Los científicos del Ejército de los EE.UU. están trabajando en el desarrollo de una vacuna para el COVID-19 y se consideran optimistas al respecto, a tal punto, que incluso anunciaron que podrían tener la misma lista para fin de año.

Los investigadores del Ejército están utilizando un virus aislado de la sangre del primer fallecido por el COVID-19 en EE.UU. para crear la vacuna, y probando su prototipo con cientos de ratones. Asimismo, están evaluando vacunas producidas por compañías farmacéuticas bajo el operativo de la Casa Banca “Operation Warp Speed“, que tiene por objetivo obtener la vacuna para fin de año.

Según declaraciones, los ensayos en humanos podrían comenzar al finalizar el verano.

Kayvon Modjarrad, director de enfermedades infecciosas en el Instituto de Investigación del Ejército Walter Reed, dijo en una entrevista: “hemos avanzado mucho, y en el futuro cercado, circulará por el mundo que hemos demostrado que todos los virus (vinculados al COVID-19 que circulan en el mundo) pueden estar cubiertos con esta vacuna”, haciendo referencia a la vacuna que se encuentra desarrollando el ejército estadounidense.

Algunos informes sugieren que hay múltiples cepas de coronavirus, quizás hasta ocho, circulando por todo el mundo, y que algunas pueden ser más contagiosas que otras, por lo que la posibilidad de una vacuna que pueda manejar múltiples cepas sería un desarrollo significativo.

“Actualmente no hay evidencia de que haya nuevas cepas”, dijo Modjarrad, pero la vacuna del Ejército se está diseñando con un enfoque a largo plazo para combatir nuevas cepas del nuevo coronavirus, por lo que los investigadores podrían combatir más fácilmente cualquier cepa que surja en el futuro.

Todavía hay otras incógnitas con las que los investigadores tienen que lidiar, incluida la posibilidad de re infección y las secuelas a futuro de la enfermedad en los infectados, que varia según los casos.

También es demasiado pronto para saber exactamente cuánto tiempo durarán los efectos de la vacuna después de que los pacientes la reciban, ya que los investigadores aún no saben cuánto duran las personas que se infectan naturalmente.

Asimismo, el Ejército estadounidense afirmó que no puede asegurar el acceso a la vacuna una vez que se halla desarrollado. El Ejército no tendrá control sobre quien accede o no a la misma.

En cambio, dependerá de los Centros para el Control de Enfermedades ejecutar campañas para desplegar la vacuna ampliamente, y la Administración de Alimentos y Medicamentos también tendrá una “mano muy fuerte” para decidir quién se inmunizará, según el Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas del Instituto de Investigación del Ejército Walter Reed.

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