En las últimas semanas ha cobrado alto impacto mediático la inminente adquisición de Vehículos Blindados de Combate a Ruedas (VBCR) para el Ejército Argentino (EA), dándose por cerrado un eventual contrato con la empresa china NORINCO para la compra y ensamblado -en nuestro país- de aproximadamente dos centenares del modelo 8×8 (tracción en las ocho ruedas) “VN1”.

Si bien no se discute la imperiosa necesidad de modernizar los medios del EA, hay dos aspectos de esta compra que merecen ser analizados con mayor profundidad: primero, determinar si el blindado chino satisface los requerimientos técnico-operacionales definidos por el Ejército; y segundo, si la incorporación de estos blindados es la prioridad más urgente considerando las demás penurias logísticas que viene padeciendo desde hace décadas la Fuerza terrestre.

En relación a las prestaciones del VBCR “VN1”, hasta el presente, el Ejército no realizó una comprobación de este vehículo en el terreno, por lo que no se puede afirmar si cumple, o no, sus requerimientos operacionales. En cambio, lo que sí se sabe es que se trata de un vehículo que nunca fue probado en combate, que lo utilizan apenas cuatro países en todo el mundo (en Sudamérica sólo Venezuela) y que la experiencia del Ejército Argentino con los cuatro blindados a ruedas 6×6 modelo “WMZ-551B1” -comprados a NORINCO en 2010- no dio los resultados esperados.

No obstante, entre los aspectos positivos de adquirir los “VN1” chinos se destaca que la operación incluiría la transferencia de tecnología; que se realizarían ciertas modificaciones al diseño original para adaptarlo a las necesidades del EA; el ensamblado final y la fabricación de ciertos componentes (Unidades de Potencia Auxiliar, Torretas de armas operadas remotamente, etc.) se podría hacer en Argentina; el costo unitario de adquisición sería entre un tercio y la mitad de un VBCR occidental equivalente; fortalecería la relación bilateral con China y reduciría la dependencia de Estados Unidos en lo que hace al abastecimiento de armamentos.

Respecto al costo de adquisición, que pareciera ser una clara ventaja del “VN1” sobre su principal competidor, el modelo “Stryker” estadounidense, es necesario recordar que los costos de un Sistema de Armas (SdA) se analizan bajo el concepto de “Costo Total del Ciclo de Vida Útil”, es decir, incluye los costos de la compra, operación (consumos de combustible, personal, etc.), mantenimiento (repuestos, maquinaria e instrumental para reparaciones, etc.), modernización (actualización de media vida de sensores, comunicaciones, etc.) y desprogramación (venta, desguace, etc.), lo cual comprende un período temporal de -normalmente- unos 30 años.

En segundo lugar, si se analiza la inexistencia/insuficiencia de diversos medios de combate esenciales (drones, misiles, etc.) y la obsolescencia/baja disponibilidad de la mayoría de los principales sistemas de armas del Ejército Argentino (helicópteros, camiones, etc.), es lógico preguntarse si la incorporación de vehículos blindados no debiera hacerse recién después de proveer a todos los soldados de adecuados uniformes, chalecos antibala, visores nocturnos, municiones, fusiles y pistolas con menos de cinco décadas de antigüedad…

Por los datos que ha difundido el Ministerio de Defensa (MINDEF), la compra de los “VN1” a China o los “Stryker” a EE.UU. implicaría una erogación de 100 a 200 millones de dólares, respectivamente. Con ese presupuesto, que sería la mayor inversión para el Ejército desde la Guerra de Malvinas, se podría avanzar en otras prioridades más urgentes que la compra de VBCR para recuperar capacidades que permitan lograr Efectos Militares Estratégicos, por ejemplo: completar y modernizar el equipo y armamento de las Unidades Tácticas de Comandos, Asalto Aéreo y Aerotransportadas; incorporar lanzadores portátiles de misiles antitanque y antiaéreos (de los primeros hay menos de una decena y se carece de los segundos); comprar helicópteros de transporte para sustituir a los veteranos “UH-1H”, que llevan medio siglo en servicio; adquirir camiones (4×4 y 6×6) para transporte de personal y carga que reemplacen a los “Unimog” incorporados en la década de 1970; etc.

