En los últimos años parece que la diplomacia parlamentaria sufrió un crecimiento exponencial. Quizás el resultado más visible para tal afirmación, sea el creciente protagonismo que los parlamentos y las casas de altos estudios le están brindando a esta actividad, que recientemente recibe esta denominación, pero que el Poder Legislativo viene realizando desde hace algunas décadas. Con esto claramente queremos sostener, que el parlamento desarrolló tareas históricas de diplomacia parlamentaria a través de sus diferentes técnicas o formas, tales como la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, los Grupos Parlamentarios de Amistad (GPA), Organismos Parlamentarios Internacionales y parlamentos de los demás países, pero tales tareas las realizó ex officio, sin ser consciente de que estas actividades de política exterior llevaban esa denominación.

¿Podremos ser conscientes del valor que podría tener una diplomacia parlamentaria más proactiva en la inserción internacional de los Estados en un mundo cada vez más incierto, transnacional y convulsionado? ¿Puede la diplomacia parlamentaria transformarse en una herramienta estratégica y complementaria para el Poder Ejecutivo que coadyuve al logro de los intereses nacionales? La evidencia empírica presentada en los últimos años nos conduce a ser optimistas en la respuesta, aunque el camino es arduo y complicado. A diferencia de lo que muchos pueden pensar erróneamente, la diplomacia parlamentaria representa una gran complejidad no solo por el entramado de vínculos entre parlamentos y parlamentarios, así como también por las interacciones con organizaciones regionales, sino por la pluralidad de la representación política, elemento característico de la diplomacia parlamentaria diferenciador de la diplomacia tradicional que incluye la participación de diversos partidos políticos con ideologías y percepciones diferentes acerca de la política exterior y la inserción internacional.

Otro punto que se deriva del anterior nos conduce a pensar la diplomacia parlamentaria a través de una de sus características más distintivas: su informalidad. La  misma no tiene la connotación de que las actividades llevadas a cabo por las Cámaras carezcan de oficialidad. Todo lo contrario. La palabra nos remite a los diálogos llevados a cabo en un ambiente distendido entre legisladores que pueden conducir a la generación de conversaciones y canales de comunicación fuera de la agenda de temas acordados con el Poder Ejecutivo, por lo tanto puede constituirse en un sendero fértil para la concreción de posibles acuerdos. Otro aspecto que creo que no debe dejarse pasar por alto es la complementariedad de las actividades entre el Legislativo y el Ejecutivo. La complementariedad tiene que estar dada por una agenda común y compartida entre ambos poderes y no antagónica o sustituta, ya que en nuestro sistema político presidencial, la planificación, formulación e implementación le compete al ejecutivo. Sin embargo la usual centralidad que tiene la política exterior en el presidencialismo, no implica que la diplomacia parlamentaria  deje de ser una herramienta útil para abordar ciertas problemáticas en la inserción internacional y el logro de los intereses nacionales, en la medida que pueda hacerlo en una instancia previa al ejecutivo, es decir que el precursor de ciertas iniciativas de política exterior sea el Congreso invirtiendo el proceso tradicional. Un ejemplo claro lo constituyó la Declaración de Ushuaia considerada como el punto más alto alcanzado por la  diplomacia parlamentaria.

A comienzos del año 2012, el entonces Primer Ministro del Reino Unido David Cameron, en su alocución ante la Cámara de los Comunes, tildó al gobierno argentino de “colonialista” al sostener la perdurabilidad del reclamo argentino sobre el archipiélago, agregando que los habitantes de las islas “desean” seguir siendo británicos. La creciente tensión derivada de una retórica amenazante condujo a un primer momento a diálogos y acercamientos informales entre legisladores de ambas cámaras, que tuvieron como uno de sus elementos trascedentes la pluralidad de la representación política y la comunión fraternal en pos de la defensa del interés nacional definido en términos de unidad nacional en torno a la temática. La respuesta fue formal se encauzó a través de un proyecto de declaración conjunto entre el Senado de la Nación y la Honorable Cámara de Diputados de la Nación a través de sus respectivas comisiones, conocido con el nombre de la Declaración de Ushuaia donde se reivindica la soberanía sobre las Islas Malvinas y se resaltaba la constante militarización de las islas. La repercusión y el impacto de la iniciativa parlamentaria fue tan trascendente, que se comenzaron a sumarse actores de todos los sectores políticos, llegando a plantearse una estrategia internacional de alcance continental, donde todos los legisladores que viajaban en delegaciones a organismos regionales lo hacían con la Constitución Nacional y la Declaración de Ushuaia.  De esta manera puede sostenerse que hubo un período de tiempo en el cual el liderazgo de la cuestión de Malvinas fue llevada a cabo por la Diplomacia Parlamentaria y no por la diplomacia tradicional.

