España quiere estar en el futuro avión de combate europeo

El director general de Armamento y Material reconoce la importancia de participar como miembro pleno derecho en el futuro avión de combate europeo para poder obtener una adecuada carga de trabajo.

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Iniciativa franco-alemán FCAS de Airbus–Dassault

Ante más de un centenar de altos directivos del sector aeronáutico militar nacional y en relación con la posible entrada de España en el desarrollo de un futuro avión de combate europeo, el almirante Santiago González, director general de Armamento y Material (DGAM), ha dejado constancia que el ministerio de Defensa es consciente de la importancia “de la participación de pleno derecho” en este tipo de programas, para poder así garantizar “un adecuado reparto industrial en volumen y en calidad”.

El máximo responsable de planificar y desarrollar la política de armamento y material del ministerio de Defensa no se decanta por la iniciativa franco-alemán FCAS de Airbus–Dassault ni por el proyecto Tempest de las británicas BAE Systems y Rolls-Royce, la italiana Leonardo, la multinacional MBDA y el apoyo de Holanda. Conviene recordar que el almirante expresó hace una semana su opinión personal de que “Europa no puede permitirse el lujo de tener dos sistemas de aviones de combate”.

Pero en el marco de la Jornada sobre el sector aeronáutico militar español organizado por la Fundación Círculo de Tecnologías para la Defensa y la Seguridad, si ha querido recalcar que la presencia de las empresas españolas en nuevos programas aeronáuticos militares de cooperación proporciona “acceso a nuevas tecnologías, capacidad de influir en los requisitos operativos, propiedad de diseño y soberanía operativa en el empleo de los sistemas de armas”.

En este sentido, Fly News ha podido saber que aun sin participar de manera efectiva ni en el FCAS ni en el Tempest, los países promotores de las dos iniciativas comparten información con el ministerio de Defensa español sobre la evolución de ambos programas.

El almirante González ha alentado a los directivos sobre la necesidad de avanzar en paralelo para lograr cuanto antes “la capacitación tecnológica como industria 4.0”. Se trata de una vía para posicionarse “a medio y largo plazo en los futuros programas de aviones de combate de 5ª generación” y de tomar posiciones en los de 6ª generación “y no partir de programas que ya tienen años”, en alusión a quienes se inclinan por la renovación de aeronaves concebidas hace ya varias décadas, como sería el caso del Eurofighter Typhoon.
El máximo responsable de la DGAM ha recordado que el tejido industrial nacional ocupa “un puesto destacable en el ámbito aeronáutico europeo”, gracias en buena parte a su participación en los principales programas del sector, lo que ha permitido a las compañías “tener presencia, visibilidad y un elevado prestigio en el exterior, gracias a los elevados estándares de calidad de sus productos”.

Tras recalcar que un importante número de empresas españolas son referente mundial, por ejemplo, en aeroestructuras de fibra de carbono, sistemas de navegación aérea, turbinas de baja presión, vectorización del empuje, simulación y procesado de señales radar, el almirante González ha alentado al sector a realizar esfuerzos para no quedar al margen de las “tecnologías furtivas, la fusión de la información a bordo y la conectividad networking con el entorno, en el que se incluyan los vehículos y los sistemas de combate no tripulados”.

Considerado para Defensa como un sector estratégico clave, seguir manteniendo el buen posicionamiento del sector aeronáutico español en el ámbito internacional conlleva ejercer “un adecuado apoyo institucional y contar con el propio esfuerzo de la industria”, ha subrayado el almirante.

El jefe de la DGAM ha puesto hincapié en las oportunidades que brinda el Programa de Desarrollo Industrial en materia de Defensa de la Unión Europea (EDIDP), y ha subrayado que, desde el punto de vista operacional, “un sector aeronáutico fuerte y sano” refuerza los principios fundamentales militares de libertad de acción, ventaja operativa y seguridad en el sostenimiento, lo que faculta a los gobiernos de España a decidir “de forma autónoma” sobre el desempeño de las Fuerzas Armadas dentro y fuera del país.

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