La tensión aumenta entre Turquía y los EE.UU. a medida que, esté y los aliados de la OTAN, presionan a los líderes turcos para que no desembarquen el sistema de defensa aérea S-400 de origen ruso, por el cual Turquía pagó USD 2.5 mil millones.

Ante la presión, Ismail Demir, jefe de compras de Turquía, dijo que “no es un enfoque correctos determinar, que no usaremos por su bien un sistema, que compramos por necesidad y por el que hemos pagado tanto dinero”.

Sin embargo, y a pesar de las amenazas de sanciones de Estados Unidos, Turquía planea activar el sistema de defensa aérea S-400 en abril, dijo Demir.

Funcionarios estadounidenses dicen que Turquía no debe activar el sistema que Rusia entregó en julio. Washington ha expresado su temor de que el sistema ponga en riesgo sus operaciones.

A la OTAN le preocupa que, por medio del sistema S-400, Rusia pueda tener acceso por medio de una puerta trasera cibernética y espiar los activos de la OTAN. “Los enlaces de datos planificados que se adjuntará al sistema S-400 serían de seguridad cuestionable debido a las crecientes capacidades de guerra cibernética rusa. Podrían comprometer no solo los activos de la OTAN y los EE. UU. en suelo turco, sino también las redes de la OTAN en general”, dijo un diplomático en Turquía.

Turquía comenzó a recibir el sistema S-400 en julio. La entrega de un segundo lote del sistema S-400 al ejército turco puede enfrentar demoras el próximo año debido a las negociaciones en curso con Rusia sobre la transferencia de tecnología y las opciones de coproducción.

En respuesta a la compra del S-400, Estados Unidos suspendió la asociación de Turquía en el programa multinacional Joint Strike Fighter que construye la nueva generación del F-35 Lightning II.

Imagen de portada: Ministerio de Defensa de Turquía vía AP

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