En los últimos años la constitución del GPA argentino-británico significó un avance en materia de relaciones internacionales y diplomacia parlamentaria, al abrir un canal adicional de comunicación y diálogo. A partir de las reuniones mantenidas en el marco de la Unión Interparlamentaria Mundial (UIP) en el año 2016, se decide avanzar entre ambos países en el armado del GPA, que tuvo varios elementos de reciprocidad por parte de ambos actores que fueron gestos recíprocos, tales como la visita de funcionarios y parlamentarios de ambos países. La agenda de temas mostró una pluralidad, donde la cuestión de Malvinas no se encontró ausente y tuvo un tratamiento estratégico abordado en una instancia previa al Poder Ejecutivo, que fue beneficiosa para la concreción de acuerdos.

Pese al cambio de gobierno, una nueva inserción internacional y el impacto que nos demostró la transnacionalización a través del COVID-19, fue posible percibir signos positivos de continuidad de políticas de gobierno que deben resaltarse. En el caso del Senado de la Nación, el reciente DP 32/21 que se remite al artículo 62 de Reglamento de la Cámara, nos brinda la nueva constitución de los GPA, entre los que se destaca el reciente armado del GPA entre Argentina y el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Esta continuidad denota un canal de diálogo y comunicación, que puede complementar estratégicamente objetivos de interés nacional. Por su parte la Diplomacia Parlamentaria de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Senado de la Nación en el año 2020, presentó un proyecto de ley a través de su Presidente, Jorge Taiana, para la creación de una Comisión Bicameral Especial de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgías del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, que fue girado para su tratamiento a la Comisión de Asuntos Constitucionales y de Relaciones Exteriores y Culto.

La diplomacia parlamentaria de la Comisión continuó activa a través de la visita del Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior y Culto, Ing Felipe Solá, el Sub-secretario de Asuntos Internacionales y el Director de Cooperación para el Mantenimiento de la Paz. Estas últimas dos visitas, se realizaron en el marco de la reunión plenaria realizada con la Comisión de Defensa Nacional, ya que debió ser tratado el proyecto de ley PE 112/20 que autoriza la entrada y salida de tropas extranjeras y nacionales entre septiembre y octubre. Sobre un total de 17 ejercicios, 12 correspondieron a la Armada, 4 a la Fuerza Aérea y 1 al Ejército, entre los que se destacaron ARANDÚ (Brasil), ATALSUR (República de Sudáfrica), IBSAMAR (República de India) y el EXPONAVAL en cual participaría el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Aquí se planteo que frente a la posibilidad de una intervención de alguna unidad naval británica destinada al patrullaje de las Islas, nuestro país “desistirá de participar, más allá de la autorización del Congreso”.  Para el presente año, el Poder Ejecutivo nacional mediante Proyecto de ley 28/21 envío un total de 11 ejercicios militares, entre los cuales 7 corresponden a la Armada y 4 a la Fuerza Aérea. El proyecto fue aprobado por la Comisión de Defensa Nacional y de Relaciones Exteriores y Culto en pasado 15 de junio y pasó a la Cámara de Diputados para su tratamiento.

Lo visto hasta aquí nos muestra una Diplomacia Parlamentaria activa a través de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto y del GPA argentino-británico, que sustentándose sobre una pluralidad representativa y complejidad, constituyó una herramienta útil para complementar tareas del Poder Ejecutivo nacional, en la medida que pudo abordar ciertas cuestiones de la agenda como instancia previa a la diplomacia tradicional, logrando potenciar los intereses nacionales. Pensar las relaciones internacionales o la diplomacia parlamentaria de la defensa desde el Parlamento, requiere de un pensamiento estratégico que se plasme en un plan de acción y en consensos transversales concretos entre todas las fuerzas políticas, lo que definitivamente puede coadyuvar a la construcción de una imagen más positiva del país en el exterior.

NOTA: En el presente paper se encuentran vertidas algunas ideas que desarrollé en mi tesis doctoral  en la Universidad del Salvador (USAL) “La diplomacia de Malvinas en el Senado de la Nación desde los Acuerdos de Madrid hasta 2017. Una herramienta estratégica en la inserción internacional para el Poder Ejecutivo”, en la publicación de la editorial Teseo perteneciente al libro Contrapuntos para comprender las relaciones Internacionales, “Pensar las relaciones internacionales desde la diplomacia parlamentaria”  y el capítulo del libro Malvinas y el Atlántico Sur. Lecturas sobre el pasado apreciaciones actuales y perspectivas, “La diplomacia parlamentaria de Malvinas en el Senado de la Nación: El rol de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto”.

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10 COMENTARIOS

  1. Todo lo que se pueda realizar por parte de nuestro país para mantener vigente el reclamo de soberanía sobre las islas es válido. Pero no debemos olvidar que hoy es un enclave estratégico de la OTAN y será difícil su recupero, a menos que Argentina pueda asumir en el futuro la función hoy asignada a Gran Bretaña en el lugar. Muy difícil dado los vaivenes de nuestra política, aunque no imposible.

    La otra opción sería girar 180º en nuestra posición geopolítica, con resultados imprevisibles.

  2. la diplomacia es muy bonita pero la ultima palabra la tienen los paises que estan bien armados y con ICBM en sus respectivos paises el resto es chachara.

