Perros de Guerra ZM

Considerados como los fieles amigos del hombre; en comparación con otras especies, los perros siempre han ocupado un lugar de privilegio en la sociedad. La relación entre el hombre y el perro inició hace miles de años en Europa, según los registros, y fueron los cazadores quienes entraron en contacto inicial con los lobos salvajes, de quienes descienden el perro domesticado.

La historia de la relación entre el perro y el hombre comenzó como una de coexistencia beneficiosa donde los lobos salvajes se alimentaban de los restos de la comida que los cazadores les dejaban, quienes a su vez, comprendían que abastecer a los lobos ofrecía seguridad, no solo de ellos mismos, sino de otros potenciales depredadores que acechaban las zonas pobladas.

La domesticación del lobo-perro fue un proceso largo que logró transformar a un animal salvaje en un fiel compañero y servidor de la comunidad.

La utilidad social de los perros es vasta, y sufrió la adaptación de sus funciones a las necesidades del humano a medida que éste también fue cambiando de nómada cazador y recolector a agricultor y ganadero, e incluso en su rol de guerrero.

En la actualidad, los perros habitan los hogares cumpliendo la mera función de compañía y miembro de la familia. Pero eso no implica que hayan perdido su rol de servicio dentro de la comunidad, por el contrario, lejos de ser así, aún persiste el binomio perro-humano para el desarrollo de la sociedad, siendo en este caso, la labor que cumplen los perros de guerra dentro de las Fuerzas Armadas en Argentina.

En una entrevista, Zona Militar indagó sobre la sección perros del Regimiento de Asalto Aéreo 601 del Ejército Argentino.

Los perros del Regimiento de Asalto Aéreo 601

Bajo el lema “fiel hasta la muerte”, la sección de perros del Ejército Argentino fue creada en el año 2001 como parte del regimiento de Asalto Aéreo 601, con el objetivo de utilizar dicha sección para brindar custodia, seguridad y vigilancia.

La necesidad de brindar seguridad y vigilancia fue el motor que movilizó la creación de la sección, pero ante los avances en las aplicaciones del perro de guerra en el mundo, el regimiento comprendió la importancia de otorgarle al perro de vigilancia, la capacidad de operar en misiones más flexibles y versátiles.

Inicialmente el perro era instruido con trabajos de obediencia básica con el objetivo de crear el vínculo entre el soldado y el perro, para posteriormente pasar a sus tareas. Asimismo, el perro es entrenado en las cuatro actividades propias del Regimiento de Asalto Aéreo, siendo estas, extracción, descenso de rappel, desembarco y fast rope. Al ser finalizadas estas competencias, el perro se encontraba apto para recibir la denominación de C4. El primer perro en recibir dicha denominación, fue Rex.

Primero pasos

La selección y crianza de los perros se viene trabajando de hace muchos años en el Laboratorio de Remonta y Veterinaria donde se encuentra la sección crianza de perros de guerra. El laboratorio trabaja con las razas Ovejero alemán de trabajo y el Pastor belga malinois, todos de pedigree. Además, ambas razas han demostrado ser las más aptas para adaptarse al entorno de guerra.

En el mundo se opera con ambas razas pero existe predilección por el pastor belga por ser más ligero, inteligente y por no sufrir de la misma enfermedad de cadera que incapacita al ovejero alemán luego de cierta edad. Por consiguiente, el resultado con el malinois es que su expectativa de vida es mayor.

Para iniciar con el proceso de transformación del perro de guerra, la primera etapa consiste en la selección del personal interesado en formar parte de la Sección Perro de Asalto Aéreo. Una vez elegido al soldado apto y que posea la afinidad correspondiente para operar con perros, este se traslada hasta el Laboratorio de Remonta y Veterinaria donde iniciara el Curso de guía de perro. Ya en ese primer momento, el soldado – futuro guía – comienza a entablar un vínculo con el perro que un futuro será designado a la unidad de Asalto Aéreo.

Una vez finalizado ese curso, ambos – perro y guía – se transfieren a la unidad para comenzar con el entrenamiento.

Perro y guía: el binomio perfecto

Al llegar a la unidad, tanto el guía como el perro, deben comenzar a trabajar en su vínculo, que como se comprendió más tarde, es lo más importante del binomio, puesto que del lazo que se construya entre ambos dependerá el éxito del binomio para llevar a cabo tareas en el terreno.

Para poder generar el vínculo entre perro y guía se lleva a cabo lo que se conoce como «condicionamiento instrumental operante», que se trata básicamente de la dedicación diaria donde se trabaja en la generación de confianza. Esto se hace a través de acciones positivas que se estimulan mediante el juego y la comida. Durante esta etapa todo es positivo para el perro.

