Cuando hablamos de Defensa en Argentina, resulta inadmisible pasar por alto algunas de sus más notables características: la perenne falta de políticas a largo plazo, la imperiosa necesidad de contener la sangría de personal altamente capacitado y la escasas inversiones a la hora de, ya no re-equiparse sino de mantener las menguantes capacidades de las Fuerzas Armadas. A tal punto hemos llegado, que el título «Una necesidad impostergable» se podría aplicar a innumerables sistemas de armas hoy ausentes en la Armada, Ejército y Fuerza Aérea.

 Dejando de lado la discusión sobre política de defensa (tema ampliamente abordado tanto en la Revista Zona Militar como periódicamente en nuestro portal), nos centraremos en las necesidades materiales de las FFAA, más concretamente en las dificultades que se afrontan debido a los insuficientes medios y presupuesto que actualmente dispone la Argentina para realizar el patrullado aéreo marítimo del Atlántico Sur. Y no solo limitarlo a tareas de Búsqueda y Rescate,  control de pesca y polución, sino a capacidades de capital importancia tales como la guerra anti-submarina (ASW) y anti-superficie (ASuW).

S-2T Turbo Trackers hace años, durante un ejercicio conjunto con la US Navy. Imagen: USN

Previo a adentrarnos en el tema que hace al artículo, resulta conveniente mencionar algunos recientes puntos de interés:

– El nuevo límite exterior de la plataforma continental expandió los derechos de soberanía sobre recursos del lecho y subsuelo en más de 1.784.000 km2 de plataforma continental más allá de las 200 millas marinas, superficie que se suma a los 4.799.000 km2 comprendidos entre las líneas de base y las 200 millas marinas. También se suma la creación de las dos primeras Áreas Marinas Protegidas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas Marinas: «Namuncurá – Banco Burdwood II» y «Yaganes»

– Actuales recursos  tales como petróleo, gas, energía (todos aún posibilidades de desarrollo), pesca (algunas fuentes la consideran sobreexplotada, de ahí la importancia de su preservación) y potenciales (minería). «…Impulsar la exploración sistemática y el usufructo sustentable de este patrimonio constituye un objetivo nacional de carácter estratégico…», parte de la política de estado hacia el mar que es promovida por la Iniciativa Pampa Azul, la cual impulsa la investigación y los desarrollos tecnológicos que permitan la preservación y explotación efectiva de estos recursos, contribuyendo con el fortalecimiento de la soberanía nacional sobre el mar. Coordinada desde el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, está integrada por varios Ministerios, entre ellos el de Defensa, Seguridad y Relaciones Exteriores.

– Algunas cifras: Petróleo off-shore período 2018: 565.979m3; Gas off-shore período 2018: 7.777.508m3; Desembarques de capturas marítimas totales 2018: 774.543,7 toneladas; Exportaciones de productos pesqueros período 2017: u$s 1978 millones de dólares.

A lo mencionado habría que agregar datos que generalmente son traídos a colación cuando se habla sobre el Mar Argentino, tales como la importancia que representan para el comercio las vías marítimas, la proyección hacia la Antártida y, por último pero no menos importante, la ocupación británica de las Malvinas e islas del Atlántico Sur.

Actualidad.

Imposible de abstraerse a la realidad de las Fuerzas Armadas Argentinas, el Comando de Aviación Naval ha sufrido en carne propia la constante disminución de sus capacidades durante las últimas décadas. A la falta de inversión en material e infraestructura (lo que incide en mayores costos de mantenimiento y menor disponibilidad) se le han sumado recortes en el presupuesto operativo y el inevitable éxodo de personal con experiencia, absorbido estos últimos por la aviación comercial.

 Actualmente la Aviación Naval cuenta con un puñado de aeronaves para las tareas de Exploración, Reconocimiento y Lucha-antisubmarina:

– Escuadrilla Aeronaval de Vigilancia Marítima, originalmente contó con cuatro Beechcraft B-200M King Air. Las aeronaves fueron oportunamente modificadas localmente con el equipamiento mínimo y necesario para las tareas de vigilancia.

– Escuadrilla Aeronaval de Exploración, unidad que cuenta con el avión de patrulla marítima por excelencia: El Lockheed P-3 Orion. La Aviación Naval Argentina supo incorporar 6 unidades en su versión Bravo TACNAVMOD (conocidos como Super Bees) durante la década de los noventa. Actualmente con solo una aeronave operativa (6-P-53), las restantes aguardan que se les inicie y finalice el proceso de revitalización y PMI en la FAdeA «Brigadier San Martín». Actualmente solo el 6-P-56 se encuentra en la ex-FMA, con los trabajos de revitalización avanzados casi en un 70%. Es el único Orión en proceso de los tres previstos.

– Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina, unidad que alinea los Grumman S-2T Turbo Tracker. Una aeronave operativa (2-AS-24).

