Estados Unidos ha logrado concretar lo que ya venía anunciando desde junio: La creación de su Fuerza Espacial Militar.

La misma constituye la sexta rama militar del país, y el pasado 9 de agosto, con un simple y austero tuit, el mandatario dio la noticia al mundo: “Space Force all the way!”

La iniciativa fue lanzada en el mes de junio y desde ahí las cosas se estuvieron moviendo a gran velocidad. El presidente Trump y su vicepresidente, Mike Pence, han hecho contundentes declaraciones públicas sobre la necesidad de crear una sexta rama militar que tenga como objetivo proteger la soberanía estadounidense de las amenazas que puedan surgir en el espacio. El objetivo inmediato: Asegurar el dominio norteamericano en el espacio.

Recientemente, en un discurso brindado en las instalaciones del Pentágono, Mike Pence dijo que “ha llegado el momento de escribir el próximo gran capítulo de la historia de nuestras Fuerzas Armadas, de prepararse para el próximo campo de batalla donde se convocará a los mejores y más valientes estadounidenses para disuadir y vencer una nueva generación de amenazas a nuestra gente, a nuestra nación”.

A su vez, Trump había declarado hace unos meses en una reunión de la Casa Blanca del Consejo Nacional del Espacio, que “cuando se trata de defender a los Estados Unidos, no es suficiente con solo tener una presencia estadounidense en el espacio; sino que debemos tener el dominio estadounidense en el espacio”.

La iniciativa, según anunció Pence, incluye la aprobación del Congreso para que destine unos 8.000 millones de dólares en los próximos años a la creación de la Fuerza Espacial con el objetivo de que la misma se encuentre operativa para el año 2020. Recordemos que recientemente, se aprobó el nuevo presupuesto para el año fiscal 2019 con una cifra récord de 716.000 millones de dólares, lo que significa 16.000 millones de dólares más, que el presupuesto de este año.

Por su parte, el Pentágono considera también importante proteger los “activos estadounidenses en el espacio”.

La batalla del futuro

La preocupación frente a las amenazas que puedan surgir en un entorno espacial hacen referencia, en primera instancia, a los satélites. De ellos dependen la mayoría de los equipos de comunicación, navegación y de inteligencia, del cual depende la Armada, el Cuerpo de Marines, la Fuerza Aérea y el Ejército, sin mencionar el amplio uso civil que se le da a los satélites, que de verse afectado, también podría ocasionar desastres.

Es por ello, que muchos especialistas consideran que las guerras del futuro serán libradas en el espacio, poniendo a los satélites como targets factibles y claves escenarios de conflictos futuros. Hackear o eliminar un satélite, ya se encuentra dentro del espectro de posibilidades.

David L. Goldfein, jefe de personal de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, ha argumentado en el pasado sobre la existencia de satélites armados capaces de apuntar y destruir un objetivo en el espacio.

Asimismo, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, viene trabajando en un novedoso proyecto de reabastecimiento desde el espacio. Con ello, esperan poder mejorar la movilidad global de sus Fuerzas Armadas, pudiendo re abastecer a las tropas, a una mayor velocidad de lo que lo hacen actualmente.

Diseño del sistema de reabastecimiento espacial. Imagen cortesía de Uk Defence Journal

Así, el general Carlton D. Everhart II de la Fuerza Aérea de los EE. UU. dijo que usando un cohete, el comando podría entregar 150 toneladas métricas de equipamiento por menos de lo que cuesta una entrega en un avión de transporte C-5 Galaxy”. Con lo cual, aseguró, que el “comando de Movilidad Aérea necesita un acceso rápido al espacio y estamos trabajando con corporaciones privadas para examinar los caminos a seguir” (…) “Acabo de visitar a SpaceX y Virgin Orbital”, dijo. “y me dicen que pueden recorrer el mundo en 30 minutos con un Big Falcon Rocket”.

Un proyecto varias veces demorado

La idea de una fuerza espacial no es novedosa. No es la primera vez que se discute dentro de la esfera política estadounidense. En el 2001, Donald Rumsfeld, ex secretario de defensa, había hecho una propuesta similar, pero la discusión sobre la creación de dicho cuerpo fue pospuesta por los atentados del 11-S que sucedieron al año siguiente.

Asimismo, el año pasado, volvió a surgir la disyuntiva de crear un cuerpo espacial que absorba las tareas del Comando Espacial de la Fuerza Aérea de los EEUU, – unidad encargada de la mayoría de las operaciones militares del país en el espacio -, sin embargo, la idea no prosperó por negativa del Senado. 

Ahora, Trump le da visto bueno e impulsa sus intenciones de dominar el espacio alegando que “no queremos que China, Rusia u otros países nos lleven la delantera” y a su vez, agregó que su deseo es que los Estados Unidos regrese a la Luna y llegue a Marte, motivo por el cual afirmó que; “Esta vez, haremos más que plantar nuestra bandera y dejar nuestras huellas. Estableceremos una presencia a largo plazo, ampliaremos nuestra economía y construiremos las bases para la futura misión a Marte“. 

El proyecto aún se encuentra en etapa de gestación, y queda por determinar las verdaderas especificaciones y tareas que abordará esta nueva Fuerza Espacial dentro del espectro militar estadounidenses.

Sin embargo, muchos países no ven con ojos buenos las declaraciones de Trump sobre sus intenciones de dominio espacial y por consiguiente, consideran que las declaraciones del presidente norteamericano son provocadoras y atentan contra los principios abordados en el Tratado sobre el Espacio Exterior firmado en 1967, originalmente por los Estados Unidos, la URSS y Gran Bretaña. Dicho tratado prohíbe el despliegue de armas nucleares y otras armas de destrucción en masa en el espacio ultraterrestre, e incluso, limita el uso de la Luna y otros cuerpos celestes con fines militares.

 

 

 

 

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