ARA Almirante Irízar

Esta semana se celebró los 18 años de la Operación «Cruz del Sur» que rescató al Magdalena Oldendorff, un buque alemán que quedó atrapado en el hielo. El hecho sucedió a comienzos del invierno de 2002 cuando el buque mercante alemán “Magdalena Oldendorff” quedó atrapado en el hielo mientras replegaba personal de bases antárticas rusas. Iván Dikiy, el capitán del buque tomo la decisión de resguardarse en la Bahía de Muskegbukta para evitar los riesgos de derivar en el hielo. A bordo viajaban 79 científicos rusos y 28 tripulantes.

En invierno en la región Antártica durante ese período del año existe pocas horas de luz – tan sólo cuatro horas – y la temperatura oscila entre los 50°C bajo cero, además de las tormentas de nieve que normalmente ocurren durante el invierno. El escenario se presentaba complejo y peligroso para el buque alemán, puesto que a esa latitud en pleno invierno antártico, las dificultades de acceder debido a la presencia del campo de hielo marino torna la situación compleja dado el comportamiento impredecible del hielo.

Al rescate acudió el rompehielos ARA «Almirante Irízar» que ya había finalizado la campaña antártica y se encontraba en Buenos Aires, pero ante la petición, el rompehielos zarpó de la Dársena Norte del puerto de Buenos Aires rumbo a la Antártida para llevar a cabo la misión de rescate.

En Puerto Galván en Bahía Blanca, el rompehielos se abasteció de combustible, alimentos, entre otras cosas para dar inicio a la misión de rescate. A bordo iban también dos Sea King de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros. Y así, inició el Operativo «Cruz del Sur», con el rompehielos rumbo a la Antártida.

Ese mismo día, un viernes 28 de junio, dos helicópteros de la Fuerza Aérea Sudafricana, que se encontraban a bordo del buque de rescate “Agulhas” que se encontraba a unos 330 kilómetros del «Magdalena Oldendorff», partieron para rescatar a los 48 científicos. Pero aún quedaban a bordo 10 científicos y otros 28 miembros de la tripulación. Asimismo, además del rescate, pudieron entregar 1.5 toneladas de alimentos y otros elementos al buque alemán.

Pero la situación fue empeorando a medida que pasaba el tiempo debido al empeoramiento del clima. Esto obligó al «Agulhas» a poner rumbo Norte dejando a los dos helicópteros fuera del radio de alcance del buque alemán. Mientras tanto el hielo continuaba engrosándose.

La histórica operación de rescate del Irízar

Hasta la fecha no había habido antecedentes de un rescate en invierno en la región antártica, con lo cual nadie podía asegurar que se pudiera llegar hasta la ubicación del Magdalena. Por este motivo la Operación «Cruz del Sur» fue un hito en la historia del Almirante Irízar.

En pleno invierno, el “Irízar” tuvo que navegar entre mosaicos de hielo hasta que el mismo se hizo compacto, grande, denso. Con temperaturas de 20ºC bajo cero y el doble de sensación térmica, fue golpeado por tormentas de nieve cada vez más frecuentes que acortaban las posibilidades de operar de los helicópteros embarcados en el buque. Recién para el 16 de julio se pudo llegar a 60 millas náuticas (111 kilómetros) navegando en campos de hielo de hasta 2 metros de espesor, manteniendo en todo momento contacto radial con el buque alemán.

El 19 de julio, el “Irizar” logró amadrinarse al buque atrapado para en tres días abastecerlo con 600 m³ de gasoil para los generadores de energía y la calefacción; además de brindar 60 toneladas de víveres para los tripulantes alemanes, rusos, ucranianos, filipinos e indios, que además recibieron asistencia sanitaria.

A todo esto, y con el objetivo de encontrar la mejor ruta de salida, los Sea King realizaron vuelos de exploración glaciológica, y gracias a ello se decidió por realizar la apertura de un canal en el campo de hielo con el “Irízar” para que el buque alemán pudiera seguirlo por sus propios medios, sin necesidad de ser remolcado. La marcha hacia aguas abiertas fue cautelosa debido a las permanentes nevadas y la deriva del hielo. Así, ambos buques navegaron en convoyado hasta un punto en la Antártida donde el “Magdalena” pudiera resguardarse.

Luego de varios días de navegación atravesando un campo de hielo pesado, el 27 de julio el rompehielos logró posicionar al Magdalena Oldendorff en una zona de la Antártida protegida de la acción de los hielos y de las corrientes marinas. Desde allí se exploraron nuevas rutas de salida mediante el empleo de los helicópteros y del análisis de la información glaciológica y meteorológica.

Luego de dicha odisea, se decidió que la mejor opción era que el Magdalena Oldendorff aguarde en la zona a la llegada del verano antártico. La península Ttrontungla Muskegbukta fue el lugar elegido para dar reparo a la nave alemana de los vientos, corriente marina y deriva de campos de hielos. Además del abastecimiento recibido, el Teniente de Navío Médico Juan Carlos Campana se quedaría con ellos. El oficial argentino ya había estado en la Antártida como médico del destacamento naval Orcadas durante la campaña 2001-2002.

El rompehielos comenzó el 4 de agosto su regreso. Dos semanas más tarde, el “Irízar” ingresó triunfante al puerto de Buenos Aires, donde fue escoltado por embarcaciones deportivas y vitoreado por el público que lo aguardaba con banderas argentinas. Hasta la legendaria corbeta ARA «Uruguay» lo esperaba en el antepuerto –como aquel 2 de diciembre de 1903, cuando ella misma regresó de cumplir con un rescate entre los hielos– demostrando la continuidad del apoyo y la salvaguarda de la vida humana en aguas antárticas brindado por la Armada Argentina.

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*Todas las imágenes e información son cortesía de Argentina.gob.ar

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