Los años paciente de inversión de Beijing en el bombardero Xian H-6, una variante local del Tupolev Tu-16 de tiempos de la Guerra Fría (N.T.: el primer vuelo del Tu-16 fue el 27 de abril de 1952), han creado un activo de ataque que es de gran preocupación para Washington DC.

Si las menciones de aviones sirven de algo, el reciente Informe de Poder Militar de China publicado por el Pentágono sugiere que el flexible y poderoso H-6 es el avión que más preocupa a los planificadores de defensa de Estados Unidos.

La familia H-6 recibe 33 menciones en el informe de 173 páginas. El nuevo y promocionado caza furtivo de China, el Chengdu J-20, está muy atrás en el segundo lugar con solo 11 menciones. El que podría decirse que es el caza más capaz de Pekín, el Sukhoi Su-35, tiene solo dos referencias. El informe dedica solo unas breves líneas al futuro bombardero furtivo de China, y dice que solo estará listo en algún momento a mediados de la década de 2020.

Las preocupaciones estadounidenses sobre el H-6 están justificadas. Aunque en última instancia se basa en el obsoleto Tu-16 soviético que fue retirado del servicio por la Fuerza Aérea Rusa a principios de la década de 1990, el H-6 será el pilar de la fuerza de bombarderos de China hasta bien entrada la década de 2030. Incluso con la llegada de un nuevo bombardero furtivo, designado tentativamente como H-20, el venerable H-6 seguirá siendo una plataforma central.

El H-6 ha pasado por una serie compleja de iteraciones y actualizaciones desde que ingresó al servicio con la Fuerza Aérea del Ejercito Popular de Liberación (PLAAF por sus siglas en inglés)en la década de 1960. Nuevas variantes como el H-6K y H-6N operados por la PLAAF, y el H-6J operado por la Fuerza Aérea de la Marina del Ejército Popular de Liberación (PLANAF por sus siglas en inglés), son aviones mucho más capaces que los antiguos Tu-16. También marcan una mejora importante con respecto a la generación anterior de plataformas H-6, como el G, H y M. Se entiende que la otra variante actualizada, el HD-6, es un avión dedicado a la guerra electrónica.

Además de las cargas útiles pesadas de armamento con alcance stand off, las variantes K, J y N están impulsadas por dos turbofan Soloviev D-30, que son mucho más eficientes que los turborreactores WP-8 que propulsaban a los anteriores modelos del H-6. También se especula que el tipo ha sido equipado con el turbofan WS-18 de desarrollo local, el motor que eventualmente impulsará al transporte estratégico Xian Y-20.

Con las tomas de aire del motor y góndolas motrices de mayor diámetro para acomodar el turbofan D-30, las variantes K, J y N prescinden de la nariz vidriada original del Tu-16 y H-6, reemplazándola con un radomo que aloja la antena de un radar de matriz de escaneo electrónico pasivo o, potencialmente , uno de escaneo electrónico activo (AESA). También tiene una torreta electroóptica / infrarroja debajo del fuselaje. La estación del artillero de cola que se encontraba en variantes anteriores dio paso a una cola completamente cerrada.

Una captura de pantalla de la nariz del nuevo H-6N y la sonda de reabastecimiento en vuelo de combustible.

La última variante, el H-6N, se reveló durante el desfile militar masivo de Beijing el 1 de octubre de 2019.

«En octubre de 2019, China señaló el regreso de la pata aerotransportada de su triada nuclear después de que la PLAAF revelara públicamente que el H-6N era su primer bombardero con capacidad nuclear de ser reabastecido de combustible en el aire», dice el informe del Departamento de Defensa de EE. UU.

Una tríada nuclear se considera la piedra angular de la disuasión nuclear. Compuesto por misiles balísticos intercontinentales terrestres, misiles balísticos lanzados desde submarinos y bombarderos con capacidad nuclear de largo alcance, la tríada se considera garante de una capacidad viable de segundo ataque.

