ARA San Juan

El 15 de noviembre de 2017 a las 07.36 de la mañana el Submarino ARA San Juan se comunicó con tierra por última vez… Hace casi 7 meses que seguimos preguntándonos por qué. Hace casi 7 meses que seguimos preguntándonos qué sucedió con sus 44 tripulantes.

Sin embargo no vamos a ser capaces de responder esas preguntas si antes no podemos responder qué pasó con el resto de los argentinos. En qué momento de la historia nos perdimos que aún no nos pudimos encontrar. En qué momento de la historia la corrupción dejó que el dinero fuera más importante que una vida humana. En qué momento de la historia la indiferencia y la injusticia se convirtieron en las únicas monedas que circulan por la calle. En qué momento de la historia la diferencia entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, lo real y lo irreal comenzó a ser discutible. En qué momento de la historia nos hicieron creer que un país más justo era sólo una utopía. En qué momento de la historia el lazo que nos une se estiró tanto hasta romperse, hasta volverse invisible, hasta separarnos por completo de nuestros hermanos, de los 44 tripulantes del Submarino ARA San Juan. En qué momento de la historia se silenciaron esas voces. En qué momento de la historia nos convencieron de que ciertas cosas son cosas que pasan, y que está bien, y que así es, y que preguntar más está de más. En qué momento de la historia la mentira y la verdad comenzaron a darnos igual.

Hace prácticamente 7 meses que seguimos preguntándonos qué sucedió con los 44 tripulantes. Sin embargo hoy nos encontramos igual que ayer y seguramente mañana vamos a encontrarnos igual que hoy. Y es que quizás sea tiempo de darnos cuenta de que lo hemos perdido todo: Honor, lealtad, tiempo, respeto, camaradería, moral, justicia.

Y esto somos. Y así estamos.

Perdidos. Desde hace mucho más que sólo 7 meses…

Pueden que sigan disfrazando la realidad, puede que sigan pintando arcoíris donde no los hay y haciendo promesas que no van a cumplir, subestimando a la ciudadanía toda. O puede que en algún momento sean capaces de reconocer sobre qué suelo están parados, ese mismo suelo que partieron a defender con su vida 44 militares argentinos.

Sólo así quizás podamos reconstruir ese lazo gastado, roto, invisible, que nos une a todos los argentinos. Sólo así quizás podamos traer a los 44 tripulantes a casa, sólo así quizás podamos llegar a la verdad.

María Eugenia Ulivarri Rodi

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