En el ultimo tiempo la Argentina transita un periodo de relativos consensos en el ámbito de la Defensa Nacional. Si bien existen pujas y diferencias sustanciales en cuanto a determinadas acciones de gobierno, o incluso, un pase de facturas que se ata a una conducta natural de la propia política, algunos pilares se han constituido que aglutinan el buen visto de las diferentes posiciones del espectro partidario.

Tanto el recurrente en medios FONDEF como el proceso para actualizar la Ley de Personal Militar se engloban dentro de este paradigma y juegan a permanecer en rigor mientras el péndulo político argentino tambalea de un lado a otro. En ambos procesos normativos, los distintos bloques partidarios limaron (y liman) asperezas, y se sumieron en una abstracción del ruidoso ambiente, generando impulsos concretos en políticas estratégicas de largo plazo. Sin embargo estos dos ejes no son únicos donde apuntalar este esfuerzo inédito: existen otros focos mas donde pueden seguir construyendo doctrina, y por que no, mostrandole a otros ámbitos de gestión publica que si se quiere se puede.

Vamos a un caso concreto que es hijo del rumor en los círculos donde se debate de Defensa Nacional. En este caso hablamos de otro gesto legislativo que se puede sumar al tren de la sancionada FONDEF y la trabajada Ley de Personal Militar: constituir una comisión bicameral de asuntos relativos a la Defensa Nacional. Ok, ya el concepto puede traer dudas sobre su importancia, su funcionamiento e incluso sobre un posible avance acostumbrados quizá a que las Comisiones Bicamerales en el seno del Congreso de la Nación solo surgen por rigor de agenda de gobierno, como aquellas áreas donde el Estado Nacional pone todas sus fichas, o sobre el rigor de las tragedias y los controles parlamentarios.

Sin embargo y siguiendo la corriente de consensos para apuntalar el debate y la generación de políticas publicas de largo plazo en el ámbito, una eventual reforma administrativa para conformar una Comisión Bicameral en Defensa Nacional podría cimentar un pilar en la materia posicionando asi sus asuntos al máximo nivel legislativo.

¿Que se necesita? Como mínimo gestos de grandeza para organizar a sus autoridades, entre presidente de comisión, vicepresidente y vocales. Desde ya alternados de manera anual o bianual entre oficialismo y oposición. Por otro lado, el impulso legislativo para procesar un cambio de reglamento interno tanto en Senadores como en Diputados, que suprima las unicamerales actuales y avance en la conformacion de una conjunta que se sume a las mas de veinte que ya trabajan sobre distintos temas de importancia nacional.

Vamos a otra pregunta: ¿para que la queremos? Desde ya para articular una política de transparencia mas solida sobre el uso de los fondos para actualizar y modernizar el Instrumento Militar volcados en el FONDEF. Para agilizar el tratamiento de ingreso o egreso de tropas y ejercitaciones con otras naciones del mundo. A su vez, para dinamizar la política de ascensos y realizar un seguimiento de la gestión, proponiendo temas de relevancia y constituyendo un ámbito de mayor interés colectivo para los asuntos de la Defensa Nacional. Colateralmente, promover desde el Congreso de la Nación la generación de oportunidades comerciales en el exterior vía nuestro pequeño complejo industrial-militar, acompañando los contactos tanto de Cancillería como del Ministerio de Defensa.

Los consensos deben propiciarse en todo ámbito de la gestión publica donde exista posibilidad de construir políticas de largo plazo y en sentido estratégicas. La Defensa Nacional, como un constructo natural estratégico, debe continuar acercando a los actores que intervienen en ella convirtiéndose en un vector que rompa el típico debate coyuntural y de bajo vuelo al que es llevada la mayor parte de los temas argentinos. A raiz de esto, el Congreso de la Nación debe oficiar como articulador del debate proponiendo por lo menos el ámbito adecuado donde surjan puntos de acuerdo interpartidarios. Una Bicameral puede comenzar siendo uno de estos espacios.

¿Podrá haber gestos de grandeza y predisposición constructiva para eludir excusas y dificultades en su conformación?

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1 COMENTARIO

  1. «Bicameral» me suena a «comisión», representa a un grupo de gente que cobra sueldos por hablar ,recurrentemente, de los mismos asuntos sin encontrarles ninguna salida; después terminan echándose culpas en otros temas y cruzándose insultos a los gritos como telón final. Cero solución. Así estamos desde el 83.

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