En el marco del Ejercicio General Arias en el NOA, que durante varios días entre el 13 de setiembre y el 5 de octubre.se realizó en las provincias de Salta y Jujuy y que incluyeron el lanzamiento de centenares de paracaidistas y contenedores de carga sobre las localidades de San Antonio de los Cobres y Pumahuasi, 35 paracaidistas militares del Ejército Argentino sufrieron heridas.

La versión de los voceros oficiales dice: “Es un ejercicio complejo y extendido a lo largo de varias jornadas que incluye salto de paracaidistas desde aviones militares, descenso desde helicópteros con cuerdas, tareas nocturnas en el terreno, prácticas con armas y otras muchas tareas de alto riesgo. Son tropas que se están formando y este tipo de contingencias están previstas. Es importante aclarar que no hablamos de un accidente único, sino que son situaciones que involucran a distintas personas en distintas circunstancias” (1)

“Cuando ocurren estas contingencias, a los heridos se les brinda atención primaria en la primera línea. Posteriormente se realiza la evacuación al puesto principal de socorro y luego al nosocomio zonal de apoyo, que en este caso es el Hospital Militar Salta “… “Luego, para no ocupar camas locales, son evacuados en forma conjunta a los hospitales militares de sus destinos de origen” (1)

Los heridos fueron evacuados por un Hércules C-130 de la Fuera Aérea Argentina tal como en su momento informo Zona Militar (2), el paracaidismo es considerada una actividad de alto riesgo sujeto a extremos controles y chequeos del material, previos a su uso, pero fundamentalmente los paracaidistas deben estar perfectamente instruidos y entrenados para efectuar sus saltos, estas aseveraciones son válidas tanto para la actividad deportiva de los civiles y para el paracaidismo militar.

El paracaidismo es una técnica de salto desde un avión, globo aerostático, helicóptero o plataforma fija, en el cual se salta o se deja caer desde una gran altura con un artefacto fabricado en tela llamado paracaídas. Si bien el paracaidismo parece una actividad extrema para muchas personas, en buenas condiciones climáticas los riesgos son muy bajos. Cuando cambian las condiciones climáticas, los riesgos se agravan. Es por eso que se debe estar muy conscientes de las corrientes y condiciones en la masa de aire.

Si se trata de caída libre o salto comandado, en los primeros segundos el cuerpo cae libremente, pero no es suficiente con dejarse caer del avión, hay que saltar y además en la posición adecuada hasta que se abre el velamen y luego de esa instancia se desciende con el mismo hasta lograr el aterrizaje. A medida que la técnica del salto y la construcción del velamen fue avanzando se comenzó a utilizar para diferentes fines como salvamento, deporte, seguridad y militar entre otros.

En lo concerniente a la actividad del paracaidismo militar, que es del que vamos a ocuparnos en esta nota, existen dos modalidades de salto, el semiautomático y el de caída libre, o también denominado “comandado”, sintetizando, la diferencia entre ambas modalidades son la finalidad del lanzamiento, el equipo que se emplea y la altura desde la que se realiza el salto.

El salto de caída libre es un método empleado básicamente por fuerzas especiales y comandos, sobre todo en la ejecución de infiltraciones aerotransportadas. Permite infiltrar rápida y clandestinamente equipos operativos en áreas de la zona de combate. Y son normalmente ejecutadas a diferentes alturas de vuelo o sobrevuelos de áreas en forma sigilosa y no asociadas con las operaciones convencionales de paracaidismo militar.

Siendo una de sus misiones más importantes infiltrar equipos de marcación y guía para operaciones paracaidistas convencionales, exploración, designación de blancos para bombardeos aéreos o de artillería etc. Estos saltos pueden ser ejecutados durante la noche o crepúsculos para reducir la posibilidad de ser detectados.

Las características especiales de los paracaídas empleados le permiten a los comandos y fuerzas especiales, saltar en caída libre durante un lapso determinado de tiempo, algunos segundos, y abrir sus paracaídas a una determinada altura, reunirse en el aire, navegar en formación y aterrizar todos juntos listos para ejecutar la misión. Estos saltos “comandados” se utilizan en misiones donde el fuego terrestre del enemigo no permite los lanzamientos convencionales de paracaidistas a baja altura, y, cuando se requiere un aterrizaje de precisión o la zona de aterrizaje es pequeña.

El salto de caída libre militar tiene dos modalidades básicas, salto a gran altura con apertura a gran altura (HAHO) y salto a gran altura con apertura a baja altura (HALO), Por lo que los limites en altura para ejecutarlo son muy amplios, van desde una altura mínima de 5.000 pies AGL, sobre el nivel de la tierra (Unos 1.500mts.) para el salto, con una apertura del paracaídas a una altura mínima de 3.000 pies (900mts) AGL.

Una altura la máxima de 43.000 pies (13.000 mts.) AGL (Sobre el nivel de la tierra) con una apertura máxima a 25.000 pies. (Aperturas a alturas mayores de 25.0000 pies exceden los parámetros de diseño de los paracaídas). Debido a la baja densidad de oxígeno a grandes altitudes, para saltos a más de 10.000 pies (3.000mts) se debe emplear oxigeno suplementario tanto para los paracaidistas como los miembros de la tripulación del avión.

