y en Sudamérica para este tipo de medios, aplicando criterios de ciclo de vida y uniformidad logística innovadores, con un diseño de repotenciación hecho a la medida de nuestras necesidades operativas, achicando notablemente los costos de operación y mantenimiento. En el caso de los LVTP7 fue totalmente diferente al aplicado en fábrica y en el de los LARC5 fue el primero desarrollado en el mundo y también distinto al que desarrollaría a posteriori USA con los suyos. Ambos vehículos fueron repotenciados con el mismo motor, un Caterpillar C7 diésel marino de 455HP @ 2800 RPM. Los LVTP7 fueron provistos de orugas doble pin Diehl, siendo los únicos LVTP7 / AAV7 que usan este tipo de oruga que tienen una durabilidad 10 veces superior a las simple pin que siguen usando el resto de los países que tienen este tipo de vehículos. El proyecto LARC5 fue terminado exitosamente, no así el proyecto LVTP7 que, pese a haber dado excelentes resultados y estar todos los motores comprados para la totalidad de los previstos, fue discontinuado al cortarse el presupuesto quedando la mitad sin finalizar. Otro proyecto relacionado a estos fue el de los Panhard, que se repotenciaron con un motor Diesel MWM 4.07 TCA de uso común en nuestro país, con excelente resultado y que también quedó trunco por falta de recursos. Los trabajos en los LARC5 fueron desarrollados por el Arsenal Naval Puerto Belgrano en conjunto con Caterpillar Mar del Plata y los LVTP7 y Panhard en MECATROL SA, en la ciudad de San Martín, con ingeniería básica y parte de la de detalle desarrolladas por la Armada Argentina y el resto de la Ingeniería de detalle y de producción ejecutada por la industria privada. Otro de los efectos logrados fue la eliminación de la dependencia de repuestos del exterior, ya que o se fabricaban en la industria privada local o eran de uso corriente y comercializados nuestro país. Respecto al CAPEX, los costos siempre estuvieron debajo de un tercio del costo de repotenciación en fábrica y en cuanto al OPEX, la durabilidad mayor de los componentes críticos, la uniformidad logística y la nacionalización de los repuestos hizo que disminuyera notablemente. Esto es una muestra de que en nuestro país están dadas las condiciones para hacer este tipo de trabajos, siempre que se hagan a conciencia, con responsabilidad, continuidad y transparencia. Armando Vittorangeli. CNIM(RE). Ex Segundo Comandante del Batallón de Vehículos Anfibios (1998-1999), Ex Comandante (2002) y primer Jefe del Proyecto de Recuperación de Vehículos de IM (2005 – 2014).

  4. Brasil tiene 52, algunos LVTP7A1 y otros AAV7. Venezuela incorporó LVTP7 al mismo tiempo que nosotros, pero hace años están fuera de servicio y están muy destruidos. Hace 10 años atrás tenían 2 en un estado de funcionamiento mas que precario.

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