Este domingo 29 de marzo en horas de la noche, los sistemas de vigilancia y control de tráfico marítimo de la Armada Bolivariana detectaron la presencia de un buque que transitaba por aguas cercanas a las costas de Venezuela en trayectoria de aproximación a estas, realizando navegación en contravención de las normas internacionales de seguridad marítima (por ruta no usual para tráfico mercante y con las ayudas electrónicas de navegación y geolocalización apagadas).

Por lo que se ordenó realizar un procedimiento de control de tráfico marítimo para lo cual se comisionó al buque de vigilancia litoral (BVL) GC-23 AB “Naiguatá” adscrito al Comando de Guardacostas que realizaba labores de patrullaje en el sector central de la fachada Caribe, con la misión de hacer la interceptación y verificar si la nave requería de ayuda de emergencia, y de ser necesario, implementar el protocolo de visita y registro.

El GC-23 AB “Naiguatá” y sus gemelos en la Isla de Margarita.

El GC-23 “Naiguatá” dio alcance al buque sospechoso a 7 millas náuticas al noroeste del archipiélago de La Tortuga sobre la media noche (dentro del mar territorial venezolano), siendo identificado como la motonave de pasajeros de uso recreativo RCGS “Resolute” (crucero vacacional de lujo) de 122 metros de eslora y 8.300 toneladas de desplazamiento abanderada bajo pabellón portugués.

Por su tamaño y naturaleza las autoridades venezolanas decidieron no realizar la visita en altamar y conminaron a su tripulación a bajar su velocidad, cambiar su rumbo hacia la isla de Margarita (Estado Nueva Esparta, insular, frente a la costa oriental de Venezuela), donde se dispone de instalaciones portuarias adecuadas para ese tipo de nave y prepararse para inspección, ante lo cual se obtuvo en un primer momento una respuesta positiva desde el buque RCGS “Resolute”, que luego, en maniobra sorpresiva e inesperada aumentó su velocidad y embistió al guardacostas venezolano originándole daños de magnitud tal que ocasionaron su hundimiento a las 0:45 HLV del lunes 30 de marzo.

El buque de bandera portuguesa logró evadir la situación y emprendió la fuga con rumbo oeste, ingresando en aguas jurisdiccionales del Reino de los Países Bajos, arribando posteriormente en el puerto de Willemstad, en la isla de Curazao, donde fue localizado por los servicios de búsqueda y observación remota venezolanos a tempranas horas de la mañana del martes 31 de marzo mientras hacía maniobras de atraque.

RCGS “Resolute” en Curazao (foto: redes sociales del MPPD)

La Armada Bolivariana inició un urgente operativo de salvamento con la intervención de varias unidades flotantes mediante el cual pudo rescatar a toda la tripulación del BVL y trasladar el material de guerra y equipos sensibles a resguardo a bordo del buque de transporte T-91 AB “Los Frailes” antes de emitir la orden de evacuación del buque.

La Cancillería venezolana ha solicitado a las autoridades curazoleñas la detención preventiva de la tripulación del RCGS “Resolute” y ha exigido al gobierno del Reino de los Países Bajos abrir una investigación en apego a las normas del Derecho Internacional Marítimo, ya que las acciones perpetradas podrían entran dentro de la clasificación de piratería.

Imagen: redes sociales del MPPD

Los hechos que han suscitado esta nota están aún en plena evolución.

La imagen de portada corresponde al BVL GC-23 “Naiguatá” fotografiado en la bahía de Pampatar, Isla de Margarita, frente a la Estación de Guardacostas de la Armada Bolivariana.

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Gonzalo Jimenez Mora
Licenciado en Administración de Empresas con extensión en Educación Superior, profesor en la Escuela de Administración de Empresas de la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales de la Universidad Bicentenariade Aragua, historiador aficionado y colaborador de varias revistas, publicaciones digitales y websites. Colaborador de Zona Militar en asuntos de Venezuela.

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