Además de la sonda de repostaje, el H-6N tiene una concavidad especial debajo de su fuselaje. El Pentágono dice que esto se puede usar para transportar un misil balístico anti-buque (ASBM) o un vehículo aéreo no tripulado.

“El H-6N puede transportar el nuevo misil balístico lanzado desde el aire (ALBM) de China derivado del ASBM DF-21D, lo que significa que podría lanzar tales armas desde el interior de la envolvente anti-acceso y negación de área (A2 / AD) de China contra los grupos de batalla de los portaaviones estadounidense a 809 nm (1.500 km) de distancia, y mucho más allá del alcance de la cobertura aérea basada en portaaviones como el Lockheed Martin] F-35C ”, dice Malcolm Davis, analista senior de estrategia y capacidad de defensa del Instituto Australiano de Política Estratégica.

Otra arma que ve que lleva el H-6 es el ALBM de corto alcance CM-401. La trayectoria de «salto-planeo» de esta arma hace que sea particularmente difícil de interceptar para los sistemas de defensa contra misiles balísticos.

Los bombarderos H-6J de la PLANAF tienen tres puntos de anclaje para misiles en cada ala, así como un par de góndolas de guerra electrónica en una cuarta estación.

Si bien el H-6N todavía es nuevo, con solo un número limitado en servicio, Beijing es extremadamente reservado sobre los números de los aviones en servicio. Los H-6K y H-6J están preparados para proporcionar la columna vertebral del poder de ataque chino en el Pacífico, apoyando a la aún poderosa fuerza de bombaderos H-6 de las variantes mas antiguas, como los H-6G/H/M.

El Pentágono señala que el H-6K de la PLAAF, con tres soprtes para misiles de crucero debajo de cada ala, es capaz de atacar Guam, la base estadounidense mas importante del Pacífico. La versión de la PLANAF del H-6K, el H-6J, también cuenta con tres puntos rígidos debajo de cada ala, lo que le da una carga útil de seis misiles de crucero antibuque supersónicos YJ-12. Esto le permite atacar a los barcos hasta la «Segunda Cadena de Islas», que se extiende desde Japón a través de Guam hasta el Pacífico Sur, en apoyo de los H-6G más antiguos, que a su vez puede transportar cuatro YJ-12.

Lugares estratégicos como Taiwán, que Beijing reclama como una provincia separatista, además de Okinawa en Japón, Corea del Sur y los países del sudeste asiático, están todos dentro del alcance de la fuerza de bpmbarderos H-6. Los H-6K también han practicado aterrizajes en bases militares que China ha desarrollado a partir de atolones en el Mar de China Meridional.

Un mapa interactivo publicado por la Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia indica que los bombarderos H-6 que operan desde los atolones del Mar del Sur de China disfrutan de un radio de combate que abarca todo el sudeste asiático, incluido el cuello de botella marítimo más importante del mundo, el Estrecho de Malaca.

En el caso de una guerra, si el Partido Comunista de China tomara la decisión trascendental de atacar bases estadounidenses y aliadas en la región, los ataques con misiles de crucero montados en los H-6 se coordinarían estrechamente con ataques de misiles balísticos de corto e intermedio alcance, de los cuales Beijing posee un gran número. La llegada simultánea de oleadas de misiles balísticos y de crucero lanzados desde el aire se calibraría para abrumar las defensas de las bases aéreas. El informe del Pentágono también advierte sobre los H-6J que encabezan ataques de saturación contra portaaviones estadounidenses.

Radio de combate de los bombarderos H-6 desde atolones militarizados.

Andreas Rupprecht es el autor de  Modern Chinese Warplanes , una guía autorizada del poder aéreo continental. Él estima que China probablemente tiene un poco menos de 100 H-6K, que comprenden aproximadamente la mitad de la fuerza total de bombarderos de China; el resto comprende principalmente a los H-6H y H-6M más antiguos. Él cree que la producción del H-6K puede haberse detenido, con el H-6N de la PLAAF y el H-6J de PLANAF ahora produciéndose en paralelo. 

