Los anuncios de cambios en la Defensa Nacional por parte del gobierno del presidente Mauricio Macri, hablan de “modernización”, “redespliegue”, “apoyo logístico a las FFSS”, entre otros conceptos. El Ministro de Defensa Oscar Aguad, destaca la importancia de la Defensa. Sin embargo, cada año se destina menos recursos a su cartera. El presupuesto para 2019 es el menor de las últimas décadas. Entrevistamos al Dr. Jorge Battaglino (1), profesor de la Universidad Di Tella, para tratar de interpretar el pensamiento de nuestra clase política en general y del gobierno actual.

ZM: ¿Por qué a los políticos argentinos les cuesta tanto identificar la necesidad de contar con FFAA mínimamente capaces y modernas? En la región se ven otras realidades, como en Brasil, Chile, Perú, o incluso Bolivia. ¿A qué se debe este fenómeno?

 

Jorge Battaglino: Ocurre que se suele caer en las concepciones esencialistas sobre la Defensa.

Se trata de argumentos que dan por sentada su importancia, que dan por supuesto, que los políticos deben ocuparse indefectiblemente por este tema. Esta aproximación es problemática porque no contribuye a comprender la riqueza y variaciones históricas que el interés por la Defensa tiene en los distintos países. En otras palabras, la concepción esencialista de la Defensa dificulta la comprensión de ciertos casos, como el de la Argentina, donde la misma ha recibido escasa atención.

Se puede señalar, que nuestra Constitución Nacional establece una serie de obligaciones, no solo para la Defensa Nacional sino en muchos otros aspectos, que luego no son cumplidas. Eso es bastante común en todos los países: muchas normas no se respetan. Los cientistas sociales, generalmente, evitan el juicio normativo, no decimos “esto está bien o está mal”, sino que intentamos explicar la racionalidad/motivación del comportamiento de los políticos.

La realidad empírica muestra que el interés de los políticos por la Defensa varía considerablemente en el mundo, por ello, su relevancia no debería ser presumida ni naturalizada. Hacerlo lleva a la frustración y a no entender la racionalidad de los políticos. La Defensa es una dimensión de la política estatal profundamente condicionada por la historia, la cultura, la ideología, la geografía y el contexto regional e internacional; entre otros factores, por ello, nunca podría tener el mismo para cada Estado. En ese contexto, la comparación con los casos de Brasil, Chile y Perú es muy útil porque se trata de naciones con trayectorias políticas específicas y un peso distinto del actor militar.

  

“La Defensa es una dimensión de la Política Estatal profundamente condicionada por la historia, la cultura, la ideología, la geografía y el contexto regional e internacional; entre otros factores, por ello, nunca podría tener el mismo valor para cada Estado”

 

En particular, las transiciones desde los regímenes militares de estos tres países fueron negociadas. Eso supuso que las fuerzas armadas pudieran retener importantes cuotas de poder, por ejemplo, desde el control de la industria de la defensa a mantener niveles de presupuesto y de compra de equipamiento garantizados legalmente. Asimismo, los militares de los países mencionados, una vez finalizados los regímenes militares, contaron con apoyos en la sociedad mucho mayor a los existentes en la Argentina, donde los mismos fueron muy escasos e irrelevantes. En Chile y en Brasil, por ejemplo, existen partidos políticos relevantes interesados en mantener el poder e influencia de las fuerzas armadas. En suma, el poder que conservan los militares en casos como los de Brasil o Perú es un emergente de un sistema político que convive con fuerzas armadas que son actores políticos. Estos rasgos han favorecido fuerzas armadas con mayor disponibilidad de presupuesto y más capacidad para adquirir armamento.

 

Nada de ello ocurre en la Argentina, donde los militares perdieron su condición de actor político luego de 1983. Además, la reacción social frente a las masivas violaciones a los derechos humanos favoreció un fuerte distanciamiento de la sociedad de las fuerzas armadas y de la Defensa. Los políticos tienen incentivos electorales y el quiebre de la confianza y respeto de los civiles en sus fuerzas armadas incentivó el desinterés político por las cuestiones de Defensa Nacional. Es evidente que la imagen negativa de las fuerzas armadas se redujo drásticamente en los últimos años, en particular, gracias a la percepción generalizada de la sociedad argentina de que se encuentran plenamente subordinadas al poder político. Aún persiste la falta de interés político, en gran medida, motivado por condiciones domésticas (intensa puja distributiva y conflictividad social recurrente) y externas (ausencia de amenazas inminentes y solución de conflictos limítrofes). La convergencia de estos factores no favorece la asignación de los recursos necesarios para la reconstrucción del aparato de defensa”

 “Aún persiste la falta de interés político, en gran medida, motivado por condiciones domésticas y externas. La convergencia de estos factores no favorece la asignación de los recursos necesarios para la reconstrucción del aparato de Defensa”

Los VCTP ya tienen más de 30 años y nunca fueron actualizados.

