S-400

Según creen algunos analistas estadounidenses, a pesar de las objeciones de EE.UU., Irán podría estar próximo a adquirir el sistema de defensa aérea S-400 Triumf de Rusia.

Por su parte, al ser consulado, el embajador Levan Jagarian dijo al diario Resalet, que Rusia no veía ningún problema en seguir adelante con la venta de la plataforma cuando expire el embargo de armas que las Naciones Unidas impuso a la República Islámica. El embargo vencería el 18 de octubre de 2021. Sobre esto, Jagarian agregó, «no tememos a las amenazas de Estados Unidos y cumpliremos nuestros compromisos».

Además, Irán ha dicho en numerosas oportunidades que no dejarán que la presión estadounidense y la de sus aliados logre aislar al gobierno de Teherán. Por otro lado, en agosto, el Consejo de Seguridad de la ONU rechazó una propuesta de Estados Unidos que pretendía extender el embargo de armas que se implementó como parte del Plan de Acción Integral Conjunto de 2015, comúnmente conocido como el acuerdo nuclear de Irán.

La administración Trump se retiró del acuerdo en 2018, pero afirmó que el fin del embargo podría desestabilizar aún más la región, ya que Teherán podría comenzar de inmediato a comprar armas a otras potencias. Como resultado, Estados Unidos actualmente no tiene un camino viable para imponer una prohibición a la venta de armas a Irán, y Estados Unidos ya advirtió que las armas suministradas por Irán podrían inundar las áreas vecinas de conflicto, incluidas Iraq, el Líbano y Yemen, donde Teherán respalda a grupos militantes.

El sistema de defensa aérea S-400 Triumf, o SA-21 Growler como lo denomina la OTAN, fue desarrollado y producido por Almaz-Antey, con el objetivo de brindar protección contra ataques aéreos, incluidos misiles balísticos de crucero, tácticos y de operación, así como misiles de alcance intermedio en un entorno de interferencias de radio.

Ha sido ampliamente considerado como uno de los sistemas antiaéreos operativos más avanzados del mundo. También se puede utilizar contra instalaciones en tierra. El S-400, que también puede lanzar misiles 40N6, está diseñado para atacar objetivos a una distancia de hasta cuatrocientos kilómetros a hasta seis veces la velocidad del sonido y a una altitud de hasta treinta kilómetros bajo fuego enemigo intensivo y con interferencia.

La plataforma se ha vendido a socios extranjeros, incluidos Bielorrusia y China, pero Moscú ha pospuesto todas las entregas relacionadas con el S-400 a Beijing. Según se dio a conocer, la medida fue tomada por Rusia para mantener los niveles de neutralidad entre Beijing y Nueva Delhi durante el conflicto que se desató el año pasado en la zona fronteriza entre ambas naciones.

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