Recientemente, la prueba de misiles Burevestnik mostró las numerosas deficiencias que aún existen en el desarrollo del arma, pero a pesar de ello Rusia continuará priorizando el desarrollo del misil, y al hacerlo, intentará aumentar su poder de disuasión, como también, negar las capacidades de defensa antimisiles de los Estados Unidos tanto como sea posible.

Debido a que el Kremlin ha priorizado el despliegue operativo de algunos programas, a pesar de los desafíos técnicos que enfrentan, Estados Unidos se verá obligado a actualizar sus sistemas generales de defensa antimisiles y sus capacidades estratégicas.

El incidente en sí tuvo efectos inmediatos y drásticos: cinco muertos y un pico de radiación que fue hasta 16 veces mayor de lo normal.

Pero las consecuencias más grandes de la explosión del 8 de agosto de un misil de crucero de propulsión nuclear en la costa rusa del Mar Blanco ha atraído una atención renovada al desarrollo de algunas de las armas estratégicas de alta tecnología más nuevas del país. El desarrollo del arma en cuestión se ajusta al esfuerzo más amplio de Moscú para mantener su disuasión nuclear.

Si bien las ambiciones de Rusia están empujando los límites de sus capacidades en algunos de estos proyectos, incluso a resultados mortales, como lo demuestra el caso más reciente, el esfuerzo general indudablemente obligará a los Estados Unidos a responder.

En el incidente del 8 de agosto, los científicos rusos estaban probando el sistema de misiles Burevestnik, que también se conoce como el 9M730 o, en la OTAN, como el Skyfall SSC-X-9.

El gobierno ruso no ha declarado abiertamente que fue el Burevestnik el misil que explotó, pero los pocos detalles que ha compartido apuntan en esa dirección. Diferentes declaraciones han descrito un misil lanzado desde una plataforma de prueba en alta mar que incluía una pequeña fuente de energía que usaba materiales radiactivos, las cualidades exactas que distinguen al Burevestnik como un sistema de misiles. De hecho, el uso de Burevestnik de un reactor nuclear en miniatura le daría un alcance prácticamente ilimitado.

El presidente ruso, Vladimir Putin, se jactó de este alcance ilimitado cuando anunció una serie de armas estratégicas en desarrollo en un discurso sobre el estado de la nación en marzo de 2018, anunciando el Burevestnik y otros cinco sistemas de armas que están destinados a reforzar la capacidad de Rusia para mantener un elemento disuasivo estratégico contra los Estados Unidos. Si bien Putin no reveló ningún gran secreto al destacar estas armas en su discurso (de hecho, algunas incluso datan de la era soviética), ha priorizado su desarrollo durante su gobierno.

Estos sistemas, aparte del Peresvet (un láser móvil utilizado para la defensa aérea y de misiles), están específicamente diseñados para evadir o derrotar las capacidades de defensa antimisiles de EEUU, que Rusia considera una amenaza significativa para su capacidad de mantener un elemento disuasivo estratégico.

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