ZM: La política nacional (de cualquier partido) sí identifica claramente la necesidad de contar con FFSS numerosas y capaces. De hecho contamos con un número record de agentes en todos los servicios: Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, PFA, PSA, Policía de la Ciudad, Policías Provinciales, Policías Comunales, etc. ¿A qué se debe este fenómeno que contrasta con el anterior?

Jorge Battaglino: Ello se debe a la combinación de una legislación que hasta hace poco impedía la participación militar en tareas de seguridad interna y a la creciente percepción social de inseguridad. La sensación de que las policías han sido superadas por los niveles de delincuencia sumado a una legislación que impedía el involucramiento de las fuerzas armadas en tareas policiales, favoreció el aumento exponencial del tamaño y presupuesto de las llamadas “fuerzas intermedias” (Gendarmería y Prefectura) y la creación de otras nuevas como la Policía de Seguridad Aeroportuaria o PSA. De hecho, se trata de una situación ciertamente llamativa.

La Argentina es el país de América con la mayor cantidad de fuerzas de seguridad cada 100.000 habitantes, 803 para ser preciso.

 “La Argentina es el país de América con la mayor cantidad de fuerzas de seguridad cada 100.000 habitantes, 803 para ser preciso”

 

Países que padecen organizaciones de narco criminales que en la Argentina no existen, cuentan con una proporción muy inferior (México con 300, Brasil con 262 y Colombia con 311 efectivos cada 100.000 habitantes) (2)

 ZM: ¿Cómo se entiende que la “ausencia de hipótesis de conflicto” sea un argumento político de peso en los funcionarios actuales? De hecho, existe un actor internacional, el Reino Unido, que usurpa el Mar Argentino e Islas del Atlántico Sur de manera interrumpida desde hace casi dos siglos y es sistemáticamente ignorado en el planteo anterior. ¿Cuál es su visión del tema?

 

Jorge Battaglino: El problema es que la dinámica de la falta de interés político en la Defensa favoreció la disociación de la política exterior de la de la Defensa. Por ello, la dimensión de la Defensa Nacional ha estado ausente en la estrategia de recuperación pacífica de las Islas Malvinas. La elaboración de una Política de Defensa pensada como una dimensión más (junto a la diplomática, económica, científica, cultural etc.) de la estrategia argentina de recuperación de nuestras Islas Malvinas contribuiría a la posición negociadora de nuestro país. La Argentina necesita una política integral hacia Malvinas y la Defensa no puede estar ausente de la misma.

 

“La Argentina necesita una política integral hacia Malvinas y la Defensa no puede estar ausente de la misma”

 

ZM: El gobierno anuncia una actualización y modernización de la Defensa Nacional, remarcando su importancia para la Nación. Sin embargo, el presupuesto será menor el año próximo. Desde su punto de vista, ¿cómo se explica?

Jorge Battaglino: El problema es que el modelo de desarrollo del gobierno actual no requiere de fuerzas armadas equipadas para la guerra convencional. Ciertos modelos de desarrollos llevan, más tarde o más temprano, a mejorar las capacidades militares, mientras que otros se asocian a un instrumento militar menos preparado para la guerra y más orientado a enfrentar las llamadas “nuevas amenazas”, que para ser enfrentadas no requieren de armamento para la guerra convencional.  Por ello mismo, no es casual que la Argentina experimente una etapa de construcción, desde el gobierno, de la amenaza del narcotráfico y el terrorismo que es funcional al logro de objetivos de política exterior y de reducción del gasto público.