Teniendo en consideración lo previamente mencionado respecto a la extensión del espacio marítimo, queda en evidencia los limitados recursos con que cuenta la Aviación Naval para atender las diversas obligaciones de vigilancia, exploración y lucha-antisubmarina. Incluso si se suman los aeronaves que dispone el Servicio de Aviación de la Prefectura Naval Argentina (tres CASA C-212-300PM Aviocar y un Beechcraft King Air 350ER-MPA), los medios aún resultan escasísimos (pese a los denodados esfuerzos del personal y material) para las tareas de patrulla aérea del litoral argentino. Conocedora de sus limitaciones, la Aviación Naval ha intentado (sin éxito lamentablemente) incorporar aeronaves adicionales con el simple objeto de revertir esta decreciente tendencia: De trascendidos oficiales y extra-oficiales de los últimos años, se supo del interés local por algunos P-3C Orión de la US Navy (unidades que fueron oportunamente puestas a disposición, siendo reemplazadas por los Boeing P-8 Poseidón) así como de los Airbus C295 en su versión MPA (más conocida como Persuader).

¿Soluciones?

P-3C Orion almacenados en el AMARG. Pese a su desgaste, la incorporación de algunas de estas unidades implicaría un crecimiento en las capacidades de patrulla marítima. Imagen: USAF

Pese a contar con el reconocimiento y debido respaldo jurídico a la hora de ejercer sus derechos soberanos, pareciera que Argentina aún es reticente de desplegar una mayor presencia en su litoral y de preservar los recursos existentes en el mismo. Sin entrar en las tan ansiadas políticas de defensa (necesarias para brindar el marco necesario), quedan en primer plano las necesidades presupuestarias y de material, entendiendo por esto la adquisición de sistemas de armas y las partidas necesarias para garantizar su normal operación a lo largo del tiempo (incluido el personal).

En el apartado que hace pura y exclusivamente a lo material, debemos aclarar que la adquisición de aviones de patrulla marítima implican el desembolso de importantes inversiones. Ni que decir si se pretende incorporar capacidades para la guerra anti-submarina y anti-superficie, lo que los convierte en medios altamente especializados que requieren un acorde soporte, personal constantemente capacitado y la adquisición de otros sistemas de armas que los complementen.

El mercado ofrece un amplio abanico de soluciones, siempre de acuerdo a las necesidades y (principalmente) bolsillo del cliente. Una de las opciones a corto plazo sería que se complete el proceso de revitalización de los 3 o 4 Orion «Bravo» al cual se le debería sumar diversos programas paralelos destinados a la modernización de los sistemas ASW, ESM, etc. Y de ser viable a nivel económico, porque no evaluar el reemplazo del conjunto alar, tal como lo están haciendo los P-3ACh Orion chilenos y que extienden en 15000 horas la vida útil del MPA. De requerir unidades adicionales que cubran las actuales carencias, se podría avanzar paralelamente con la adquisición de P-3C Orión de la US Navy. La Aviación Naval norteamericana se encuentra en pleno proceso de reemplazo los veteranos Orión por los P-8 Poseidón, manteniendo aún en servicio las versiones BMPU + (Block Modification Upgrade Program +) y AIP + (AsuW Improvement Program +) que fueran modernizadas bajo el Programa de Sostén, Modificación e Instalación (SMIP e incluyó reemplazo de estructuras y modernización de sistemas). Para noviembre de 2018, la US Navy mantenía aproximadamente 70 P-3C Orion en servicio mientras que en el AMARG se encontraban almacenadas 178 aeronaves. La incorporación de Orion adicionales presenta aristas favorables al tratarse de un MPA que ya es conocido por la Aviación Naval Argentina, sin embargo no se puede pasar por alto que, pese a los diversos programas de actualización/revitalización que recibieron las mencionadas aeronaves, la vida útil de los ejemplares de la US Navy es más bien limitada y los costos de mantenimiento son los lógicos para un sistema de armas con décadas de servicio.

 Otro de los candidatos a considerar es el Airbus (CASA) C295, el cual ofrece tanto su versión MPA como ASW. Su adquisición incluso podría ser parte de un programa conjunto con la Fuerza Aérea Argentina (como reemplazo de los ya retirados Fokker F-27) e incluir a la Fábrica Argentina de Aviones «Brigadier San Martín», tal como estuvo previsto a fines de 2016. Uno de los beneficios del C295 es que admite las configuraciones MPA y ASW, tal como dispone la Armada de Chile. Uno de sus puntos en contra sería su corto alcance, generalmente operando complementariamente junto a P-3 Orion (Chile, Portugal, Brasil aunque con la versión SAR del SC-105 Amazonas)

Como se mencionó, la oferta es diversa e incluso se pueden evaluar modelos no tan populares tales como el Leonardo P-72A, versión MPA del ATR 72 que reemplazó recientemente a los Breguet Atlantic italianos y que también se ha incorporado a Turquía en versión ASW bajo el programa denominado MELTEM III. En otra categoría, muy distante para nuestro bolsillo, se encuentran el Boeing P-8 Poseidon y el Kawasaki P-1… Incluso a corto/mediano plazo se podría retomar con el proyecto para incorporar Sistemas Aéreos No Tripulados (SANT) a las tareas de patrulla aérea marítima, ya sea con VANT Clase II y/o Clase III (caso Australiano con el MQ-4C Triton).