La modalidad a gran altura con apertura a gran altura (HAHO) permite un método único de infiltración por el cual los comandos pueden saltar de la aeronave sin la necesidad de que esta sobrevuele el sitio de aterrizaje. El equipo o grupo operacional de paracaidistas puede ser lanzado en un punto pre-calculado y una vez abiertos los paracaídas navegar en formación por largas distancias.

El salto caído libre que se efectúa desde una altura de 5.000 pies, con apertura a los 3.000 pies sobre el nivel de la tierra, lo que da entre 20 a 25 segundos de caída libre, (como máximo 1 minuto de caída libre cuando se tira de gran altura y abre bajo) aproximadamente a 900 metros de altura se abre el paracaídas, quedando entre 7 y 15 minutos de vuelo que puede ser dirigido al sitio del aterrizaje y lograr una toma de tierra con precisión en el lugar predeterminado.

Para estas operaciones se emplean los paracaídas militares MC-5 o el MC-4, a diferencia de los paracaídas convencionales semiautomáticos la forma de sus cúpulas es similar al ala de un avión, formado por celdas que se inflan con el aire. Al frente o borde de ataque, presenta la nariz por la que entra el aire que lo infla y le da la forma y en el borde de fuga, el aire escapa por detrás, ese flujo de aire a través de la cúpula es lo que le permite «volar” con velocidad propia y le da “maniobrabilidad» posibilitando un aterrizaje suave.

El paracaídas MC-4 fue diseñado para las fuerzas especiales del ejército de los Estados Unidos, donde es conocido como como MC-4 Ram Air system, generalmente el paracaidista tiene como paracaídas de reserva otro MC-4 similar, ya que de suceder una emergencia y tener que proceder a la apertura de la reserva, el paracaidista debe quedar en condiciones de seguir la formación del equipo operacional para lo que necesita un paracaídas similar al principal.

Mientras que el paracaídas MC-5 Es similar en su concepto al anterior en cuanto a sus prestaciones aerodinámicas, pero consiste en un equipo netamente táctico para el combate con sistema de oxígeno, para saltos a gran altura para ser abierto desde un máximo de 25.000 pies AGL, aunque permite se r abierto a una altura mínima de 2.500 pies.

Debemos mencionar que teniendo en cuenta que próximamente caducará la vida útil de los paracaídas del Equipo Militar de Paracaidismo del Ejército argentino, la Escuela de paracaidismo se contactó con diferentes fábricas a los efectos de testear equipos y actualizar el lote de paracaídas, para que puedan utilizarse tanto para trabajos militares como para exhibiciones.

En la zona de lanzamientos “La Mezquita”, se probaron sistemas nuevos para paracaídas deportivos, en particular, fueron testeados los equipos “Star Track” de la Empresa Flight Concept y “Classic” de la Empresa EIFF Aerodynamics, que cuentan con tecnología de punta a nivel mundial y son utilizados por equipos de paracaidismo de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y Canadá.

Pero el soldado común en las operaciones aerotransportadas de tropas tiene un equipo totalmente diferente, adaptado a la la modalidad de “salto con apertura semiautomática” es que se trata colocar grandes masas de tropas y su equipo en un lugar determinado, estos saltos van desde un simple soldado a una Brigada Paracaidista.

El equipo empleado es de apertura semiautomática, es decir que el proceso de la apertura del paracaídas se inicia mediante el empleo de una línea estática que vincula al paracaidista con la aeronave, al abandonar este el avión, la acción de esta línea estática abre el paracaídas en un proceso que dura aproximadamente 4 segundos.

El paracaídas principal es de tipo dorsal o sea que va colocado en la espalda del soldado, que además cuenta para emergencias de un paracaídas de reserva. Los paracaídas principales son del tipo T-10 B y MC-1 B, los de reserva son T-10 A de diseño estadounidense y fabricados hoy en día en muchos países, de uso extendido en todos los países occidentales.

La característica de estos paracaídas donde “T» significa troop, es decir que es de empleo para lanzamiento de tropas, los primeros modelos que llegaron a nuestro país fueron adquiridos a la entonces Alemania Federal, algunos de ellos usados y fueron empleados ampliamente hasta la llegada del Hércules C-130, cuya velocidad de lanzamiento no hacia aconsejable seguirlos empleando por su desgaste.

Cabe agregar que su diseño, para ser empleado por tropas y con poco entrenamiento lo hace un equipo muy confiable, donde el porcentaje de fallos es ínfimo, se estima que su efectividad ronda el 98%. Poseen una red anti inversión, la cual evita las posibilidades de que el equipo presente fallos parciales de semi inversión o “MAE WEST” durante el proceso de apertura.