 Por un lado, la incorporación de los militares a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo cumple una función más allá de su finalidad declarada. Se trata del objetivo de política exterior del actual gobierno de “volver a insertarse en el mundo” y relanzar las relaciones con los EEUU. La importancia otorgada a la participación de las fuerzas armadas para enfrentar las amenazas del narcotráfico y del terrorismo es algo que contribuye a la política de realineamiento en curso. La incorporación de los militares en cuestiones de seguridad interna converge y es funcional al papel histórico que EEUU le asignó a las fuerzas armadas de la región que no es más que del contribuir a la gestión de los problemas de seguridad de la gran potencia.

 

“La incorporación de los militares (sudamericanos) en cuestiones de seguridad interna converge y es funcional al papel histórico que EE.UU le asignó a las fuerzas armadas de la región que no es más que del contribuir a la gestión de los problemas de seguridad de la gran potencia”

 

La participación de los militares al combate de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico también es funcional a la estrategia del gobierno de reducción del gasto público. La asignación de misiones internas es fundamental desde una lógica política de reducción del gasto en el área de la defensa. Las misiones tienen un impacto presupuestario diferenciado, dado que algunas requieren para su cumplimiento de la adquisición y/o desarrollo de equipamiento militar de avanzada y costoso de adquirir o desarrollar, mientras que otras demandan equipos de menor complejidad y valor. Entre otras palabras, enfrentar a la delincuencia organizada o al terrorismo es una tarea por completo diferente, en términos del tipo de equipamiento necesario, al de confrontar a una fuerza armada de otro Estado.

 

ZM: Se aprecia una continua pérdida de capacidades en las FFAA desde 1983 al presente. Cada año, menos buques, menos submarinos, menos aviones, menos hombres, menos cuarteles, menos presupuesto. Con esta tendencia, o “inercia” si se quiere, ¿cuál es el futuro de las FFAA?

Jorge Battaglino: El futuro no es promisorio, aunque las bases para una reconstrucción de la Defensa son muy buenas. Por ejemplo, la Argentina cuenta con un excelente sistema de formación de sus cuadros militares, el capital humano que poseen las Fuerzas Armadas es una capacidad no material que no siempre es ponderada en toda su magnitud por aquellos que se interesan solo en los “fierros”. El alto nivel educativo de nuestros oficiales y suboficiales es fundamental para, entre otras cuestiones, absorber con mayor facilidad nuevas tecnologías. Asimismo, el país cuenta con un sector industrial y tecnológico de la Defensa y de desarrollo y producción de tecnologías de uso dual (principalmente en las áreas de satélites, cohetes, drones y radares) que es una excelente base para el desarrollo de sistemas de defensa de avanzada. Además, se ha logrado un interesante nivel de interacción entre el Estado, empresas del sector público y privado y el sistema universitario.

Tomando los conceptos aquí expresados por el Dr. Battaglino, podemos obtener una importante conclusión:

 

-Se impone una agenda de recorte y “reconversión” a las FFAA, consistente en otorgar tareas de seguridad y apoyo a la comunidad.

No es ningún secreto que las FFSS son más operativas que las propias FFAA. Una clara manifestación de esto es la marcadísima preponderancia de las FFSS en el operativo del G20, dejando a las FFAA a un rol mínimo.

Desde el último alzamiento militar en 1990, ya pasaron casi 30 años. Observando las reacciones del público en el último desfile del 9 de Julio, se apreció un reconocimiento de la ciudadanía hacia sus militares. El gobierno del presidente Macri, tomó un discurso de cercanía hacia las FFAA, valorando su trabajo y vocación. También se está avanzando en la recomposición salarial, muy necesaria. Todo indicaría un buen momento para la tan necesaria actualización de sus medios principales, anunciada al principio de la gestión Macri. Sin embargo, en la actualidad, el gobierno impone una agenda de recorte y “reconversión”.  Las palabras del propio Ministro de Defensa, Oscar Aguad, no deben ser tomadas a la ligera. El foco pasa a ser las guerras “no convenciones” (antiterrorismo y antinarco), por delante de las misiones convencionales (Estado contra Estado). Esto es muy delicado, ya que se da por entendido, el no reemplazo de blindados, artillería, aviones de combate, ni buques mayores. Ni siquiera anunciando una futura y ya critica actualización.

 

Las últimas adquisiciones de la presente gestión en material militar son los 12 aviones entrenadores TEXAN II (3) comprados a EE.UU, el anuncio de la compra de 3 buques patrulla OPV Clase L Adroit (4) a Francia.