  3. Argentina debe reclamar Malvinas diplomáticamente en foros internacionales, pero con peso disuasorio a nivel militar que ahora no tiene, y por tanto hay que rearmarse militarmente de nuevo y que los ingleses vean que si quiere puede recuperar de nuevo Malvinas como última opción, si fracasa la diplomacia, por otra parte Malvinas no es un enclave estratégico OTAN, no se hacen grandes maniobras en sus aguas y ningún barco de guerra no Inglés de la OTAN entró en Puerto Argentino.

    • En el futuro vamos a tener las zona exclusiva dentro de la plataforma marítima, eso hace que la Malvinas estén adentro, y eso refuerza muchísimo más.
      En la ONU está manifestado que el gobierno actual de Malvinas es de facto, sumando a reclamos históricos, a fin y al cabo va a volver a ser argentina. Cuando?. Creo que no la vamos a ver nosotros, pero va a pasar. Lo mismo las islas del Atlántico sur y la zona de la Antártida.

  4. Creo que el reclamo parlamentario sin tener poder militar no produce ningún resultado concreto. Igual peor sería no reclamar. Es necesario pensar en rearmar las fuerzas seriamente, si no, no nos toman en serio. Ahi capaz podes negociar algo y te toman en serio.

  5. Hubo una contradicción que en la nota no se dice,entre la política hasta el 2015 y a partir de ese año,un gobierno venía presionando y coordinando con los países de Sudamérica ciertas limitaciones a los ingleses que a partir del 2015 otro gobierno permitió vuelos desde las islas a Chile y Uruguay ,lo mismo que muchos prestaron sus puertos mientras se hacía la vista gorda,incluso el gobierno anterior se atrevió en un acuerdo a participar o permitir que empresas petroleras liciten zonas cercanas a Malvinas,la verdad es que si se le niegan los vuelos y el anclaje a los puertos de Sudamérica a los ingleses les saldrá muy caro todo,incluso deberían investigar y sancionar a todas aquellas empresas que operan en Malvinas y no hacerse los tontos cuando les conviene,es lo que hacen por ejemplo los EEUU,ya que tanto les gusta copiar a los Yankees tomemos su ejemplo dónde nos favorezca.
    Por suerte con el proyectado polo portuario en tierra del fuego la cosa va a cambiar un poco,y los ingleses no podrán ignorar las ventajas de tener semejante centro a un par de millas

  6. Convengamos que, al día de hoy, lo que más hizo el Reino Unido en las Malvinas son ejercicios militares y posee destacados allí submarinos nucleares, fragatas de última generación y aviones EF 2000, se supone que con ésto desarrolla maniobras preventivas, no creo que sean en función de la defensa de los habitantes, más bien, es la defensa de un punto estratégico en el Atlántico sur. La población en las islas es una escusa para sostener el dominio sobre algo que jamás les perteneció legalmente y resulta tan ridículo como lo de mencionar el «colonialismo» por parte de un país que utiliza ésa política desde hace siglos por todo el mundo.
    No podemos esperar que la situación se ponga de nuestro lado, aunque tengamos argumentos sólidos para hacer nuestro reclamo, menos esperar que los británicos cedan su posición ya que, históricamente, Inglaterra jamás negocia ni entrega sus posiciones, legales o no.
    En un principio Argentina deberá seguir haciendo su reclamo a nivel mundial y continuar considerando como ilegítima la ocupación inglesa de las islas hasta que la suerte se ponga de nuestro lado. Pensar en otra posibilidad no tiene cabida en la posición diplomática mundial ya que, por más argumentos válidos que tengamos, las reglas del juego están en manos de organismos que votan a favor de Inglaterra.

  7. 1)Argentina no tiene «Parlamento», su órgano deliberativo es el Congreso de la Nación Argentina. Es un error grosero llamar «Parlamento» a nuestro órgano deliberativo. Tan grosero como seria llamar «Parlamento» a la Asamblea General de Uruguay, a la Asamblea Federal de Rusia o al Congreso de los EUA. 2)La diplomacia, sin un poder militar disuasivo que la respalde, son palabras vacías. No importa si proviene de un diplomático de carrera o de un legislador, pretender que nos devuelvan la Islas Malvinas por la diplomacia misma es como pretender que un Juez logre que un delincuente se encierre en la cárcel tan solo por leerle el Código Penal. O alejar a los ocupas con un cartel que diga «Prohibido pasar». En ambos casos se necesitan de una fuerza (del Servicio Penitenciario en el primero, de la policía en el segundo), de la misma manera que la diplomacia necesita de FF AA fuertes para que sus palabras pesen.

  8. Defensa debería ser un poder político independiente. El 4 poder. tranquilamente podría tener industria propia entre otras capacidades. Según las teorías de conflicto moderno la Nación puede ser amenazada inter. extra e interestatalmente ..intra e internacionalmente. En base al estado operativo y capacidad de respuesta actual del sistema de defensa nacional pareciera que es victima del boicot desde hace mas de 40 años. Puede ser esto una locura ?
    Tal vez sea hora de empezar a promoverlo….quizás así el arco político tome conciencia.
    Saludos cordiales !

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