Recientemente, el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés) actualizó su Base de Datos de Gasto Militar. La misma recopila, de manera detallada, el gasto militar que realizan los Estados de manera anual. Los resultados para el año 2020 fueron contundentes: el gasto militar mundial creció hasta los casi 2 billones de dólares. Así lo titula su comunicado de prensa del 26 de abril. A continuación, los principales puntos que se detallan en el mismo.

En primer lugar, el caso de Estados Unidos. Los norteamericanos cuentan con el mayor gasto militar en el mundo, un 39% del total en el año 2020. Durante el primer año de pandemia, su gasto militar aumentó un 4,4% respecto del gasto de 2019, alcanzando los 778 mil millones de dólares. 

Este aumento responde a una multiplicidad de factores, algunos de ellos estructurales, como puede ser la percepción de amenaza que le genera la emergencia de nuevos actores con grandes capacidades como pueden ser China y Rusia o, en menor medida, Irán y Corea del Norte. Así lo había explicitado ya en la Evaluación Anual de Amenazas de la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos, donde el Departamento de Seguridad Nacional evaluó a estos cuatro actores como las principales amenazas a su país. Los datos de la base del SIPRI respaldan esta información.

La administración Trump había pretendido aumentar el gasto militar, por lo que dicha política fue en consonancia de lo previamente anunciado. Además, Estados Unidos ha invertido mucho dinero en investigación y desarrollo y algunos proyectos de modernización a largo plazo. 

El informe también destina un apartado a China. El gigante asiático tiene el segundo presupuesto militar más grande del mundo. Durante el 2020, su gasto militar aumentó un 1,9% respecto del gasto de 2019. Esto implica que China destinó unos 252 mil millones de dólares a su presupuesto militar en 2020 y, además, consagró el 26° año consecutivo de aumento en el mismo. 

El informe del SIPRI también destaca que el aumento visto en 2020 representa uno del 76% con respecto a la década 2011-2020, lo que demuestra cómo ha ido mutando y expandiéndose la estrategia de ascenso china para posicionarse a la par de otras grandes potencias, con proyectos de aumento y modernización de capacidades a largo plazo. Otro dato importante que resalta el comunicado es que, dado su llamativo crecimiento económico en el primer año pandémico, China pasó a ser el único país del mundo donde, a pesar de haber aumentado el gasto militar, no aumentó la carga militar (lo que ese gasto representa en el PBI).

La OTAN también vio aumentar su presupuesto militar. El informe explica que la carga militar para los países de esta alianza sí aumentó, a diferencia de China. Mientras que en 2019 9 miembros gastaron 2% o más de su PBI en sus fuerzas armadas, en 2020 lo hicieron 12. Cabe aclarar que un gasto del 2% es el objetivo que se ha propuesto la alianza. Pero, según sostiene el comunicado, dicho aumento probablemente está más relacionado a las consecuencias económicas de la pandemia que a una voluntad armamentista de los miembros. 

El primer año pandémico culminó con Francia sobrepasando la barrera del 2% por primera vez desde 2009, ocupando el octavo lugar en el ranking de países con mayor gasto militar. En el caso de Reino Unido, aumentó su presupuesto militar 2,9%, alcanzando los 59.200 millones de dólares y convirtiéndose en el quinto país del ranking. Alemania vio un aumento de 5.2%, alcanzando los 52.800 millones de dólares y posicionándose en el séptimo lugar.

Otro caso para destacar es el de Rusia. Este país no pudo alcanzar sus objetivos propuestos para el gasto militar anual. Sin embargo, el mismo aumentó un 2,5%, alcanzando los 61.700 millones de dólares.

Haciendo un análisis por regiones, el informe realiza el siguiente diagnóstico: en Asia y Oceanía, los países con mayor gasto militar en 2020 fueron India, Japón, Corea del Sur y Australia (excluyendo a China). En África subsahariana, los mayores aumentos vinieron de parte de Chad, Mali, Mauritania, Nigeria y Uganda. Luego aparecen los casos de disminución. Primero, Latinoamérica, donde el gasto militar disminuyó 2,1% (principalmente por la disminución en el presupuesto para defensa en Brasil). Segundo, Medio Oriente, donde el gasto militar cayó un 6,5% según datos del SIPRI.

En conclusión, la pandemia de Covid-19 no parece haber generado un impacto significativo en el gasto militar de los Estados. No es posible atribuirle a ella tendencias globales de reducción o de aumento. A nivel mundial, el gasto militar creció un 2,6% y la media de carga militar alcanzó el 2,4% respecto de los niveles vistos en 2019. Esto se da en el marco de una caída del 4,4% del PBI a nivel global. Muchos países no pudieron cumplir con los objetivos de gasto propuestos por la situación pandémica. Sin embargo, muchos otros los alcanzaron (e incluso superaron). 

Las fluctuaciones en el gasto militar a nivel global siempre responden a las dinámicas presentes en el sistema internacional. Queda claro que los cambios que acontecen en la estructura del sistema, uno que se ha caracterizado como “en transición”, generan un aumento sostenido a lo largo de los años en los gastos de defensa. Año a año, el mundo invierte cada vez más en sus presupuestos militares, y ese dato no puede ser ignorado para pensar la política internacional. 

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