Una vez finalizado el adiestramiento en las tareas de obediencia básica y logrado el vínculo, es cuando el perro puede avanzar en la sección de Asalto Aéreo, y comienza a salir al terreno.

Anteriormente, la función del perro solo era de centinela. Pero en la actualidad se busca que el perro se prepare para el combate, una herramienta más en el abanico de opciones no letales.

El camino de transformación hacía un perro de guerra

El rol del perro de guerra es estar preparado para el combate y las misiones en el terreno. Su adiestramiento le permitirá neutralizar una amenaza o reducirla, e incluso detectar una posible amenaza antes de que se materialice. Los perros son entrenados para la búsqueda de explosivos, o de personas, ademas de cumplir con todas las misiones que antiguamente ya realizaban en vigilancia y seguridad.

Para adaptar el binomio a la unidad, se lo entrena ensayando todo. Por este motivo se comienza con lo más básico que es la obediencia.

Lo primero es la habituación a los disparos, cualquier ruido fuerte, desde un helicóptero, vehículos, explosiones, incluso multitudes. Todo se ensaya con el binomio. Esto conlleva a su vez al estudio del comportamiento del perro y del guía, puesto que no todos los perros ofrecen las mismas conductas de trabajo. Cada perro desarrolla su propia conducta y personalidad.

Posteriormente, para iniciar con las actividades típicas de asalto aéreo, hay que introducir al perro al empleo del helicóptero, y como todo, «se hace de menor a mayor». El primer paso es el acercamiento, donde se deja que el perro haga un reconocimiento de la aeronave y lo inspeccione por su cuenta. Mediante el empleo de su olfato, el perro comienza a reconocer los olores del helicóptero y del combustible, generando familiaridad.

Luego de llevar a cabo este ejercicio varias veces, se procede a la adaptación del ruido de un helicóptero en funcionamiento. Asimismo, esta actividad se repite varias veces hasta comprobar que el perro está adaptado al estruendo que ocasiona un helicóptero en funcionamiento. El siguiente paso es subirlo a bordo, para luego realizar el bautismo del perro en un vuelo, pasando luego de varias repeticiones, al descenso de la aeronave con el guía.

Con respecto a las armas sucede lo mismo, el perro tiene que pasar por un período de adaptación dónde se lo inicia con pirotecnia, y si el resultado es óptimo su desempeño, se pasa gradualmente al polígono donde podrá presenciar una seción de tiro.

Una vez que el perro se adapta a todas estas actividades, el perro y el guía comienzan a realizar dichas actividades en conjunto, volando y ejercitando las actividades de asalto aéreo, ejercicios de tiro en movimiento y misiones en el terreno.

Otra cuestión importante para la unidad es enseñarle al perro a reducir un atacante. Para ello se usa un traje de alta mordiente para su adiestramiento, inicialmente mediante el uso de mangas primero y luego con el traje. El objetivo final es que el perro aprenda a reducir y también que sepa alcanzar un objetivo a travesando todo tipo de obstáculos.

Los perros de guerra de Asalto Aéreo 601

En la actualidad el regimiento cuenta con varios perros entrenados. La mayor parte son ovejeros alemán de trabajo y algunos son pastor belga malinois.

Es importante destacar que si bien la unidad trabaja en conjunto, al ser desplegado al terreno solo sale el perro con su guía junto a una compañía de infantería. Para el entrenamiento la sección trabaja reunida, pero para las misiones, se incorpora a las fracciones de asalto.

Los perros cuentan con material de adiestramiento y también equipo de combate que incluye protección visual, collares, chaleco antibalas y protección para su patas.

Una vez completada la preparación del binomio, es importante comprender que el perro pasa a formar parte de la unidad como un soldado más, cumpliendo un rol vital dentro de las misiones que se le encomiendan.

En el En el mundo, la integración del perro de guerra es muy valorada, y en Argentina existe un proyecto a futuro que busca ampliar el uso de esta herramienta de trabajo.

La experiencia que se obtiene de los perros de guerra de otros ejércitos en el mundo nos muestra que trabajar con perros para incorporarlos a distintas misiones, es muy útil y presenta una valiosa herramienta para el ejército. Lo visto muestra que en el país esta capacidad todavía está en desarrollo.

Al ver el trabajo diario que presentan los perros de asalto aéreo y todas las capacidades que son capaces de desarrollar, es importante continuar dedicando recursos incrementar la presencia del perro para desarrollar esta actividad que involucra, además de la defensa de la patria y la camaradería entre soldados, la posibilidad de trabajar codo a codo con el primer animal que ha sido capaz de desarrollar un vínculo duradero y honesto con el hombre: nuestro fiel compañero, el perro.

Imágenes cortesía del regimiento de Asalto Aéreo 601.

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