Ambos paracaídas, el principal y el de reserva, van alojados en un empaque trasero, la reserva arriba y el principal abajo. Debido a su diseño y a la longitud de las líneas de suspensión, si se tiene que desplegar el paracaídas de reserva el paracaidista debe previamente «liberar» (desprenderse) del principal, de otro modo este se metería dentro del primero y no se desplegaría.

La altura del salto semiautomático y apertura está directamente relacionada con la situación táctica, pero también con la velocidad de lanzamiento. A mayor velocidad de lanzamiento menor es el tiempo que demora la apertura del paracaídas, las vecindades en función de las aeronaves utilizadas son: 130 nudos (240kms/h) para el C-130, 110 nudos (200km/H) para el C-212 y el CESSNA GRAND CARAVAN, 90 nudos (160km/h) para el helicóptero UH-1H/ Bell UH-1H Huey 2 (por lo que se salta de mayor altura ya que la apertura demora 5 segundos).

La altura mínima de salto es aquella que permite la apertura total del paracaídas de reserva en caso de emergencia y el aterrizaje con seguridad del personal, siendo que en entrenamientos se suele saltar desde los 1.000 pies AGL (Above Ground Level) desde avión y a 1.500 desde helicóptero, en los cursos básicos se hacen 4 primeros saltos a 1.500 pies y en combate se salta a 600 pies.

Nicolas Ramirez

Es el momento de hacer una muy breve descripción de cómo funcionan los paracaídas, y que pasa en un salto, en realidad como todo lo aeronáutico este elemento se desplaza en el fluido que llamamos aire y como tal está sujeto a las leyes de las formas y fluidos, siendo notable la disminución de la velocidad de caída como producto de la resistencia de la forma del paracaídas en el flujo aire.

Todo salto se puede dividir en cinco fases, salida o abandono de la aeronave, apertura del paracaídas, vuelo con el paracaídas abierto, tráfico y aterrizaje o tomar tierra, Una buena salida consiste en una buena colocación y en adoptar la posición correcta Hay que salir con fuerza, teniendo en cuenta el viento relativo (velocidad contraria al avance del avión).

En el aterrizaje es necesario efectuar un frenado eficaz de la campana (flare), siempre en contra de viento. Es un movimiento que se debe realizar con precisión y que se inicia a unos 3 metros del suelo (en función de la velocidad del viento), bajando suavemente ambos mandos, haciendo simultanea la toma de tierra con el momento en el que llega al100% de frenado. El flare correctamente ejecutado elimina prácticamente las velocidades verticales.

Una vez que la campana principal se ha abierto, y cuando se despliega el paracaídas sobre la cabeza del sujeto, se presentan un área de superficie que aumenta considerablemente la resistencia, esto genera que repentinamente comience a disminuir la velocidad ya que es mayor la cantidad de columnas de aire que chocarán contra el velamen abierto.

Como la fuerza ascendente en este punto es mayor que la fuerza descendente se reduce en consecuencia la velocidad, y a menor velocidad menor fuerza resistencia del aire (Teorema de Bernoulli). A medida que la resistencia disminuye, el paracaidista cae más, hasta que la gravedad y la resistencia vuelven a ser iguales y nuevamente llega a su velocidad terminal. Siendo esa velocidad alrededor de 22 km/h. Lo que provoca un aterrizaje suave. El paracaidista está sometido a la acción de su peso y de una fuerza de rozamiento proporcional al cuadrado de la velocidad.

Pero, a medida que el aire fluye sobre los objetos cercanos al suelo, rodará, como el agua que fluye sobre una roca. Este aire rodante se conoce como turbulencia. La turbulencia es muy peligrosa para los paracaidistas porque si se queda atrapado en un flujo de aire descendente, acelerará al paracaidista hacia el suelo, lo que puede provocar lesiones o la muerte.

Dependiendo de la velocidad del viento, se pueden crear turbulencias a favor del viento de ese obstáculo a una distancia de diez a veinte veces la altura del obstáculo. Esa es una de las razones por las que los paracaidistas no suelen saltar cuando los vientos son de más de 20 a 30 mph.

Volviendo a la noticia que dio origen a este artículo, mucho se especula sobre lo que realmente ocasiono las lesiones a los paracaidistas en el ejercicio, alrededor de 35, varios de ellos con fracturas en las piernas, según algunos medios (3) por una mala estimación de factores atmosféricos como la altura, la presión del aire y los vientos. Fue en San Antonio de los Cobres.

“Aparentemente hubo unos malos cálculos, porque San Antonio de los cobres está como a 4 mil metros de altitud, y antes de lanzarse hay que calcular esos valores más la altura de lanzamiento. Las condiciones son muy diferentes en lo que respecta a vientos, presión y temperatura, por lo que el paracaídas tiene otra sustentabilidad” (3)

De cualquier manera, los que estamos vinculados al ambiente aeronáutico sabemos que los accidentes deben ser evaluados por el personal capacitado para realizar esas tareas y objeto de las respectivas pericias, una vez se determine que fallo por parte de la investigación se podrán afirmar las causas, antes solo son especulaciones con mayor o menor verosimilitud, pero especulaciones nada más.

  • Imagen de portada Nicolas Ramirez

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