Relegando a un segundo plano la discusión sobre si el blindado chino “VN1” cumple, o no, los requerimientos operacionales de un VBCR 8×8 para equipar a la X Brigada Mecanizada del Ejército Argentino (Gran Unidad de Combate que forma parte de la Fuerza de Despliegue Rápido); existen muchas otras necesidades más acuciantes a resolver primero y que, además, algunas tendrían un eventual uso dual (civil y militar), como es el caso de los helicópteros, que puede emplearse para trasladar Comandos en una misión de combate o evacuar civiles en una inundación, transportar armas o alimentos, atacar blindados enemigos o extinguir incendios forestales, etc.

Tanto los helicópteros como los camiones son medios eminentemente duales por su flexibilidad de empleo, que pueden servir tanto para la misión primaria (el combate) como así también para tareas subsidiarias en apoyo a la comunidad, en casos de inundaciones, incendios, terremotos, búsqueda y rescate, etc. No sucede lo mismo con un tanque o un VBCR, que sólo tienen un empleo bélico.

Otro motivo por el cual es perentorio renovar las aeronaves antes que los blindados del Ejército se fundamenta en las eventuales consecuencias que traería aparejada una falla técnica para sus tripulantes. En los accidentes aéreos la mayoría de las veces hay bajas fatales, mientras que los desperfectos en vehículos terrestres normalmente no implican la muerte de sus ocupantes.

Además, los helicópteros permiten trasladar más personal en igual período de tiempo y a mayor distancia, brindan mayor flexibilidad en su empleo (ya sea en tareas militares o civiles) y no tienen mayor obstáculo que su propia autonomía, mientras que los blindados ven dificultado o anulado su desplazamiento ante cauces de ríos, en terrenos nevados, selva y montaña.

En el marco de una situación económica que no permite asignar la enorme cantidad de recursos que hace falta para modernizar las FFAA, la Política de Defensa debiera priorizar en primer lugar aquellas inversiones en sistemas de armas (aeronaves, misiles, etc.) y Unidades Tácticas (Comandos, Paracaidistas, Ciberdefensa, etc.) que puedan generar Efectos Militares Estratégicos (EME); en segunda instancia la incorporación de medios que tengan aplicaciones duales (helicópteros, aviones de transporte, camiones, etc.) y, por último, aquellos sistemas que tienen uso solo para el combate (tanques, blindados a ruedas, etc.).

Asimismo, sería conveniente que la selección de un determinado sistema de armas no responda a caprichos personales, situaciones coyunturales, análisis técnicos superficiales ni eventuales “precios de oferta”, ya que se trata de medios que tendrán un alto impacto durante los siguientes 20 a 30 años en la logística, doctrina, formación, adiestramiento y seguridad del personal que los opere, ya sea en tiempos de paz o de guerra.

Cuando la Política de Defensa se manejaba con más profesionalismo y visión de largo plazo, las Fuerzas Armadas argentinas no definían los sistemas de armas a incorporar basándose únicamente en sus especificaciones técnicas o el precio, también fomentaban que su fabricación se hiciera en el país para apalancar la Industria Nacional y reducir la vulnerabilidad que implica la dependencia de proveedores extranjeros (algo que se sufrió durante la Guerra de Malvinas).

En este sentido, a modo de ilustración, en la década de 1970 el Ejército seleccionó el camión 4×4 “Unimog” como vehículo utilitario de campaña y, dado el volumen de la compra (más de 1.200 unidades), se acordó con MERCEDES BENZ que los mismos serían producidos en su planta industrial sita en la Provincia de Buenos Aires. En la misma época la Fuerza implementó otro exitoso proyecto para modernizar su parque de blindados a orugas, surgiendo así el Tanque Argentino Mediano (TAM) y una completa familia de Vehículos de Combate (VC) derivados de éste en sus diferentes versiones: Transporte de Personal (VCTP), Puesto Comando (VCPC), Transporte de Mortero (VCTM), Artillería (VCA), etc. Se produjeron más de 400 ejemplares del TAM y sus derivados, convirtiendo a la Argentina en el único país de Latinoamérica que contó con la capacidad industrial para diseñar y producir vehículos blindados a orugas.

