En la reciente visita realizada por Zona Militar a la Fábrica Argentina de Aviones «Brigadier San Martín» tuvimos la posibilidad de apreciar una vez más los trabajos que se efectúan en las distintas líneas que actualmente mantienen actividad: Pucará Fénix, AB-206B1, Pampa III y Hércules.

Esta última en particular destaca por ser una de las más longevas y por tener la responsabilidad de efectuar la inspección y modernización de uno de los sistemas de armas más versátiles de la Fuerza Aérea Argentina: los C/KC-130H Hércules de la I Brigada Aérea.

Tal como hemos informado oportunamente, desde hace un tiempo FAdeA se encuentra abocada en los trabajando sobre el C-130H TC-64, quinta y última unidad del proyecto de modernización actualmente en ejecución. Vale aclarar que será el cuarto Hércules para la fábrica cordobesa, ya que la modernización del primer avión (TC-69) fue realizada por la empresa norteamericana L3 en sus instalaciones de Waco, Texas.

De acuerdo con lo expresado a ZM por algunos de los jefes del programa, el proceso modernización se encuentra relativamente suspendido debido a que se encontraron novedades a nivel de cajón central del ala, más específicamente: corrosión en los rainbow fittings. Como consecuencia de esto, resulta la prioridad se centra en el cambio de las mencionadas piezas por lo que el proceso de modernización de alas exteriores ha entrado en una pausa obligada. Sin embargo, esto no significa que los trabajos de modernización están paralizados, ya que actualmente se trabaja en cabina hasta fuselaje trasero.

Las novedades aparecieron una vez iniciada la inspección que se realiza con técnicas no destructivas, encontrándose con la existencia de corrosión como consecuencia acción estructurales. En este caso en particular, el deterioro se genera por la tensión propia a la cual se ve expuesta la aeronave, generando corrosión intergranular. Una de sus características es que florece para afuera, con un distintivo polvillo blanco. El personal técnico de FAdeA brindó una detallada explicación, mencionado que la novedad “…es una debilidad para la continuidad estructural de la pieza. Su cambio es crítico por las consecuencias que puede conllevar seguir operando con pieza en ese estado…”

Las medidas adoptadas para solucionar la mencionada novedad requirieron la adquisición de las piezas en el extranjero, las cuales ya están en FAdeA, listas para ser liberadas una vez que pasen por el procesamiento de calidad. A su vez, se trabaja localmente en la placa de utillaje, debiendo realizarse las adaptaciones necesarias para el montaje. El proceso presenta sus complejidades, ya que se deben remover las piezas afectadas por la corrosión, copiar los orificios de la pieza nueva y hermanar con cierta tolerancia, realizándose este último trabajo durante la instalación.

El aspecto positivo para FAdeA es que las soluciones adoptadas para este caso representan un hito para la fábrica, ya que es la primera vez que se hace un trabajo de esta envergadura (bajar alas, rainbow fittings), habiéndose preparado para atender esta eventualidad desde el año 2008 gracias a la coordinación con la Fuerza Aérea Argentina FAA.

Vale destacar que los trabajos que actualmente se efectúan sobre el TC-64 están dentro de las capacidades que FAdeA posee como centro autorizado por Lockheed Martin, sin embargo, se remarca el hecho relevante al haberse realizado por primera vez, lo cual aporta a la experiencia de la fábrica y su personal, otorgando la posibilidad de salir a ofrecer el servicio a clientes externos.

Otras piezas de grandes dimensiones que se están reemplazando son los longuerones de cola (7.2 metros), ya que uno de los originales debió ser retirado por la aparición de una grieta. Los longuerones componen el cajón de cierre estructural que está compuesto por rampa y la puerta de carga. Como esa sección soporta gran parte del esfuerzo del Hércules, se debe tener mucho cuidado con presencia de corrosión y/o grietas. Actualmente, la sección se encuentra sostenida por un andamio debido a sus particularidades estructurales, lo que también demanda que los longuerones se reemplacen uno a la vez. La posición exacta se mide con teodolitos a los fines de evitar movimientos y variaciones, las cuales se dan en ocasiones debido a la susceptibilidad de las piezas por los cambios de temperatura, demandando chequeos constantes.

Tal como mencionamos previamente, la modernización avanza en otros sectores de la aeronave: instalación de la Unidad Auxiliar de Potencia (APU) así como con las modificaciones requeridas para la cabina, la cual al momento la visita de ZM se encontraba completamente desmontada, pudiéndose apreciar la instalación de nuevos componentes como es la unidad de refuerzo de refrigeración del sistema electrónico o el nuevo cableado (parte de los 22 kilómetros que demanda la modernización).

Evidentemente, las novedades que han surgido durante la inspección han demandado la inversión de tiempo y recursos adicionales, lo que ha incidido directamente en el cronograma original para la entrega del TC-64. De no mediar inconvenientes, se espera que el traspaso del Hércules a la FAA se pueda concretar a fin de año o inicios 2022.

El futuro del TC-100

La situación contractual de la línea Hércules se está manejando con el acuerdo aprobado durante 2020 y se espera reforzarlo con uno nuevo para el año en curso. De acuerdo con lo expresado por la titular de FAdeA, Mirta Iriondo, el contrato destinado para avanzar con el TC-100 TC100 se firmaría durante el segundo semestre del 2021, teniendo previsto utilizar partidas provenientes del FONDEF.

Los trabajos sobre el TC-100 estarían enfocados en su recuperación y modernización, esperando aplicarse una configuración similar de cabina, comunicación y navegación a los C/KC-130H ya modernizados. Por su rol no táctico, se descartarán algunos de los requerimientos originales aplicados en el resto de la flota mientras que las particularidades de la versión civil L-100-30 demandará algunas modificaciones en cuanto a la configuración externa (posición de antenas, por ejemplo)

Agradecimientos: A Facundo Fernández y Jorge Mendez por su inestimable colaboración con el material fotográfico. Al personal de FAdeA por su excelente predisposición.

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5 COMENTARIOS

  1. Por lo visto bastante paliza tenia el tc64, con razón Iriondo nombro que hubiese estado bueno adquirir alguno de los españoles.

  2. Y si. Sobre todo si se tiene en cuenta que a los Hércules hasta los quieren usar como aviones hidrantes.

    Sin dudas que el C 130 tiene todavía larga vida en nuestra FAA.

    Abrazos

    Juan Martin Pettigrew

  3. Dinheiro bom mal gasto. Argentina produz partes novo cargueiro Embraer KC390 e pode adquirir alguns se beneficiando destas partes produzidas na Argentina. A idade avançada dos C130 e as avarias decorridas disto acarretará mais custos e restrições na utilização desta aeronave, com paradas frequentes para checagem e substituição das partes corroidas nestas plataformas.

    • Segundo seu critério, a Argentina compraria o KC390 (que de fato é ótimo) que vem com peças inglesas. Logo, à hora de fazer manutenção, Inglaterra bloquearia a entrega de componentes, e a Argentina ficaria com os KC390 novos, parados no chão. Dinhero bom, mal gasto de novo… Sinuca de bico!

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