Imagen: Marine Nationale

Patrullero de altura francés Clase L Adroit, adquirido por la Argentina. Será entregado el año próximo.

IA-63 Pampa III A-702 rodando en la pista de la Escuela de Aviación Militar. Imagen: Carlos Borda Bettolli

Afortunadamente se reinicio la producción de aviones entrenadores “Pampa III” en la fabrica cordobesa de Fadea. En octubre de 2018 se entregaron tres nuevas unidades (5).

Todas adquisiciones orientadas al entrenamiento y la patrulla.

La excepción sería la compra de 5 aviones navales SEM (6), que se venían negociando desde hace años por parte de la Armada Argentina. Gracias al impulso de la seguridad de cara al G20, la clase política se decidió y se cerró la compra. Estos aviones son de difícil implementación dado la agenda de corte actual. Lamentablemente, por las eternas demoras en los pagos acordados, no estarán operativos para brindar cobertura aérea en la  anunciada cumbre G20 en Buenos Aires.

Zona Militar - Desde la Sociedad por la Defensa
Dassault Super-Étendard Modernisé – Foto: © www.ffsmc.com (Flying Frog Scale Models Club France)

De no revertirse el enfoque actual, las FFAA argentinas serán similares a las de Colombia o México. Se trata de FFAA orientada a la seguridad interior. El agravante es que nuestras futuras FFAA tendrán muchos menos recursos y un tamaño muchísimo menor a las antes mencionadas.

Se dar por sentado que no seremos capaces de defender nuestro extenso territorio (el 8vo a nivel mundial), nuestros vastos recursos naturales, nuestra población cada vez mayor y nuestra riqueza marítima. Esta última es la envidia de muchas naciones, que navegan medio mundo de distancia para pescar en el Mar Argentino. Y todo por qué? Porque nuestra clase política decidió combatir al narco y al terrorismo.

Las preguntas que le formularía a nuestra clase política son:

1-¿Como vamos potenciar las negociaciones con el Reino Unido por las Islas Malvinas, con FFAA orientadas a seguridad?

2-¿Como vamos a hacer valer nuestro reclamo de soberanía en la Antártida cuando caduque el “Tratado Antártico”, con FFAA orientadas a seguridad?

 Referencias:

 1- Dr. Jorge Battaglino

Doctor en Política Latinoamericana de la Universidad de Essex y Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como investigador independiente en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Sus intereses de investigación son las relaciones civiles militares, la seguridad regional, los procesos de militarización y desmilitarización. Ha sido Director de la Escuela de Defensa Nacional que depende del Ministerio de Defensa. Ha recibido becas de la Universidad de Buenos Aires, la Fundación Antorchas, el Consejo Británico, la Carnegie Foundation y el Social Science Research Council.

2 COMENTARIOS

  1. Interesante. Me permito señalar que tampoco debe dejarse de lado las declaraciones del actual Comandante en Jefe de las FF AA -es decir, el Presidente de la Nación- en el sentido de convertir a Campo de Mayo en una reserva natural para que la disfruten los vecinos: creo que ello también es un indicador de lo que quiere para nuestras FF AA, en esta caso en particular, para el Ejército Argentino. Muchas gracias.

  2. Lamentablemente es una consecuencia política judicial amañada (*) sobre la actuación de las Fuerzas Armadas en la guerra por la recuperación de las Islas Malvinas, y el dominio del mar argentino con su proyección sobre el sector Antártico,iniciada con la Operación Rosario,como también en la guerra sostenida en defensa del Estado y su integridad territorial contra fuerzas irregulares, -los denominados Ejército Revolucionario del Pueblo, Montoneros y otras formaciones armadas-,conformadas por elementos subversivos entrenados, adoctrinados y equipados en los centros de poder del comunismo internacional y su foco de irradiación en américa del sur liderado por Castro durante toda la guerra fría,que aún subyace en estas latitudes “liberadas de hipótesis de conflicto”,según la concepción estratégica dominante, reducida a la Seguridad interior con el apoyo eventual de unidades de las fuerzas armadas sin el debido marco ético jurídico legal para su empleo fronteras adentro.
    http://pacificacionacionaldefinitiva.blogspot.com/2018/08/el-nuevo-rol-de-las-fuerzas-armadas.html

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