Es necesario que el Ministerio de Defensa priorice las inversiones en sistemas de armas teniendo en cuenta su contribución a generar/fortalecer las capacidades de las Fuerzas Armadas mediante el logro de Efectos Militares Estratégicos; para lo cual sería clave impulsar proyectos tractores que apalanquen el desarrollo científico-tecnológico e industrial -público y privado- del país para hacer un uso más eficiente del presupuesto destinado al reequipamiento de las FFAA.

En el actual escenario geopolítico y económico se aprecia como muy poco probable un eventual conflicto que requiera el uso de blindados como los VBCR que el MINDEF evalúa adquirir. Sin embargo, tanto el Ejército Argentino como las otras Fuerzas Armadas y de Seguridad nacionales, requieren renovar y aumentar -con premura- su flota de helicópteros y vehículos utilitarios de campaña que, en su mayoría, llevan más de cincuenta años en servicio y son medios idóneos no sólo para la misión primaria de las FFAA sino también para otras subsidiarias de igual importancia como lo es la actual asistencia que brindan a la comunidad ante la pandemia del COVID-19.

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8 COMENTARIOS

  1. El análisis está perfecto,pero si se hubieran decantado por el Stryker ya los hubieran comprado sin demasiado análisis,por otro lado la compra de una cosa no quita que se avance en el resto,otro de los puntos que yo tomo a favor es el de empezar a desarrollar este tipo de vehículos a partir de la experiencia con norinco.
    Otra de las dudas que me surgen es que se viene hablando hace 6 años de estos vehículos,por lo que me parece que el requerimiento pasa más por una decisión del ejército que un apuro del gobierno de turno.
    En fin,valoro muchísimo este análisis y es como se deberían analizar todo tipo de material,pero me sigo quedando con la adquisición antes que con nada,por todo lo que trae aparejado,desarrollos,modificaciones a futuro,mano de obra y posibles ventas a países en situaciones similares a las nuestras

  2. Todo analisis se reduce a lo mismo , si continua el bloqueo de fondos por parte de la clase politica , estaremos en el mismo punto, hay cuestiones inpostergables y pareciera que la defensa no lo es, me pregunto que harian quienes nos gobiernas si los recursos que los alimentan se redujeran por descuidar nuestro inmenso pais?…

  3. Yo creo que en materia de transporte la opción de fabricar en el país tiene posibilidades, hasta inclusive se podría pensar en un modelo de vehículo blindado a fabricar con otros países vecinos; la producción de armamento tiene otro panorama, no se puede obtener tecnología del exterior fácilmente por cuestiones más que evidentes: política y presupuesto. Hay ciertas necesidades de las FFAA que no se pueden postergar y tienen que formar parte de un proyecto que tenga continuidad en el tiempo, sin importar el gobierno que exista.

  4. Análisis muy certero del autor, la prioridad tiene que venir primero por mejorar el equipamiento individual de un soldado, los sistemas de armas antiblindados y antiaéreos, los vehículos de transporte, helicópteros para uso dual en el EA, actualizar los dos submarinos fuera de servicio, adquirir navíos para la Armada aptos para controlar la ZEE y aviones de transporte que comuniquen nuestro vasto territorio y equipar un escuadrón de aviones cazas para la FAA. Si hay acuerdo para transferencia tecnológica mejor.

  5. Muy buena nota !!!. Excelente análisis, propio de alguien erudito en la materia, no solo de libro sino de experiencia castrense. Además con esbozo de elaboración estratégica y planificación.Avanti y gracias!

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