Pero si bien la evolución del H-6 destaca la capacidad de China para innovar y agregar capacidad a una plataforma heredada, la plataforma tiene claras debilidades. A diferencia de los bombarderos de la Fuerza Aérea de EE. UU., como el Boeing B-1B y B-52, y el Northrop Grumman B-2, solo la variante H-6N es capaz de repostar en el aire.

Sin embargo, desde una perspectiva china, esto puede ser un desafío manejable dado que en un conflicto del Pacífico Occidental los H-6 operarán mucho más cerca de casa, con muchas opciones de bases terrestres y costeras, mas las islas artificiales. Tener bases cerca de áreas en disputa permitirá a los bombarderos chinos generar muchas más salidas que sus contrapartes estadounidenses. En caso de que las bases estadounidenses en la región de Asia y el Pacífico no se puedan utilizar, los bombarderos estadounidenses no tendrán más opción que realizar largos tránsitos a través del Pacífico.

Además, la falta de capacidad de reabastecimiento de combustible con la mayoría de la flota de H-6 es un punto discutible. Beijing tiene solo un puñado de cisternas aéreos capaces, los Ilyushin Il-78. Se está desarrollando una versión cisterna del transporte estratégico Y-20 para reforzar esta capacidad crucial. Sin embargo, por el momento, la falta de cisternas aéreos es un gran desafío para Beijing.

Un H-6M en Airshow China en Zhuhai en 2014.

Davis agrega que el H-6 será efectivo en el papel de enfrentamiento, pero solo si opera en un espacio aéreo no disputado, bien libre de cazas y defensas aéreas enemigas. «No espere que los bombarderos H-6 estén operando más allá del alcance de la cobertura aérea terrestre de la PLAAF, o de los cazas embarcados de la PLANAF».

Si bien el H-6 es una plataforma ideal para apoyar la estrategia integral A2/AD de Beijing para mantener a raya a las fuerzas estadounidenses en caso de un conflicto, solo la llegada del H-20 le dará a la PLAAF una capacidad estratégica similar a la que tiene Washington con el B-2 o con el Northrop B-21, aun en desarrollo.

“Donde la plataforma H-6 está diseñada principalmente para apoyar la misión A2/AD del EPL, la plataforma H-20 se enfocará en roles estratégicos de disuasión nuclear y representa el movimiento de China hacia una tríada nuclear real que refleja cada vez más a las estructuras de fuerza nuclear de Estados Unidos y Rusia”, dice Davis.

Tal bombardero constituiría una amenaza no solo para los rivales regionales de Beijing, sino que pondría en riesgo a los Estados Unidos continentales.

Sin embargo, si la historia de la aviación ha mostrado algo, es la capacidad de los diseños de bombarderos supuestamente obsoletos para adaptarse y encontrar nuevas misiones, incluso cuando se envían tipos más avanzados. El B-52 permanecerá en servicio más tiempo que las dos aeronaves que alguna vez estuvieron vinculadas para reemplazarlo: el B-1 y el B-2. La historia también está plagada de plataformas avanzadas y altamente capaces, como el B-2, que por razones de costo nunca se adquieren en cantidades suficientes para reemplazar a los incondicionales más antiguos. El dinámico H-6 de China seguirá influyendo en el pensamiento de defensa estadounidense durante los próximos años.

Por Greg Waldron

El H-6K en Airshow China en noviembre de 2018.

2 COMENTARIOS

  1. A sabiendas de que puede que me insulten algunos comentaristas, y siendo este avión una gran preocupación para los EEUU, lo que no es poca cosa, es una aeronave que le compraría a los chinos para reemplazar a los jubilados Canberra en función de bombardeo vertical. El tema es que las versiones de exportación chinas suelen ser muy berretas. Disculpen, es sábado y me he tomado una cervecita para amenizar la noche.

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