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A partir de la década del 90 la informática ha experimentado un incremento en niveles exponenciales y sus usos se han extendido a todas las áreas que se puedan imaginar facilitando el acceso a la información, reduciendo costos y la complejidad de ciertas tareas que hasta ese momento eran realizadas por el hombre. La industria de los videojuegos alcanzaba su cúspide y se ramificaba en diferentes categorías, desde los más casuales, hasta los simuladores más realistas dedicados a un público específico. En este último caso podríamos situar a la compañía británica Slitherine, encargada del desarrollo de videojuegos de simulación militar, cuyo éxito ha sido tal que hoy día provee software de simulación a contratistas militares en diversas partes del mundo. El último gran proyecto en el que nos enfocaremos es Command: Modern Operations (CMO).

¿Qué es Command: Modern Operations?

Como indica su portal principal, CMO se presenta a sí mismo como el simulador definitivo a escala táctico operacional de diversos escenarios aeronavales – históricos e hipotéticos-. El verdadero sucesor del popular y exitoso Harpoon. CMO es en realidad la secuela de Command, Modern Air Naval Operations, desarrollado por los mismos creadores, pero que esta vez es compatible con Tacview: Una herramienta de análisis de vuelo que viene en sus versiones estándar y profesional, y con otras novedades interesantes como el uso del satélite Sentinel-2 para captar las imágenes del mundo.

Estamos hablando de algo más que un videojuego, ya que el usuario requiere de ciertos conocimientos previos para entender lo que está observando, por eso muchos evitan referirse a él como “videojuego” y se opta por “simulador”. Pero uno de los mayores atractivos que ofrece CMO es la amplia y realista base de datos con la que cuenta (open source data), que atrae tanto a entusiastas como a los ya mencionados contratistas. El usuario tiene al alcance de un click la información necesaria para conocer, por ejemplo,
el alcance del radar de un F-16 chileno, simular un enfrentamiento entre dos buques modernos o examinar los alcances de un sistema antiaéreo determinado. Todo esto condicionado por factores previamente determinados o personalizables como la temperatura, altura, clima, habilidad del que lo opera, etc. Es de esta manera que el “Wargaming” difumina las barreras entre el mero entretenimiento y la realidad, o cuestiones ligadas a la Defensa.

Edición Estándar… ¿Y Edición Profesional?

Si CMO dejara simplemente al alcance de cualquier civil TODA información de los más modernos sistemas de armas, estaríamos ante un gran problema. Lo lógico es que ciertos datos por obvios motivos de seguridad permanezcan bajo llave y Slitherin en consecuencia se vio obligado a desarrollar diferentes versiones destinadas a determinados públicos. Lo descripto hasta el momento corresponde a la versión comercial o estándar, pero la realidad es que se ha creado una versión para uso académico y otra versión de uso profesional (PE) – Disponible para los contratistas y gobiernos interesados-.

En la versión Estándar, por ejemplo, no está permitido acceder a los datos de los enigmáticos Vehículos de Planeo Hipersónicos (HGV), pero sí en la Profesional. De hecho BAE Systems y el Laboratorio de la Defensa, Ciencia y Tecnología (DSTL) ya han firmado contrato con Slitherin e incorporaron CMO PE como herramienta de capacitación y análisis. Es así como elementos estatales vinculados a la defensa combinan herramientas de análisis con estos simuladores para obtener nuevas perspectivas, y bien así lo aclara Nick, analista de DSTL: “Trabajamos con simuladores manuales y asistidos por computadora simultáneamente. He jugado a varios de los juegos de estrategia que tuvimos en cuenta para este proyecto, y son generalmente más fáciles de aprender que nuestros propios modelos de simulación […] Son sólo una herramienta más que utilizamos junto a nuestros datos y escenarios para proveernos mejores formas de visualizar cuestiones militares…”.

Iain McNeil, CEO de Slitherin aseguró en diversas entrevistas “Hemos pasado décadas trabajando sobre la base de datos de Command, y en ella se incluye cada sistema de armas, radares, buques y aviones desde 1945 hasta los de un futuro cercano para cada país alrededor del mundo […] La mayoría de nuestros clientes militares están interesados en CMO por su base de datos sin precedentes, y en muchos casos no les es necesario sobrescribirlos en la Edición Profesional, porque estos ya de por sí son lo suficientemente certeros”.

¿Y por qué no Argentina?

Nuestro país desde el regreso de la democracia ha atravesado procesos de reestructuración y profesionalización de sus Fuerzas Armadas, y a pesar de su eterna deuda con las adquisiciones materiales, ha podido dar enormes pasos en su ejercicio de control civil. Uno de ellos ha sido dotar a sus academias militares de rango universitario a nivel Nacional, de tal forma de incentivar la participación y preparación conjunta de civiles y militares en cuestiones que hacen a la Defensa Nacional. Adquirir este tipo de herramientas para fines académicos facilitaría sin duda alguna el aprendizaje e incorporación de conceptos, de manera intuitiva y mucho más accesible.

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*Ariel Alignani es periodista, estudiante de la carrera Licenciatura en Relaciones Internacionales. Alumno de la primera edición del Taller de Redacción aplicada a la Defensa

**Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Zona Militar.

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