Conclusión.

Estamos ante un difícil panorama, que solo es paliado por esfuerzos puntuales dentro de la fuerza que permiten garantizar cantidades operativas mínimas. Sin embargo las FFAA no pueden seguir dependiendo eternamente del voluntarismo de sus integrantes para mantener un sistema de armas en servicio, con el solo objeto de cumplir con la salvaguarda de ámbitos estratégicos de la Nación. En el caso particular del Mar Argentino, corremos con la desventaja de décadas de estatismo, pero eso no significa que se deba renunciar a la custodia y preservación de un espacio tan valioso como nuestro litoral. Mas temprano que tarde, alguien deberá asumir esa responsabilidad y los costos que conlleva.

Imagen de portada: Gaceta Marinera.

2 COMENTARIOS

  1. Impostergable? Esto es peronia, si es un asunto militar o del ambiente de defensa es totalmente postergable, al punto de que nunca se haga.

  2. No se puede dejar de lado el tema político y ponernos a realizar elucubraciones acerca de cuáles o cuántas aeronaves serían necesarias para cumplir (con material escaso, obsoleto y hasta peligroso de operar por desgaste operativo) las necesidades de defensa de nuestra soberanía marítima, dependientes de un grupo de patriotas enamorados de la nación, un puñado de héroes que jamás serán reconocidos… Cuando no existe una política de defensa necesaria y coherente con las necesidades y un presupuesto acorde al cumplimiento de las directrices operativas que pudieran surgir de ese marco legal. NO! Así no se defiende una nación soberana, sea en el mar, en la tierra, en el aire, en el espacio, en las fronteras o donde sea que la nación necesite. De nada sirve intentar poner en el aire un puñado de aeronaves anticuadas y escasamente mantenidas, tripuladas por un grupo de patriotas que se quedan en la fuerza más por amor a la patria que por ser considerados con sus propios intereses. Podríamos cubrir páginas enteras hablando acerca de si modernizar uno o dos P-3 B, intentar comprar en EE.UU algunos P-3 C con varios cientos de horas de vuelo remanentes en sus fatigadas células para luego emprender un interminable proyecto de modernización que nunca culminará, porque si nos los venden vendrán sin ninguna capacidad ASW y/o ASuW, y que además jamás podrán volar más que un puñado por falta de tripulaciones entrenadas, etc., etc… Mientras tanto, nuestras riquezas marítimas son explotadas hasta la depredación por flotillas pesqueras que actúan con total impunidad. No señores, así no se defienden los intereses de una nación que se considera soberana. Primero debemos generar el marco político, la estructura legal. Hay que crear conciencia en el congreso de lo que nos está pasando e intentar revertirlo desde adentro. No se puede seguir mendigando migajas de presupuestos por parte de FAS que no existen más que en el papel, por que no hay una política de defensa que asegure que se destine un presupuesto determinado para determinada rama de la defensa nacional. No se puede seguir perdiendo vidas en naves inseguras en accidentes operativos perfectamente evitables, no se pueden hundir buques amarrados por falta de mantenimiento, ni dejar de volar aeronaves por falta de repuestos imposibles de conseguir por que ya nadie los fabrica y sólo se pueden adquirir mediante la canibalización y a precios de oro… Lo que resulta una necesidad impostergable no son los aviones de patrulla marítima (como si no lo fueran…), si no la toma de conciencia de nuestros dirigentes. Resulta impostergable la creación de una política de defensa que se traduzca en una legislación acorde a los tiempos que corren, que responda a las necesidades actuales y las previsibles en un futuro, lógica, flexible y sostenida en el tiempo. Que sostenga unas FAS acordes con las necesidades operativas que de ellas devengan, y que se equipen con los materiales más adecuados para cumplir sus roles de acuerdo a los presupuestos que para ello se destinen; y que sean tripulados por personas que sientan no sólo amor a la patria, sino que también sean contenidos económicamente, que tengan certeza que también se puede prosperar defendiendo a la nación. En cuanto al material aeronáutico, sólo unas palabras. Argentina debería involucrar todo su sector tecnológico y el de las FAS, con especial énfasis en la armada, para el desarrollo de aeronaves no tripuladas. Allí está el futuro. No todas las misiones de la armada podrán ser ejecutadas con tales medios, pero sí una gran parte de ellas, y sin arriesgar personal en ellas. Los UAV han llegado para quedarse. Nuestro desafío es alcanzar el mañana, como decía el gran A. C. Clarke.

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