Habiendo avanzado en Zona Militar en un breve desarrollo sobre proyectos militares argentinos en curso y aquellos que esperan apoyo para ser retomados, durante la presente semana abordaremos un nuevo punteo, pero enfocado puntualmente en ámbitos que parecen ser no contemplados dentro de la planificación de defensa o, como mínimo, se encuentran muy lejos de ser estructurados como proyectos.

En consecuencia, brindaremos durante los próximos días una breve exposición de cuestiones que deberían ingresar dentro de la agenda de la Defensa Nacional a razón de su impacto de cara al futuro. Si bien algunos puntos que desarrollaremos son sumamente ambiciosos, otros parecen surgidos del sentido común y algunos casos podrían parecer absurdos frente a la realidad en la que transitamos, consideramos que deberían comenzar a ser discutidos de manera seria con el objetivo de preparar a la Argentina a los escenarios que propone el futuro.

Hoy traemos una descripción de tres problemáticas que tienen dificultades para entrar en agenda: el presupuesto para la jurisdicción especifica, la cantidad de personal dentro de las Fuerzas Armadas y las relaciones militares-prensa.

Presupuesto

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Cualquier discusión que se tenga sobre asuntos militares y Defensa Nacional termina arribando indefectiblemente a la problemática que existe en torno al presupuesto anual asignado a la jurisdicción defensa. No hay ninguna duda a esta altura que la incidencia del presupuesto asignado es correlacional al estado de las Fuerzas Armadas. Esto es compartido por referentes de todos los colores partidarios, academia y el propio personal militar.

La tendencia presupuestaria de los últimos 40 años para las Fuerzas Armadas muestra un claro deterioro gradual: año a año las partidas asignadas sucumben ante la inflación, la devaluación y la constante emergencia económica a la cual parece que la Argentina se acostumbra. Es por esto que el porcentaje del PBI asignado a la jurisdicción defensa no pasa del 1% y ronda recurrentemente entre el 0,7 o 0,8. Un numero implacable.

Por otro lado, los números en la región oscilan entre el 1% al 3% en Estados con políticas de defensa muy firmes. La Argentina, corre por detrás, asignando magros números a una modernización con mayor peso en lo discursivo que en entregas especificas de material (sea este nacional o importado). Es verdad, no puede haber una solución inmediata y la planificación debe hacerse de manera gradual para que la Argentina rompa esta tendencia destructiva en el área.

¿En qué momento la Argentina podrá, como mínimo, asegurarse el 1% para la jurisdicción de cara a los desafíos que tiene la Argentina y que, de manera consensuada e interpartidaria, asumen todos los sectores?

Personal

Imagen: Zona Militar

Claro. Visible. Los números de tropas en las tres fuerzas han ido en descenso desde la década del 90 hasta llegar a unos 80 mil soldados aproximadamente en la actualidad. Si uno hace política de defensa comparada, observa que el numero de soldados por Km2 en la región deja a la Argentina en uno de los últimos lugares.

No son pocas las voces que sostienen que el numero mínimo que debería tener la Argentina en cuanto a personal militar asciende a 100 mil a 150 mil. Sin embargo, y atado al ítem descrito anteriormente, es tan alta la carga de gastos corrientes dentro del presupuesto militar, que pensar en incorporar más personal llevaría a un párate absoluto en los gastos de capital y gastos operativos.

Si la necesidad existe, la Argentina debe contemplar alternativas que faciliten elevar los números de soldados y que no choquen con el presupuesto asignado en la jurisdicción. Nadie duda que la Argentina tiene problemas importantes en cuanto a desocupación como tampoco nadie duda que con mas peso cada vez mas jóvenes se quieren volcar a ser integrados dentro de las instituciones castrenses (pese a los bajos cupos).

¿Podemos pensar en resoluciones que involucren a otros actores para mejorar el numero de tropas? En este sentido la interagencialidad debe ser el caballito de batalla. ¿Y si se conforma otro escalafón de personal dentro de las Fuerzas Armadas, con tiempo determinado y financiado por alguna agencia relacionada al desarrollo social (que claramente busca otorgar laboriosidad dentro de la sociedad)? Pensemos fuera de la caja.

Comunicación y prensa

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Dentro de este metiere, no existen dudas que las relaciones entre la prensa y el ámbito militar prosperaron de la mano de las propias relaciones civiles-militares. Si bien el ámbito ha dejado de ser tan esquivo como en otra época, todavía es un estándar observar que en distintos sectores mas cerrados, se considera a la prensa como un rival digno de desconfianza. La libertad de información entra en conflicto con los asuntos militares, según parámetros de personal que todavía no se ha adaptado a los cambios tecnológicos, a los desarrollos comunicacionales y a los nuevos paradigmas que involucran el seguimiento de cuestiones militares por medios o personas que tienen mucho amor por la temática.

¡Los medios pueden ser aliados en una época donde lo que no se comunica no existe! Si bien la labor de la prensa es la de transparentar y narrar, también es el canal ideal para que una sociedad conozca y aprecie las actividades militares.

Las Fuerzas Armadas mas desarrolladas han partido desde la década del 80 en estructuras descentralizadas, proactivas y amistosas en sus mecanismos de relacionamiento, con la intención de promover sus principios y valores, mientras abren sus actividades al interés de la prensa general y especializada.

La vorágine de datos que propone la actualidad también implica mayor habilidad para cubrir aquellos contenidos que pueden generar algún daño en el sentido de inteligencia o contrainteligencia. Hoy Juan de los Palotes puede conocer y saber despliegues, cantidades y hasta desarrollos con el poder de cinco clicks y un poco de atención a las redes sociales.

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2 COMENTARIOS

  1. Muy interesantes análisis. El tema de presupuesto no es algo que se arregle de un año para el otro, menos en la contingencia que estamos atravesando, en deuda externa y pandemia. Deberán pasar buenos años para revertir lentamente la situación de las FFAA, siempre y cuando haya consensos Inter partidarios que permitan sostener las políticas del sector. Referente al personal, es obvio que son pocos. Además, está el tema de las reservas. En un hipotético caso de guerra, ¿Cómo se sustituirán las bajas?, no se puede mandar al frente a gente sin preparación, y los viejos ya no estamos para los toma y cambio de posición. Coincido con los números ideales de las FFAA, el tema es que al ser soldados rentados, cuestan plata, y volvemos al tema del presupuesto. Respecto a la relación prensa-fuerzas armadas, esta se debería aumentarse, pero sin dejar expuestas cuestiones que pongan en peligro los secretos militares. Un caso que me parece destacable es la identidad de los miembros de las fuerzas especiales, estos deberían tener su identidad resguardada, como lo hacen otros paises. Lo mismo para las FFSS, justamente porque pueden sufrir represalias de los atorrantes de la delincuencia organizada.

  2. Es cierto que se ha ido dismiuyendo drásticamente el nro de efectivos y entiendo que obedece a una cuestión presupuestaria, pero creo que hoy lo más importante es atender y armar adecuadamente a los que están para luego ir paliando la situación cuantitativa…

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