Sin dudas el coronavirus cambió el escenario para numerosas organizaciones, las cuales tuvieron que modificar su planeamiento por fuerza mayor y adaptar sus recursos a la volatilidad e imprevisibilidad de los tiempos que corren. Tampoco hay dudas que, preparadas siempre para las situaciones mas riesgosas, las fuerzas armadas instrumentaron medidas de urgencia para hacer frente a lo que el poder político había denominado como un “enemigo invisible”. Si bien estas consideraciones huelen a tinta vieja en función de la adaptación y naturalización de la sociedad a lo que acontece, el compromiso de las Fuerzas Armadas se mantiene férreo frente a un clarín que llama en un tono diferente.

Un ejemplo de compromiso ante la misión encomendada por el propio Estado se posa en la Fuerza Aérea Argentina, la cual en mistica malvinera puso todos sus medios a disposición, incluidos aquellos que ya estaban fuera de servicio, con el objetivo de contribuir a las tareas logísticas dentro de la Operación General Belgrano. Las criticas o los comentarios negativos frente a la decisión de poner en condiciones aquellos sistemas que se encontraban preservados no movieron el altímetro de la decisión tomada: vamos con lo que tenemos, no con lo que queremos… en esa linea se avanzó con mayor rapidez sobre los Hércules y los Fokker.

Pese al tenor simbólico del recauchutaje se valoró el tiempo critico también para poner en el escenario las capacidades de técnicos y mecánicos quien en tiempos reducidos y con excelente desempeño profesional amplían el alistamiento de los distintos sistemas de armas en un contexto que dificulta la incorporación de sistemas nuevos.

Si bien es verdad que el contexto ha planteado interrogantes frente al plan con el que había asumido la nueva jefatura, la ingeniería administrativa parece haber puesto el foco puesto en la actualidad en optimizar el funcionamiento de la capacidad de transporte, con rapidas respuestas para hacerse con aviones de transporte liviano o enlace y recobrar una capacidad semi estratégica con una próxima licitación por aeronaves Boeing 737. Existe optimismo en que un nuevo parque consolidado entre las aeronaves modernizadas, las recuperadas y las que están pronto a incorporarse regresen un mayor dinamismo a la fuerza en su capacidad logística, hasta hace poco puesta en los hombros de un solo sistema de armas como el Hércules.

Si de presupuesto hablamos existe cautela frente a factores como devaluación, negociaciones por la deuda y contexto económico general que impacte en las partidas anuales. Desde ya por la propia naturalidad dolarizada de la Fuerza que opera con las complejidades internacionales de un ámbito aeronáutico, entre combustible y rotables. Si explota todo, apuntalaremos lo que ya tenemos frente a lo que buscamos cambiar se dice.

Si bien el escenario actual es totalmente diferente al de pocos meses atrás, las altas aspiraciones no parecen claudicar. En ese sentido, el desequilibrio estratégico regional que supone la aviación de combate supersónica sigue siendo una meca en un país que otrora fue pionero. Mientras tanto estas aspiraciones son acompañadas por avances concretos que no sucumbieron frente al covid-19 y que se describieron a principio de año: mejorar el espíritu del personal de la institución y revalorizar las instalaciones de las brigadas aéreas. Ya se han destinado partidas presupuestarias para avanzar en la puesta a punto de las instalaciones que vienen con un desgaste acumulado de décadas.

Los planes armados oportunamente seguirán a otro ritmo mientras dure la pandemia y la cuestión presupuestaria no se materialice. De todas maneras todavía resuena el FONDEF que tanto en la Fuerza Aerea Argentina como en las otras fuerzas se construye simbolicamente como un grial que llevará a una mejora palpable al sistema de defensa argentino.

De todas maneras, si las buenas noticias no acompañan a futuro, se observa en tono resiliente que se seguirá poniendo todo el material de vuelo a disposición para avanzar en las misiones requeridas. Se pondrán en servicio la mayor cantidad de sistemas apelando al profesionalismo de sus recursos humanos para mantener a la Fuerza Aérea Argentina en vuelo, tal como en una épica malvinera.

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3 COMENTARIOS

  1. REALMENTE UNA VERGUENZA, TUBIERON DOS DECADAS PARA PLANIFICAR EL REEMPLAZO DE SISTEMAS COMPLETOS DE ARMAS Y AHORA SALIMOS A LAS CORRIDAS A LEVANTAR MUERTOS QUE SALEN UN OJO DE LA CARA, EL MIMDEF REALMENTE ES EL ORGANISMO ESTATAL MAS INUTIL E INCOPETENTE DE LA ARGENTINA, APENAS POR DETRAS DEL EJECUTIVO…!!!

  2. La desinversión tanto en la fuerza aerea como en la Armada viene desde decadas con este nivel politico de inutiles…. ninguno respetan la constitución nacional ni siquiera el PBI solo en material para defensa en vez de incrementarla… las reducen para favorecer presupuestos millonarios tanto al poder legislativo como judiciales no nos benefician en nada…

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